Oaxaca de Juárez, 22 de diciembre. El metaverso es uno de los conceptos que han aparecido en los últimos tiempos en el ámbito digital y que todo apunta que nos acompañará en los próximos años. Pero ¿qué quiere decir exactamente? En pocas palabras, se trata de un mundo virtual e inmersivo en el que nos conectaremos usando una serie de dispositivos. Algo propio de las películas que puede convertirse en realidad en poco tiempo.
Hasta el momento, hay quienes podrían ver este nuevo universo como una especie de videojuego de realidad virtual, pero las empresas impulsoras, gigantes de Silicon Valley, buscan crear una realidad alternativa. En ella, los usuarios se podrían crear su propio avatar y realizar las mismas actividades que podemos hacer fuera del hogar y con un dispositivo con conexión en la red.
Desde hace ya algunos años, se pueden ver cómo muchas actividades que antes requerían de contacto físico para ser practicadas se han adaptado con éxito a entornos puramente digitales. Cabe nombrar como ejemplo de ello, la compra y consumo de música vía aplicaciones como Spotify, partidas de juegos como el blackjack en plataformas como PokerStars Casino o la celebración de reuniones remotas con herramientas como Teams.
Todas estas seguirán estando presentes en el metaverso, pero, lejos de solamente usar aplicaciones, el objetivo es dotar de libertad de creación a los usuarios. Ir un paso más allá. Aparte de conectarnos en las redes sociales con nuestros avatares, también se podrán crear entornos y negocios que den rendimiento económico.
Negocios, interacción y relaciones sociales
El deseo de las empresas impulsoras, como Facebook, es ver cómo se pueden crear negocios en este universo. Por ejemplo, se podrá ir de compras para cambiar la apariencia del avatar, conseguir un coche virtual o tener un apartamento en terreno digital. Las opciones son muy variadas y cabe ver hasta dónde llega la creatividad de cada uno.

Así pues, una de las grandes deudas que despierta el metaverso es cómo se regulará esta economía interna que se pueda generar. ¿Habrá una moneda virtual? Son muchas las preguntas que se hacen los expertos y cómo será la incidencia que tenga esta actividad virtual en el mundo real. Un vacío legal donde habrá que imponer regulaciones.
A su vez, otro de los aspectos que destacan de este nuevo escenario son las relaciones humanas. Sí, ya existen las redes sociales, pero se quiere ir un paso más allá y que las personas que se encuentran alejadas de sus seres queridos interactúen las unas con las otras. Aunque el contacto físico será difícil, se podrán ver expresiones que en las redes quedan diluidas.
Relacionado con el punto anterior, hay que comentar que se puede establecer una nueva manera de trabajar. Muchas empresas han impulsado en los últimos tiempos el teletrabajo, pero el metaverso podría ser entendido también como una oficina virtual para que los compañeros realicen reuniones y encuentros sin necesidad de desplazarse físicamente.
Actividades ligadas a los dispositivos
Las actividades que tienen pensadas las grandes compañías para proponer a estos nuevos usuarios irán ligadas a los avances de la tecnología. Actualmente no hay dispositivos muy avanzados en este sentido para hacerlo real. Aparte de una buena conexión a internet, se necesitan aparatos que garanticen la experiencia inmersiva de los usuarios. Con las gafas de realidad virtual, no es suficiente.

Se espera que en los próximos años se vayan presentando novedades en cuanto a dispositivos se refiere. El objetivo es que sean muy completos y que hagan que el cuerpo del usuario se traslade a este escenario virtual. Con la tecnología actual, las interacciones serían mínimas y los precios de los dispositivos podrían suponer una barrera a usuarios sin gran poder adquisitivo.
Así pues, el metaverso es ahora mismo un concepto en pleno desarrollo, lejos de ser una realidad a corto plazo. Se tiene que trabajar en la tecnología, que no será nada fácil, y popularizar su uso entre la clase media de la ciudadanía, una de las claves que explican el éxito de los fenómenos de internet como, por ejemplo, las redes sociales.
