Por: Jorge Castañeda
Oaxaca de Juárez, 15 de septiembre. En estas fiestas patrias la utilización de fuegos artificiales es común, lo mismo en las grandes ciudades, que en las pequeñas comunidades de la provincia mexicana. Y aunque se ha dicho hasta el cansancio que su utilización es muy peligrosa y dañina para la salud y el ambiente, parece que a pocos les interesa reflexionar en sus efectos nocivos.
Pero está comprobado científicamente, los cohetes, toritos, castillos, canastillas, judas, luces de colores, rehiletes, bombas, cascadas, silbadores, cohetones, voladoras, luces, palomas, chifladores, buscadores y todo tipo de pirotecnia, provocan gran contaminación del aire, que puede prevalecer por varios días en la atmósfera y diseminarse en el suelo y diversos cuerpos de agua, en donde permanecerá por meses.
Esta situación puede originar severos daños a la salud humana, así como a la fauna y flora, además de que su manipulación y almacenamiento representan un grave riesgo, ya que son miles los accidentes que se originan cada año por su utilización, generando graves quemaduras, mutilaciones y muertes.
Según información divulgada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a la cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, los fuegos artificiales generan básicamente tres tipos de contaminación debido a compuestos como el perclorato, agente oxidante que se utiliza para lanzar el cohete; los metales pesados, que van en la bomba explosiva y producen la coloración del estallido; y los aerosoles sólidos, que se originan después de la explosión.

De acuerdo a la fuente, el momento de mayor contaminación atmosférica es el que se produce durante la propulsión del cohete o fuego artificial, que es cuando entran en combustión todos los elementos incorporados a los fuegos de artificio.
En cuanto a los elementos contaminantes, destacan los percloratos, que son muy nocivos para la salud humana, ya que pueden afectar la tiroides, y además suelen contaminar las aguas de las fábricas o lugares donde se produce, lo que puede desencadenar serios daños en los microorganismos, fauna y flora del ecosistema.
Respecto a los metales pesados utilizados para dar color a estos fuegos artificiales, se utilizan varios, como el cobre, que aporta el color azul, el litio, que produce el color rojo, el antimonio que causa el destello amarillo, el aluminio, que aporta el color blanco, el bario, responsable del color verde, y que además contiene isótopos radioactivos.
Estos metales se dispersan en la atmósfera y cuando caen al suelo, lo hacen convertidos en aerosoles sólidos, partículas muy pequeñas, que si se inhalan de manera continua pueden producir daños graves en las vías respiratorias, particularmente a personas susceptibles, así como a niños y ancianos.
Por su parte, investigadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés) encontraron que los fuegos artificiales producen gran cantidad de contaminantes atmosféricos, incluyendo unas minúsculas partículas que se encuentran en el aire y que se conocen como materia particulada.
Esas partículas microscópicas de polvo, tierra, hollín, humo y líquidos pueden entrar a los pulmones y provocar tos, sibilancia y falta de aliento.
También pueden conducir a problemas de salud a largo plazo, como ataques de asma, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular e incluso la muerte en los que sufren de enfermedades del corazón o los pulmones.
Por ello, diversos estudios científicos han insistido en que se impulsen en todo el mundo fuegos artificiales más ecológicos, sustituyendo el perclorato por materiales ricos en nitrógeno, como la celulosa y la nitrocelulosa, que aunque más caros, son mucho más amigables con el medio ambiente e incluso menos peligrosos.
Lo lamentable es que no sólo en México, sino en muchos países, los productos chinos han invadido los mercados, y es justamente este tipo de fuegos pirotécnicos los que más cantidad de percloratos y metales pesados contienen, por lo que se tendría que realizar una legislación internacional para impedir su venta.

Por lo pronto, somos nosotros los que podemos hacer algo para dejar de usar este tipo de fuegos artificiales, tomando en cuenta el enorme daño ambiental y de salud que generan, así como el grave peligro que representa su almacenamiento y utilización.
Y es que festejar las fiestas patrias, celebrar a los héroes que nos dieron patria y recordar la grandeza de nuestro país gritando el clásico: ¡Viva México Cabrones!, no requiere de cohetes, palomas o cohetones, que además, en cualquier momento, podrían provocar una tragedia a nuestras familias.
¿Algún día lo entenderemos?
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
La mejor página sobre Ecología en México
Imágenes: Internet

