Oaxaca de Juárez, 19 de julio. El brazo del señor de Palacio llegó hasta la Comisión Permanente. Sus súbditos en el Congreso traían la consigna de golpear a Xóchitl Gálvez. Atacarla, desprestigiarla, calumniarla.
En alguna intervención recurrieron a la violencia de género, sin que ninguna legisladora de Morena –esas que presumen de feministas— saliera a decir nada.
Usaron su mayoría parlamentaria para imponer en la agenda política un tema con dedicatoria a la aspirante a candidata presidencial del Frente Amplio: el tráfico de influencias como forma de enriquecimiento.
Los fallidos intentos del presidente López Obrador por parar el vertiginoso ascenso de la hidalguense en las preferencias electorales sólo sirvieron para posesionarla.
AMLO usó todas las herramientas a su alcance: violó el secreto bancario; sesgó información que le pasó el SAT, desacató una y otra vez las medidas cautelares que dictó el INE.
En su terquedad por frenarla, se burló de Xóchitl y su historia. Vendió gelatina y se hizo millonaria, dijo mordaz. La calificó de “candidata de los potentados”. La mencionó 25 veces en la mañanera. No le hizo mella.
De ese tamaño es el miedo que les provoca el vertiginoso ascenso de la senadora del PAN en las preferencias electorales. Así estarán los informes de inteligencia.
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¿Qué pasó en la sesión de la Comisión Permanente?
El debate había llegado a su punto más crítico cuando al senador de Morena, Gabriel García Hernández , otrora poderoso encargado de los programas sociales de la 4T, le dio por transformarse en “el payaso lastimita”.
Muy decidido llegó a la tribuna a cumplir con la consigna de su jefe: denigrar a Xóchitl Gálvez, exhibirla como corrupta y aliada de los intereses más mezquinos.
Una vez frente al micrófono, exhibió capacidades histriónicas que no le habíamos visto desde que López Obrador lo echó de la Coordinación General de Programas para el Desarrollo, luego de la derrota electoral sufrida en la CDMX en 2021.
En su afán de “queda bien” con quien lo corrió del cargo, no vaciló en recurrir a la violencia política de género en contra de la hidalguense.
Antes de tomar la palabra, colocó una botarga de dinosaurio que llevaba inscrita una cifra: 1,472 millones de pesos y la palabra “corrupción”.
La colocó frente a él. A su izquierda flotaban cuatro globos en un mismo hilo con las caras de Claudio X, González, Carlos Salinas, Felipe Calderón y Vicente Fox.
“¿Recuerdan esta botarga?” preguntó, muy sonriente, el senador de Morena, en alusión al día en que Xóchitl se disfrazó de dinosaurio y se subió a la tribuna.
Agregó: “le voy a decir el nombre de esta botarga. Se llama High Tech Services y en su pancita tiene un mafioso que quiere regresar por sus privilegios…
“Chequen ustedes lo que trae en sus garritas; mil 472 millones provenientes del presupuesto público y sí trae una parte (mañosamente no dijo que la mayor) de empresas privadas.”
“Miren esta botarga corrupta que por fortuna vamos a desinflar”, remató.
Y sacó un alfiler. Uno a uno picó los globos y dejó al último la “botarga corrupta”. También la ponchó, ante la algarabía de los legisladores de la Coalición Juntos Haremos Historia.
Las palabras de Triana sacudieron al senador morenista. Se levantó de su escaño, la cara descompuesta. Gritó, gritó y gritó desde su escaño, pero sin micrófono sus palabras se perdían.
En su segundo turno en tribuna, el senador del grupo Plural, Germán Martínez recordó que las primeras palabras de AMLO como presidente de México fueron de agradecimiento a su predecesor, por no meterse en la elección del 2018. Hizo notar que entre los globos del senador García no aparecía la cara de Peña Nieto.
García se volvió a calentar. Pidió la palabra para decirle “traidor” a Germán, quien llegó al Senado de la mano de Morena. “Yo me retiré, a usted lo corrieron. Le va a hacer falta más que una aguja para desinflar a Xóchitl,” reviró Martínez.
Fue demasiado para Gabriel García. Brincó de su escaño, infló otro globo y se lo lanzó. Germán lo cachó, lo exhibió y dijo: “ahorita se lo doy a Triana y le digo que es de parte del Payaso Lastimita”.
La carcajada fue esa vez de los legisladores del Frente Amplio por México. El que ríe al último…
FIN.
