Alejandro Leyva Aguilar
Oaxaca de Juárez, 20 de mayo. Estuve presente en el debate que organizó la confederación de cámaras empresariales de Oaxaca con los candidatos a la presidencia municipal de nuestra verde Antequera, un debate que más bien fue una masacre.
Yo no sé por qué los equipos de campaña de Sergio Bello Guerra y Oswaldo García Jarquín, aceptaron ir a un enfrentamiento con un hombre mayúsculo políticamente hablando como José Antonio Hernández Fraguas.

En verdad nada tenían que hacer ambos, Oswaldo y Sergio, ante la recia personalidad, la experiencia absoluta en el ejercicio público y el carisma del candidato del PRI que los hizo pedazos, sin insultos, sin reclamos, sin indecencia y solamente usando la coherencia.
Las tablas políticas de Toño Fraguas lo colocan hoy en día, encima de las preferencias electorales locales para la Presidencia Municipal de la capital de Oaxaca porque, como él mismo lo dice, ya fue presidente de la ciudad capital, la conoce, conoce sus problemas, sus fortalezas y sus oportunidades.
Dice Toño Fraguas que “está más preparado que nunca para gobernar la ciudad de Oaxaca” y la verdad, le creo, porque ya aprendió de sus errores y sabe corregirlos, ya ha estado en esa silla y sabe lo que la ciudad requiere, ya conoce a la ciudad y sus líderes y tiene una solución por cada problema.
Dijeran los gringos conoce el “know how”, sabe cómo resolver los problemas pues y eso es mucho tratándose de una ciudad agobiada por parásitos malvivientes como los que ocupa la sección 22 para cerrar calles y detener el desarrollo.
Por eso se vio mal el joven García Jarquín, abanderado de MORENA cuando se puso a hablar de su “proyecto de prepas” emulando al viejo loco de Macuspana Andrés Manuel López Obrador y ante la pregunta de Toño Fraguas en el sentido de “si apoyaría la iniciativa de AMLO de devolverle la rectoría del IEEPO a la sección 22”.
Por otro lado Sergio Bello Guerra, es un costal de buenas intenciones, dice que “Oaxaca está enferma” en un sesudo diagnóstico fatal porque no ofrece ni la cura, ni cuando menos un paliativo o un placebo.
Don Sergio, un hombre de contrastes hasta en su rostro (barba negra y pelo blanco), compara a la ciudad de Oaxaca con una empresa. “Gobernar Oaxaca es como dirigir una empresa”, dice inocente el candidato panista y no faltó quien recordara la huelga del Hotel Señorial de su propiedad que terminó en la quiebra de la empresa y el cierre del inmueble.
No pudo resolver los problemas de un mini sindicato, mucho menos podría meter en cintura a los ambulantes, los porros de la universidad, los sindicatos del Ayuntamiento… me parece que en tres meses en el gobierno, la negra barba de Sergio encanecería igual que su cabello por las preocupaciones.
La capital no necesita improvisados, ni personajes que andan jugando a “la escuelita”; la capital necesita experiencia y mano firme para conducirla con rumbo seguro hacia el desarrollo, hacia la estabilidad, hacia la reconciliación social y quien puede hacerlo es Toño Fraguas.
Los Oaxaqueños ya no podemos estar experimentando, ni creyendo en quimeras, ya nos pasó con gabino cue –así, con minúsculas-, ya vimos que no hubo ni paz, ni progreso y si un saqueo descarado de las arcas estatales y municipales cuando gobernó Luis Ugartechea.
Oaxaca necesita derroteros de desarrollo, de inversión, de progreso y eso sólo se va a lograr sólo, si los votantes razonamos el voto y escogemos a los mejores. Ustedes ya saben quiénes son.
