Gabino Cué ¿se va liso o al bote?
Alfredo Brena
Oaxaca de Juárez, 14 de diciembre. ¿Le valdrá a Gabino Cué el pacto de impunidad acordado con Peña Nieto o será víctima de la “regeneración moral” que el Presidente empezó en su mismísimo partido? Padrés está en prisión, Javier Duarte huyendo, ¿y Gabino Cué?
En el PRI, al concluir la elección del 5 de junio de este año, se dieron cuenta que no podían ganar la elección presidencial del 2018 ni yendo a bailar a Chalma. Inclusive, en los cálculos electorales se hace un ejercicio, que consiste en obtener el porcentaje de las personas que votarían por el partido y posteriormente, a este porcentaje se le aplica el dato del candidato mejor posicionado. En el caso del PRI, el desgaste electoral por la actuación de Peña Nieto, lleva al Revolucionario Institucional a un pobre 25 por ciento en el mejor de los casos. Y al aplicarle el candidato mejor posicionado, que sería el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, resulta que el porcentaje del voto al PRI baja. Lo que es indicativo de que el PRI no gana la elección presidencial del 2018 ¡ni a balazos!
Así que dado este panorama, al PRI no le queda más que pactar con su antiguo aliado, el PAN. Esta complicidad ya está probada, el fraude de 1988 avalado por el PAN y el fraude de 2016 avalado por el PRI, hacen confiable el arreglo para el 2018… y si al PRI ya no le es posible conservar la presidencia, entonces habrá que impulsar al candidato presidencial del PAN, aunque soterradamente, para que no sea posible que gane la elección el archirrival de ambos, que es: Andrés Manuel López Obrador. Esa es la estrategia electoral del PRI rumbo al 2018.
Guillermo Padrés Elías fue Gobernador de Sonora en el periodo 2009 a 2015. Permaneció prófugo de la justicia por desvío de recursos públicos y enriquecimiento ilícito hasta el 10 de noviembre del 2016, cuando se entregó a las autoridades arguyendo su inocencia. El 16 de noviembre de este mismo año le fue dictado auto de formal prisión. Aquí tenemos al panista.
Javier Duarte de Ochoa fue Gobernador de Veracruz del 1 de diciembre de 2010 al 12 de octubre de 2016, día en que, en medio de acusaciones de corrupción y enriquecimiento ilícito, solicitó licencia al Congreso del Estado a 48 días de finalizar el cargo. El 25 de octubre, fue expulsado de su partido, el PRI. Aquí tenemos al priista, aunque prófugo. Lo dejó escapar Arely Gómez en sus estertores como Procurador General de la República, girando las órdenes de aprehensión después de la desaparición de Javier Duarte. De todos modos el hecho queda, y el PRI, se va a desgarrar las vestiduras solicitando su aprehensión. La PGR, por su lado, se va a dar gusto incautando bienes y diciendo que lo está buscando hasta por debajo de las piedras en todos los rincones del mundo.
Así llegamos a Gabino Cué (Gobernador de Oaxaca 2010-2016), porque teniendo sobre la mesa a un panista y a un priista, les falta un perredista.
Vamos por partes, Gabino llega al poder por una coalición conformada por el PAN, PRD, Convergencia y PT, pero en el trascurso de su sexenio se fue decantando por el PRD. Ahí compró candidaturas como la de Benjamín Robles Montoya para el Senado en 2012, o la candidatura de José Antonio Estefan Garfias para las elecciones a Gobernador de este año. Y es más, Gabino llegó al exceso de comprar una fracción del partido (Una Tribu), para apoyar la candidatura de Garfias. Así que, para las fauces anti- corrupción de Peña Nieto, Gabino es perredista por definición y punto.
Indudablemente que Peña Nieto no escogió una buena estrategia para acarrear votos para el PRI en 2018. Designó presidente del PRI a Enrique Ochoa Reza quien es millonario gracias a los negocios privados que ha hecho desde los puestos públicos, amén de las millonarias liquidaciones por los cargos que ha ocupado, todas liquidaciones escandalosas, como la última por parte de CFE. Numerosos escándalos, como La Casa Blanca de Peña Nieto, la casa de Videgaray en Tlalmanalco, excusados por el títere Virgilio Andrade desde la Secretaría de la Función Pública, han dado al traste con la imagen del Presidente y su partido el PRI. Pero el ataque a la corrupción fue la bandera electoral que decidió flamear Peña Nieto, y ni modo, así va el PRI a la contienda del 2018.
Dentro de esa estrategia electoral contra la corrupción, les sobran ex gobernadores para lucir su cabeza en la punta de una lanza. Pero perro no come perro, así que la faramalla con Javier Duarte está bien. Con un panista como Padrés, también la cosa está bien. Pero falta un perredista para completar la triada.
La forma es fondo decía Reyes Heroles, así que en la reunión del 18 de noviembre 2016 de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), en Huatulco, donde Gabino se despidió entregando la presidencia de la Conago, es lo que da la pauta. La frialdad con que Enrique Peña Nieto trató a Gabino Cué fue impresionante, al punto de tenerlo relegado, no en un segundo plano sino en el último plano. De tal forma que, Peña Nieto solamente se acercó a Gabino Cué para tomarse la foto del recuerdo, y eso solamente da un fondo muy obscuro.
Dentro de lo que es el perredismo, Gabino es mucho más débil que Núñez el de Tabasco o Graco el de Morelos. Y ya varios importantes perredistas se han declarado a favor de que se audite el sexenio de Gabino Cué en Oaxaca. Así que aquí tenemos al perredista que completa la trilogía de la anti corrupción de Peña Nieto, rumbo a la elección presidencial del 2018.
¿Le valdrá a Gabino Cué el pacto de impunidad acordado con Peña Nieto o será víctima de la “regeneración moral” que el Presidente empezó en su mismísimo partido? Padrés está en prisión, Javier Duarte huyendo. Y Gabino Cué ¿se va liso o al bote?
Lleva 14 días Alejandro Murat como Gobernador en Oaxaca, de 100 que tiene para legitimarse. ¡Suerte! y hasta el próximo De Análisis Político.
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