Oaxaca de Juárez, 18 de enero. Felipe de Jesús Ruiz Espinoza, Serafín Tinajero Anaya, Yazmín Pérez Fernández

El contexto en el que se crea el Centro Nacional de Investigación en Agrohomeopatía (CNIA) tiene su antecedente más mediato en la solidaridad histórica de la Universidad Autónoma Chapingo, que se plasma en la ley que la crea, en el estatuto universitario y su filosofía, que plantea que los avances e innovaciones sean transferidos y compartidos a los productores, sobre todo de escasos recursos. En esa perspectiva se pretende influir con una propuesta diferente a otras opciones que no son contaminantes como: la agricultura orgánica, la agroecología, la agricultura biológica-dinámica e incluso la permacultura.
La problemática de la que partimos es que, en la sociedad actual los productores capitalistas producen para obtener mercancías y materia prima para procesos agroindustriales. La condición es producir para el mercado con el mayor beneficio económico para el dueño del área productiva. Sin embargo, se tiene que buena parte de lo que se realiza por pequeños productores no se rige por los objetivos de crear plusvalía, sino que la producción campesina permite la seguridad alimentaria, en la medida que se produce en gran parte para el autoconsumo.
Estos productores que poseen tecnología tradicional cubren el 50% de la superficie marginal cultivada y representan cerca del 80% del total de unidades de producción.
Por ello estos productores de tecnología tradicional requieren de apoyo tecnológico que puede ser generado mediante la agrohomeopatía.
Ya que se pretende a partir de este conocimiento contribuir para plantear una nueva alternativa que incida directamente en la producción de alimentos sanos, nutritivos para la mayoría de los productores y consumidores del país, sin crear dependencia del mercado de los agroquímicos, del conocimiento con procedimientos sencillos, preparaciones accesibles y económicas y con resultados demostrables.
Con ello se crearán las condiciones para ayudar a revertir esta problemática, que afecta al campo mexicano incidiendo en un proceso de recuperación de la producción, la sustentabilidad y la autosuficiencia e independencia alimentaria.
Ahora bien, en el caso de la UACh la agrohomeopatía tiene una historia que comienza con el trabajo que realizó Lara (1971), que fue dirigido por el Profesor Jorge Curtis Patiño, al investigar 50 medicamentos de patente y su aplicación en forma convencional y homeopática en el cultivo de frijol; encontrando un efecto inverso al utilizar un medicamento de patente en forma cuantificable y en forma infinitesimal u homeopática.
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