| Jorge Castañeda |
Oaxaca de Juárez, 18 de mayo. De acuerdo a predicciones de especialistas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) este 2016 la temporada ciclónica estará afectada directamente por el fenómeno climático conocido como La Niña, al que se le llama de este modo porque presenta condiciones generalmente contrarias al fenómeno El Niño, y que suele ir acompañado del descenso de las temperaturas oceánicas.
La Niña se desarrolla cuando la fase positiva de la Oscilación del Sur alcanza niveles significativos y se prolonga por varios meses, por lo que puede influir en el clima al menos hasta mediados del próximo año, aunque no se sabe aún cuál será su comportamiento debido a los efectos del Cambio Climático que puede hacerlo más extremo y errático.
Cuando se presenta este fenómeno, disminuye la presión del nivel del mar en la región de Oceanía, pero hay un aumento de la misma en el Pacífico tropical y subtropical, junto a las costas de América del Sur y América Central.
Esto origina el aumento de la diferencia de presión que existe entre ambos extremos del Pacífico ecuatorial.
La Niña provoca que los vientos alisos se intensifiquen, provocando que las aguas profundas, relativamente más frías a lo largo del Pacífico ecuatorial, queden en la superficie.
De esta forma, los vientos alisios, anormalmente intensos, ejercen un mayor efecto de arrastre sobre la superficie del océano, aumentando la diferencia de nivel del mar entre ambos extremos del Pacífico ecuatorial.
Esta condición provoca que el nivel del mar disminuya en las costas de Colombia, Ecuador, Perú y norte de Chile y aumente en Oceanía.
Como resultado de la aparición de aguas relativamente frías a lo largo del Ecuador, la temperatura superficial del mar disminuye por debajo del valor medio climatológico.
Esto constituye la evidencia más directa de la presencia del fenómeno La Niña. Sin embargo las máximas anomalías térmicas negativas son menores a las que se registran durante El Niño.
Durante los eventos de La Niña, las aguas calientes en el Pacífico ecuatorial, se concentran en la región junto a Oceanía y es sobre esta región donde se desarrolla la nubosidad y la precipitación más intensa.
Fases de La Niña
Según información de la Organización Meteorológica Mundial, a la cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, este fenómeno, que aparece por primera vez en la literatura científica a finales de 1989, se divide en cuatro fases:
1. El Preludio al fenómeno La Niña, que es la terminación del fenómeno El Niño (Oscilación del Sur), que este 2016 se pronostica a finales de este mes de mayo o inicios de junio.
2. El Inicio del fenómeno La Niña, que se caracteriza por:
a) Un fortalecimiento de los vientos alisios que se encuentran en la zona de convergencia intertropical, así como un desplazamiento más temprano de ésta hacia
el norte de sus posición habitual.
b) Aumento de la convención en el Océano Pacífico, al oeste del meridiano de 180°, donde la temperatura del agua superficial del mar sube a temperatura habitual (28 y 29°C).
3. El Desarrollo del Fenómeno se identifica por:
a) Un debilitamiento de la corriente contra ecuatorial, ocasionando que las aguas cálidas provenientes de las costas asiáticas, afecten poco las aguas del Pacifico de América.
b) Una ampliación de los afloramientos marinos, que se producen como consecuencias de la intensificación de los vientos alisios.
c) El fortalecimiento de la corriente ecuatorial del sur, especialmente cerca del ecuador, arrastrando aguas frías que disminuyen las temperaturas del Pacífico tropical oriental y central.
d) Una mayor cercanía de la termoclina (región donde hay un rápido descenso en la temperatura) a la superficie del mar en el Pacífico tropical, lo que favorece la permanencia de especies marinas que encuentran sus alimentos durante períodos largos.
4. La Maduración, que es el final del evento La Niña, y ocurre después de que la intensidad de los vientos alisios ha regresado a su estado normal.
Cabe destacar que el fenómeno La Niña puede durar de 9 meses a 3 años, y según su intensidad se clasifica en débil, moderado y fuerte.
Es más fuerte mientras menor es su duración, y su mayor impacto en las condiciones meteorológicas se observa en los primeros 6 meses de vida del fenómeno.
Aunque por lo general, La Niña comienza desde mediados de año, alcanza su intensidad máxima a finales y se disipa a mediados del año siguiente.
Este fenómeno se presenta con menos frecuencia que El Niño y se dice que ocurre por períodos de 3 a 7 años, aunque con el Cambio Climático esta situación se puede ver alterada.
Hay que subrayar que el Programa Mundial de Investigación Climática de la OMM, a través del Programa de Océanos Tropicales y la Atmósfera Mundial, monitorea el Océano Pacífico tropical utilizando boyas fijas, boyas a la deriva, mareógrafos, batí termógrafos y satélites, los cuales generan información para conocer las condiciones actuales de La Niña y alimentar los modelos para la predicción del futuro comportamiento y características de este fenómeno climático.
Efectos de La Niña en el clima global
Según la OMM los efectos de este fenómeno climático se pueden resumir en los siguientes:
En los trópicos, las variaciones son radicalmente opuestas a las ocasionadas por El Niño.
En el Continente Americano, las temperaturas del aire de la estación invernal, se tornan más calientes de lo normal en el Sudeste y más frías que lo normal en el Noreste.
En América del Sur, predominan condiciones más secas y más frescas que lo normal sobre Ecuador y Perú; así como condiciones más húmedas que lo normal en el Noreste de Brasil.
En América Central, se presentan condiciones relativamente más húmedas que lo normal, principalmente sobre las zonas costeras del Mar Caribe.
En México, provoca lluvias excesivas en el centro y sur del país, sequías y lluvias en el norte de México, e inviernos con marcada ausencia de lluvias.
No obstante, y según las predicciones de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), se espera que la temporada ciclónica 2016 esté por arriba del promedio normal, ya que se pronostican 30 ciclones, de los cuales 15 se convertirían en huracanes.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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(Con parte de información de la Organización Meteorológica Mundial)
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