Eje Central
Oaxaca de Juárez, 13 de enero. ESTRICTAMENTE PERSONAL. La Reforma Educativa, la primera gran transformación anunciada por Enrique Peña Nieto en su primer discurso como presidente, llegó a su fin. Esta conclusión no es buena sino ominosa. Por decisión política, las premisas de la Reforma Educativa para la capital de la cuenca del descontento, Oaxaca, quedaron truncas. Le ley en ese estado no se aplicará. Seguirán las concesiones y las prebendas. ¡Viva la disidencia magisterial! Que los ciudadanos acepten la realidad que en el momento menos esperado cerrarán aeropuertos, carreteras, realizarán plantones y estrangularán el comercio. La paz social que buscó el gobierno de Peña Nieto mediante la entrega de una parte de poder a los maestros opositores al régimen, es una quimera.
En el gobierno de Peña Nieto debería haber aprendido que la CNTE es insaciable. Para utilizar una metáfora del futbol americano, siempre juegan al primero y 10. Es decir, en las negociaciones con la disidencia magisterial no hay avances de una yarda, ni retrocesos. Siempre que tienen el balón, los maestros avanzan 10 yardas para tener no cuatro oportunidades más para volver a tener esa posición de campo –como sucede en el juego-, sino para recorrer en automático la distancia y exigir otras 10 yardas. Ellos nunca pierden. Quienes pierde es el gobierno y los mexicanos.

