POR ALBERTO PASTOR CUERA/Entérate

Oaxaca de Juárez, 30 de marzo. Dicen quienes lo trataron antes de ser gobernador, que era una persona muy diferente. Cuentan que transmitía su entusiasmo por llegar al poder para trabajar por el desarrollo y crecimiento de Oaxaca. Nadie sabe explicar lo que le pasó.
En verdad que hoy este personaje es de risa. Cualquiera diría que lo que se rumora respecto a que está fuera de sí, irreconocible, es cierto, ya que con un cinismo impresionante capotea los cuestionamientos y señalamientos en relación a su desastrosa administración estatal.
Pretende evadir toda responsabilidad argumentando que es tiempo de elecciones y algunos candidatos se dedican a criticar para llamar la atención, como parte de su estrategia electoral.
Pero en el gobierno de Gabino Cué no dejan de cometer omisiones, errores y desfalcos. Resulta que el gobernador ahora se dedica a inaugurar obras aunque estén inconclusas, tratando de cerrar su inoperante paso por el gobierno con algo de decoro. Máxime ahora, que el gobierno federal ya lo tiene bien checadito, sacándolo de su habitual zona de confort y lo ha hecho trabajar y estar alerta casi toda la semana, contra toda su voluntad, desde luego.

Que si va a venir el titular de tal secretaria, que si le llamó el director de tal dependencia, que le quieren agendar cita en México, que si ahora la CONAGO. Que de ninguna manera cuadran las auditorías. Que no cuaja la campaña de Pepe Toño. Que ya está dando otra conferencia de prensa Benjamín. Que lo anda buscando el secretario de gobernación, que si el de educación, etc. Que fastidio, por favor. No se vale abusar así del pobre Gabino, acostumbrado a otro tren de vida, más pausado, más tranquilo, con toda la calma del mundo, llegando a su despacho pasado el mediodía para atender negocios personales, claro, si es que se encuentra en Oaxaca, porque de lo contrario estará desayunando en hoteles de lujo en la capital del país o en sus oficinas de primer nivel ejecutivo en la Torre Omega.
Justo ayer, este gobernador en cuenta regresiva acudió a inaugurar un gimnasio cuya obra tiene más de ¡27 meses de retraso ! y ni siquiera está terminada, además de que, obvio, calcularon mal los costos originales y hay un sobreprecio. Con todo y eso, se dice que los oaxaqueños tendrán acceso al mencionado centro deportivo hasta dentro de dos meses, porque el evento de entrega y puesta en marcha del inmueble no fue más que una simulación más de parte del gobierno de Gabino.
Más tarde su equipo informó que hubo un error y no se supervisó el estado en que se encontraba la obra. Qué grave.
Y luego les extraña que los quieran llevar a rendir cuentas ante el Congreso local, o lo que es lo mismo, el juicio político que ha solicitado y ratificado hoy el senador con licencia Benjamín Robles ante esa instancia legislativa.
Por otra parte, en una muestra más del descaro y la corrupción imperantes en el estado, se ha dado a conocer que el gobierno estatal asignó 137 millones de pesos en dos contratos para trabajos de una obra ¡ ya cancelada !, como es la del Centro de Convenciones en el Cerro del Fortín.
Lo dicho, los escándalos no cesan y no se augura nada bueno al cierre de esta nefasta gestión gubernamental de Gabino Cué, quien se rodeó de ambiciosos colaboradores sin escrúpulos, que llegaron únicamente a enriquecerse, sin la mínima intención de trabajar por Oaxaca. Qué lástima.
Lo cierto es que, otra vez, como sucedió con Murat y con Ulises, Gabino heredará al próximo gobernador una entidad endeudada como nunca, vilmente empobrecida y saqueada, sumida en la pobreza y la marginación.
Pobre Oaxaca, a ver si sus agraviados ciudadanos aprenden las durísimas lecciones y de una vez por todas impiden la llegada de caciques y ladrones al gobierno. Ya es tiempo.

