Oaxaca de Juárez, 14 de abril. En la superficie de las células de la piel está presente una proteína que evita que las células sigan creciendo más allá de lo que llamamos barrera epitelial. El estudio a profundidad de esa proteína, llamada ZO-2, permitió identificar que puede tratarse de una proteína “supresora de tumores” y generadora de un conjunto de claves químicas que pueden ser útiles para combatir el cáncer, principalmente una de sus características que es la reproducción desordenada de las células enfermas.
Este conocimiento ha sido el resultado del trabajo del científico mexicano José Antonio Raya, autor de una tesis de doctorado sobre esta proteína, como estudiante de Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav). Por ese trabajo ganó el Premio Weizmann a mejor tesis de doctorado en Ciencias Naturales.
Egresado delo Departamento de Fisiología, Biofísica y Neurociencias, este joven investigador ya tenía un historial de estudios relacionados con biología celular, particularmente con la membrana celular y las interacciones de diferentes moléculas presentes en la membrana. Después de haber obtenido su doctorado en Cinvestav, actualmente ha iniciado una estancia postdoctoral en el Departamento de Patología de la Universidad de Michigan.
En México, realizó sus investigaciones acerca de la proteína ZO-2 bajo la dirección de la doctora Lorenza González Mariscal Muriel.
Al estudiar a la proteína ZO-2, el esfuerzo de Raya Sandino estuvo enfocado en explicar el funcionamiento de esa molécula en la citoarquitectura o entrelazado de las células epiteliales, es decir, las células que cubren el cuerpo. Dentro de estos procesos, lo que más le preocupa al científico mexicano es la manera como esas células epiteliales están relacionadas con diferentes tipos de cáncer.
De acuerdo con Raya Sandino, más del 90 por ciento de todos los tipos de cáncer tiene un origen epitelial, por lo que estudiar la proteína ZO-2 ofrece nuevas alternativas para comprender mejor la formación de tumores dañinos, al mismo tiempo que brinda la posibilidad de buscar diferentes opciones terapéuticas.
Una de las aportaciones al conocimiento más importantes que ha hecho este joven investigador fue demostrar que cuando se frena la acción de la proteína ZO-2 inicia una reproducción desordenada de células, que es una de las características de la formación de tumores.
“La proteína ZO-2 participa en la formación de los contactos celulares, los cuales son importantes para mantener la función de barrera de los epitelios y la inhibición de la proliferación celular. Al silenciar a la proteína ZO-2 observamos que las células cambian de forma y en lugar de formar una monocapa que detiene la proliferación celular por contacto, las células comienzan a crecer unas por encima de otras”, expuso el egresado del Cinvestav.
Según sus reportes, los cambios en la citoarquitectura epitelial que se observan en ausencia de ZO-2 se acompañan de alteraciones en el citoesqueleto, que a su vez, se regula por los interruptores moleculares de la familia Rho. Por ejemplo, la falta de ZO-2 promueve la formación de fibras de estrés de actina, a través de la activación de RhoA, las cuales son importantes para el desarrollo de las células metastásicas.
Asimismo, promueve la formación de lamelipodios que favorecen la migración celular, mediante la activación de Rac1 y la despolarización del huso mitótico de tubulina, mediado por la activación de Cdc42, que induce la formación de multicapas y la pérdida de la inhibición por contacto. Estos procesos son característicos de las células tumorales invasivas y favorecen la diseminación del cáncer hacia otros tejidos.
GALARDÓN. El Premio Weizmann es uno de los reconocimientos más importantes al que aspiran los estudiantes de doctorado en el país. El galardón es otorgado por la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), en conjunto con la Asociación Mexicana de Amigos del Instituto Weizmann de Ciencias, a las mejores tesis doctorales realizadas en el país por investigadores jóvenes. Esa distinción, otorgada desde 1986, ha tenido 28 ganadores del Cinvestav, lo que la convierte en una de las instituciones con mayor número de estos reconocimientos.
Los experimentos obtenidos durante la tesis de Raya Sandino permiten reforzar la idea de ZO-2, como una “proteína supresora tumoral” pues, en otras investigaciones en las que participó Arturo, se demostró que en el caso del cáncer cervicouterino, la oncoproteína del virus del papiloma humano E6, secuestra a la proteína ZO-2, bloqueando así su efecto supresor tumoral. Esto permite que las células infectadas proliferen y los tumores se desarrollen.
Para estudiar los efectos de la proteína ZO-2 en las células epiteliales, Raya Sandino empleó técnicas de biología molecular como la microscopía de transmisión electrónica y de inmunofluorescencia. Además, utilizó cultivos inmortalizados de células epiteliales, los cuales facilitan el proceso de investigación.
Por ello, la investigación ganadora del Premio Weizmann 2018 va más allá de una contribución al conocimiento celular, ya que los resultados obtenidos por el egresado del Cinvestav proponen una alternativa para el tratamiento de los tumores metastásicos, al usar a la proteína ZO-2 y a los miembros de la familia Rho como blancos específicos.
Sobre el galardón, el egresado del Cinvestav sostuvo que el Premio Weizmann, junto con el Arturo Rosenblueth, son los reconocimientos más importantes para los egresados del doctorado, por lo que haber sido merecedor al que otorga la AMC representa un gran paso en el proceso para su formación como investigador.
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