Oaxaca de Juárez, 19 de julio. El presidente municipal de Oaxaca de Juárez Oswaldo García Jarquín resultó ser un fifí que llegó al poder con un partido chairo. Ganó la elección en 2018 con la ola del efecto Peje, por lo tanto, se pudo suponer que llegaba sin los compromisos de los presidentes anteriores, sobre todo con el ambulantaje, pero nos equivocamos.
¿Por qué se dice que es un fifí? Bueno realmente es un junior, dado que estudió desde el kínder hasta la preparatoria en el Instituto Carlos Gracida y posteriormente se trasladó al Tecnológico de Monterrey para cursar la carrera. Cuando concluye sus estudios en Monterrey regresa a Oaxaca a trabajar en la Univas, que es la empresa familiar fundada por su papá. Y de ahí solamente se le conoce un trabajo en Gobierno del Estado en el régimen de Gabino Cué (Gobernador de Oaxaca 2010-2016), que fue el ser director del Instituto de Estudios de Bachillerato del Estado de Oaxaca (IEBO), durante un corto tiempo.
En 2015 buscó la candidatura para la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez, primeramente por el Partido Acción Nacional (PAN), al no obtenerla, recaló en el partido político Morena y perdió la elección con Fraguas. Finalmente, en 2018, repitió con la candidatura del partido Morena, obteniendo el triunfo.
En 2018 ganó con Morena por el efecto Peje, así que se pensó que llegaba sin compromisos, sobre todo con los ambulantes. Y dado que los anteriores presidentes municipales de Oaxaca de Juárez, como quiera que sea, para llegar tenían que pactar con esos grupos y eso hacía más difícil contenerlos, se pensó que Oswaldo no tendría ese problema y que iba a poder controlarlos. Pero no, ¡el incremento del ambulantaje es terrible!
De los últimos presidentes municipales de la capital oaxaqueña, Fraguas y Villacaña fueron los que incrementaron el ambulantaje en forma escandalosa. Pero como escribo líneas arriba, se “justificaba” porque necesitaban esos votos para llegar a ser presidentes municipales. Al llegar Oswaldo García Jarquín por el efecto Peje, estaba libre de ese compromiso y por ende, tenía la sartén por el mango y el mango también, para reordenar el deplorable aspecto que da el ambulantaje en esta Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Pero no, ¡nos equivocamos! Y por más vueltas que le pueda dar uno al asunto, sólo se encuentra una justificación ¡dinero! Sí, una corrupción galopante que ha permitido al ambulantaje sentar sus reales en el Zócalo, en el Andador Turístico y en todas las calles aledañas al centro de la ciudad. Y lo nefasto fue cuando Oswaldo García declaró que: “Los ambulantes le dan vida a la ciudad”.
El resultado de esta política es que la calle de Gurrión a un costado de la iglesia de Santo Domingo, el Andador Turístico, la Plazuela del Carmen, el Zócalo y cuanta calle aledaña, ¡están convertidas en un mercado árabe! Puestos de tacos, de hamburguesas, de hot dogs, de elotes, de aguas frescas, de nieves, de fayuca, de marquesitas yucatecas, de fruta, de textiles guatemaltecos, de artesanía china, etc.
El reto a partir del primero de enero del 2022 será para Martínez Neri, porque si no soluciona lo del ambulantaje, en 2024 Morena pierde la capital oaxaqueña con todo y el apoyo del Peje.
Ahora bien, ¿cuál fue el error de Oswaldo?… el error fue al integrar su equipo de trabajo y en sí, al contratar al personal que labora en el municipio. Ahí hay gente de Fraguas, de Villacaña, panistas, perredistas, recomendados de fifís, etc. O sea, personal de chile, mole, dulce, manteca y sal. Y lo que es peor: Gente que no va a trabajar para el brillo de su trienio, sino que al contrario, trabajan para su fracaso. Además son gente que estuvieron apoyando en estas elecciones próximas pasadas a los candidatos contrarios a Morena. ¡Así no se puede! Y si a eso le sumamos que la relación de Oswaldo con sus correligionarios de Morena, sobre todo con los diputados locales, no ha sido de lo más cordial que digamos, esto dio por resultado que el presidente de Morena Mario Delgado no le tuviera confianza para ir a la elección 2021, porque sintió que podía perder la capital del estado de Oaxaca.
Así que sacaron a Martínez Neri para garantizar la continuidad de Morena en Oaxaca capital. No pensaron en él porque fuera el gran personaje, sino porque simplemente tenía menos puntos negativos que Oswaldo. Y que fue lo que a la postre le dio el triunfo ante Villacaña. Neri no es mejor que Villacaña, simplemente tiene, electoralmente hablando, menos puntos negativos que Javier.
Neri tiene el dudoso honor de haber sido rector de la UABJO, la peor universidad en cuanto a lo académico y la más corrupta de toda la República Mexicana. Una universidad donde la rectoría la gana el que tenga más porros. Pero en fin, ser rector y haber sido diputado federal, lo hacen conocido entre la población. Aunque para Morena no es muy confiable, dado que a Neri, Mario Delgado le tuvo que amarrar las manos para la repartición del billete en mano, que es como finalmente se gana una elección en el municipio de Oaxaca de Juárez.
Lógicamente, al ser Neri un político con una carrera tan corta, eso hace que haya menos manera de criticarlo. En cambio, Villacaña ha estado mucho más expuesto a la crítica, dado que su trayectoria política es mucho más grande. Las cosas electorales funcionan así y es por eso que pierde Villacaña, por tener más puntos negativos que Neri.
La tiene dura Neri y si no soluciona el caso de los ambulantes, Morena, con todo y El Peje pierden la capital oaxaqueña en 2024. Y parece que por ahí vamos, dado que Neri ya está pensando, en combinación con Muratito, en unas casetas móviles para el ambulantaje.
¡Suerte! y hasta el próximo De Análisis Político.

