El valor de un periodista: 12 mil pesos
Raymundo Riva Palacio
Oaxaca de Juárez, 26 de mayo. En 17 años, desde que el entonces subdirector de Pemex, Juan Bueno, denunció por primera vez que estaban robando combustible de los ductos de la empresa, las cosas cambiaron significativamente. No sólo porque de aquellos ingresos criminales de dos mil millones de pesos anuales se fueron en 2016 a 30 mil millones, sino porque el tejido social en decenas de comunidades por donde atraviesan los ductos de Pemex, se transformó radicalmente. El trabajo en el campo, lavando excusados o limpiando pisos fue cediendo ante la construcción de estructuras criminales. En la zona huachicolera, que se extiende por seis municipios en Puebla, los jefes de familia se integraron a las bandas criminales, sus hijos mayores a las legiones de halcones, y los niños y las mujeres, contribuyeron a los ingresos de la casa ofreciéndose como escudo cuando los militares y las policías quisieran intervenir y frenar el negocio.

