Oaxaca de Juárez, 22 de julio.Ayer y entiendo que por presión del Gobierno Federal, Gabino Cué Monteagudo se puso el traje de gobernador del estado y desapareció de un plumazo al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO).
El decreto, tomó por sorpresa a la dirigencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que andaba de vacaciones, mientras otros disfrutaban de la máxima fiesta de los oaxaqueños: la Guelaguetza.
La importancia de la decisión federal, estriba en que el IEEPO fue un generador de infinitos recursos para la dirigencia magisterial que controlaba las plazas desde directivas, hasta las de limpieza de edificios y escuelas del sistema educativo oaxaqueño.
Esos recursos le permitían no sólo promover y realizar marchas, plantones y paros indefinidos, sino controlar el pago a los profesores que se resistieran a sus órdenes, lo que generaba que en cada convocatoria de la CNTE, los profesores tenían que hacer presencia o pagar una cuota de hasta 200 pesos diarios por ausencia.
También las promociones a puestos más altos dentro de la jerarquía del IEEPO o el cambio de adscripción a una zona determinada del estado, tenía qué ver con la asistencia a todas las convocatorias hechas por la CNTE para presionar al Gobierno Federal y al Estatal.
Este nuevo decreto publicado ayer por el Gobierno del Estado, reestructura completamente al Instituto y le devuelve al Estado Mexicano, la rectoría de la educación en Oaxaca.
Será gobernado por una junta directiva encabezada por el Gobernador e integrada por Secretarios de Gobierno, Finanzas, Salud, Administración, Desarrollo Social, Cultura, Contraloría, el Director del Instituto y un representante de la Secretaría de Educación Pública.
Este órgano de gobierno del nuevo IEEPO, garantizará que las acciones a realizarse en Oaxaca en materia educativa, estén enmarcadas en la Reforma Educativa aprobada ya por la mayoría de los estados de la República, por lo que contempla la presentación de los servicios de educación inicial básica (preescolar hasta normal para la formación de docentes) y reconoce la Ley General del Servicio Profesional Docente y la Ley General del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.
Estas acciones del gobierno oaxaqueño le permitirán contratar, contar, evaluar, promocionar, reorientar, despedir y proteger a todos los profesores que conforman las secciones sindicales 22 y 59 por igual, sin distingos y mucho menos sin los chantajes y presiones ejercidos otrora, por la dirigencia de la CNTE.
Es importante destacar que la rectoría de la educación en Oaxaca por parte de la CNTE data de 1998 cuando el ex gobernador Heladio Ramírez López, accedió a entregarles algunos cargos directivos dentro de la institución, lo que derivó décadas después en un desorden administrativo que le cuesta al erario al menos un tercio de su presupuesto anual que asciende a 80 mil millones de pesos.
El artículo noveno transitorio del decreto con el que se crea el nuevo Instituto de Educación de Oaxaca deja sin efecto “todos los actos, contratos, convenios, minutas, e instrumentos de cualquier tipo, previamente acordados entre el gobierno oaxaqueño y el IEEPO”, con lo que se acabarán todas las mafiosas prerrogativas de los profesores que contaban hasta con una “fiscalía especializada para delitos magisteriales”.
Se tardó Gabino Cué, pero finalmente el Gobierno Federal con su decidido apoyo visible en la presencia de la gerdarmería, de la Secretaria de Desarrollo Social Rosario Robles, del de Educación Emilio Chuayffet y del vocero de la Presidencia Eduardo Sánchez, concretó algo que parecía imposible.
El monstruo de mil cabezas tiene una estocada mortal en el corazón y por supuesto que sus estertores se sentirán en las 8 regiones del estado, sin embargo, el pueblo de Oaxaca puede, tiene que aguantarlos para, con la muerte de la CNTE, entrar en una nueva etapa de prosperidad y desarrollo.
