Por: Jorge Castañeda
(Reportaje Especial)
Bahías de Huatulco, Oaxaca, 25 de enero. La destrucción del manglar Tajamar, en Cancún, orquestada por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR), con la complicidad de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), así como por “autoridades” del municipio de Benito Juárez y del gobierno de Quintana Roo, es sólo un botón de muestra de la devastación de todo tipo de ecosistemas que se realiza sistemáticamente en México para favorecer millonarios intereses económicos de hoteleros, desarrolladores inmobiliarios, empresas constructoras y negocios particulares.
Pero el triste papel del FONATUR es por demás indignante, porque se supone que esa instancia federal debería fomentar y promover el turismo, cuidando al máximo la supuesta sustentabilidad de los destinos turísticos que administra, cuando en realidad se ha convertido en un simple vendedor de terrenos al mejor postor, con el único objetivo de obtener jugosas ganancias, gran parte de las cuales se reparten entre los altos funcionarios que participan en todo tipo de componendas y retorcimientos legales para lograr su nefasto propósito.
El ecocidio en Tajamar es muy grave, pero por desgracia es sólo una muestra de lo que ocurre en nuestro país. Es un árbol en un gigantesco bosque que el FONATUR viene talando desde su fundación hace más de 40 años.
Los ejemplos de lo anterior son muchos y se han presentado en Cancún, Ixtapa, Bahías de Huatulco, Loreto, Los Cabos y la Riviera Nayarit, es decir, en todos los pomposamente llamados por el FONATUR Centros Integralmente Planeados (CIP’s), que en realidad son CPP´s (Centros Planeados con las Patas).
Y es que en los seis destinos turísticos que mal administra el FONATUR se han devastado grandes extensiones de manglar, se han arrasado cientos de hectáreas de selva baja caducifolia, se han explotado brutalmente los recursos pétreos en diversos ríos, extrayendo cientos de toneladas de piedra y arena para todo tipo de construcciones, lo que incluso ha propiciado que muchos pozos se estén secando, como es el caso del Río Copalita, del que se surte de agua Bahías de Huatulco, caso que ya abordamos en foroambiental.com.mx en noviembre de 2015.
También la dependencia federal ha “desarrollado” áreas para favorecer a hoteleros, constructores, políticos, artistas, empresarios y particulares, muchos de ellos extranjeros, entregándoles playas que en la práctica se han privatizado, ello a pesar de que la Constitución lo prohíbe.
Pero aún más, el FONATUR presume que sus CIP´son autosustentables y que en todos existen plantas de tratamiento de aguas negras para no contaminar el medio ambiente. La realidad es que la mayoría de ellas están totalmente rebasadas, son obsoletas y están arrojando materia fecal al mar, lo que foroambiental.com.mx
En suma, FONATUR se ha convertido en uno de los principales depredadores del medio ambiente en los propios destinos turísticos que en teoría debería proteger, con la complicidad de las dependencias federales, estatales y municipales que tendrían que evitar la devastación y contaminación de los ecosistemas.
Devastación del manglar Tajamar
Hace algunos meses, el manglar Tajamar, conocido en Cancún como Malecón Tajamar, dentro del área urbana de ese destino turístico de Quintana Roo, lucía como aparece en la imagen que acompaña este texto.
Según se puede observar, era un verde reducto de vegetación, una isla de vida en medio del brutal desarrollo urbano que ha padecido ese destino turístico, en donde de acuerdo a los especialistas existían decenas de especies de fauna y flora.
Pero la madrugada del pasado sábado 16 de enero, maquinaria pesada y diversos trabajadores del FONATUR, del ayuntamiento de Benito Juárez y de empresas particulares, resguardados por policías estatales y municipales, arrasaron en pocas horas 57 hectáreas de mangle para dejarlo prácticamente muerto, ya que el daño ocasionado es irreversible. Todo para darle paso a un nuevo desarrollo que incluirá condominios de lujo, tiendas, hoteles y hasta la basílica de Cancún.
Lo peor es que el pasado viernes 22 de enero, el propio titular de la Secretaría de Turismo, Enrique de la Madrid Cordero, instancia de la que depende el FONATUR, aseguró que todo esto se hizo “respetando estrictamente la legislación ambiental” y si se realizó el desmonte fue porque “tenemos el compromiso con nuestros clientes” para que puedan construir ahí.
También ese día, el FONATUR publicó un comunicado de prensa, por cierto después de 6 días de estos hechos, que tituló: “Malecón Tajamar: FONATUR actúa conforme a la normatividad y en estricto apego a derecho en sus desarrollos turísticos”.
Al respecto, el director Jurídico del FONATUR, Manuel Mercado, declaró a diversos medios de comunicación que en el manglar Tajamar no había existido daño ambiental alguno sino, “sólo un impacto ambiental menor que se va a mitigar”.
Cuando fue cuestionado con respecto a que se mataron a varios animales por las acciones de la maquinaria pesada en el lugar, el funcionario remató: “Nosotros no tenemos hasta ahora (viernes 22 de enero) reporte oficial de que haya existido la muerte de fauna, de un sólo animal, ya que se reubicó a toda la fauna”.
Éstas, además de otras declaraciones en el mismo sentido por parte de “autoridades” de la SEMARNAT y la PROFEPA, demuestran cómo en México, los intereses económicos estarán siempre por encima de los ecológicos, por más que en los discursos huecos de siempre digan todo lo contrario.
Lo más indignante es que para lograr los permisos que se requieran, el FONATUR, es decir, el gobierno federal, puede adecuar o bien torcer y retorcer a su antojo la legislación ambiental, porque al final de cuentas es juez y parte. Por ello, seguiremos escuchando la cantaleta de que en caso del manglar Tajamar “todo se hizo cumpliendo la ley”.
Es por esta razón que buena parte de la comunidad ambientalista exige la creación de una instancia autónoma, totalmente independiente del gobierno federal, que realmente sea la encargada de vigilar y evitar ecocidios como el de Cancún, y en el caso de que ocurran, aplicar severas sanciones administrativas y penales a todos los funcionarios involucrados.
Si esto no se hace, seguiremos padeciendo, como hasta ahora, cientos y cientos de casos de contaminación, destrucción y muerte de nuestros ecosistemas, en los que el FONATUR es sólo uno de los tantos depredadores, porque como bien sabemos, existen decenas de dependencias federales y estatales que se han dedicado a la devastación de nuestro México, lo que no debemos seguir permitiendo, porque somos nosotros y sólo nosotros los que podemos cambiar esta terrible realidad.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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Imágenes: Internet
