Oaxaca de Juárez, 11 de octubre. ¿Cuáles son las complicaciones para obtener un cultivo en el espacio?: todas. No obstante, es más difícil subir alimentos no procesados en órbita, incluso sin tomar en cuenta el costo millonario de la carga enviada a la Estación Espacial Internacional (EEI) en los cohetes de nueva generación.
Por ello, astronautas e investigadores en Tierra realizan estudios para desarrollar agricultura espacial, no sólo para que los hombres y mujeres en la EEI tengan productos frescos, sino porque en el futuro será imprescindible que astronautas en las estaciones y viajes espaciales, así como en bases lunares y marcianas, sean capaces de producir sus propios alimentos. 
En la EEI, astronautas de la NASA realizan ya esos experimentos y han tenido éxito con lechuga, acelgas, rábano y flores, y en el futuro próximo esperan obtener otras especies más complejas, como cereales e incluso papas, refiere Jorge Sotomayor, ingeniero del Centro Espacial Johnson, en Houston, quien forma parte de la delegación de la agencia espacial que visita México, en el marco de la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología (SNCyT) 2017.
En uno de sus varios stands y junto a varios de sus colegas del Centro Espacial Johnson, Sotomayor explica a los ríos de jóvenes asistentes a la SNCyT algunas de las más interesantes investigaciones que realizan los astronautas de la NASA y otras agencias espaciales en la EEI, algunas de las cuales él ha coordinado desde Tierra.
“Veggie, creando una ensalada espacial”, “Utilizando el agua en el espacio” y “En busca de agua”, son los tres montajes de los especialistas del Centro Espacial Johnson en la SNCyT, que inició en diversas sedes de San Luis Potosí el pasado jueves y concluye mañana.
LECHUGA ESPACIAL. Jorge ha tomado turno para hablar sobre cómo crear esa ensalada espacial. Hace un par de años, los astronautas Kimiya Yui y Jonh Kelly —quien disparó su fama después de su video Space Oddity en la EEI— probaron por primera vez una lechuga romana cultivada en órbita.
Si bien ya se habían hecho crecer éste y otros cultivos sencillos en el espacio, ésta fue la primera vez que fueron consumidos, después de hacer diversos análisis, relata Sotomayor. Cultivos anteriores fueron regresados a Tierra para verificar su inocuidad y estar seguros de que no afectarían a los astronautas. Los expertos temen especialmente a las bacterias, cuyo comportamiento parece distinto a cuando están sujetas a la gravedad terrestre. Anteriormente se ha comprobado que la bacteria causante de la salmonella es mucho más agresiva en el espacio, ejemplifica.
Después de que Kelly y los demás astronautas hicieran la degustación, varios cultivos sencillos se han obtenido después de resolver muchos detalles sobre cómo desarrollarlos, como el manejo del agua: en órbita no corre ni se estanca, queda suspendida de forma casi hipnótica.
El uso y optimización del agua ha permitido obtener varios tipos de lechugas, jitomates y pimientos. El reto ahora es expandir los cultivos y obtener cosechas mixtas, para posteriormente generar alimentos más complejos, como papa, arroz y trigo, entre otros. Algunos de esos experimentos ocurren en este momento en la EEI.
FELIZ SAN VALENTÍN. En febrero del año pasado —el 14, Día del amor y la amistad— la EEI celebraba con lo que en Tierra parecía una imagen surrealista. Con un ventanal que tenía de fondo a la Tierra, un ramo de flores coloridas flotaba sin importarle gravedad alguna. “¡Sí, hay otras formas de vida en el espacio!”, tuiteaba el afamado astronauta.
Kelly y otros especialistas en órbita, relata Sotomayor, habían comenzado el crecimiento de flores del género zinnia en la estación espacial con el método veggie empleado para los otros cultivos, consistente en el empleo de pequeños sacos de agua para hidratar las plantas.
El astronauta Kjell Lindgren había iniciado el proyecto de crecimiento de estas plantas el 16 de noviembre de 2015. A finales de diciembre surgieron problemas en el cultivo y el propio Kelly se dio cuenta que las plantas no estaban creciendo correctamente y que morirían si no se modificaban las condiciones ambientales. Informó al equipo de científicos de la Tierra y decidió tomar las riendas del experimento como si se tratara del jardín de su casa. “Si estuviéramos yendo a Marte y cultiváramos, seríamos responsables de decidir cuándo las plantas necesitan agua”, dijo entonces.
Sotomayor refiere que en la EEI realizan muchos experimentos más, algunos relacionados con la eficiencia y reciclaje del agua en el espacio, e incluso estudian tratamientos que serían útiles en el planeta. “Realizamos estudios con ratones para investigar cómo se regeneran los huesos [en el espacio la reducción de masa muscular y ósea es mayor que en la Tierra debido a la falta de gravedad]. Hay medicamentos que se están probando para regenerar hueso, lo cual será una revolución en pacientes con osteoporosis o lesiones óseas, esperamos que los resultados tengan un gran impacto en la población”.
Óscar Guzmán es otro de los ingenieros del centro espacial de Houston que han visitado San Luis Potosí. Él ha tenido la misión de platicar a los visitantes sobre las diversas complejidades logísticas que encuentran los astronautas en órbita, así como el reciclaje del agua. También relata cómo buscarán llevar a cabo diversas misiones en el futuro, donde interviene el transporte espacial.
Afable y simpático con los asistentes, al igual que el resto de su “tripulación”, el ingeniero quiere dejar un mensaje claro a los potosinos y a todos los que no asistieron a la SNCyT: “Lo que hacemos en la NASA y la EEI no sólo busca un beneficio para nosotros, en Estados Unidos, sino queremos que ese conocimiento sea útil para todo el mundo”.
