Jorge Castañeda
Oaxaca de Juárez, 28 de febrero. El Águila Real, parte fundamental de la cultura e historia de México y símbolo de la bandera, escudo y moneda nacionales, se encuentra en grave peligro de extinción en nuestro país, debido a la brutal depredación que ha sufrido su hábitat por la acción humana.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) reportó sólo 102 parejas reproductivas en 10 estados del país durante 2015, y sólo se pudo documentar la existencia de 284 nidos en todo el territorio nacional, lo que demuestra la alarmante disminución de su población.
Información de la CONANP, a la cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, revela que los estados en donde aún existe esta emblemática ave en vida silvestre son: Zacatecas, Chihuahua, Baja California, Durango, San Luis Potosí, Coahuila, Guanajuato, Sonora, Nuevo León y Jalisco
Refiere que aunque en Estados Unidos el Águila Real sí tiene una importante población, en México ésta se ha reducido de manera drástica, por lo que está catalogada desde hace más de una década como una especie amenazada según la NOM-059-SEMARNAT-2010.
Esta importante ave de presa tiene una envergadura de hasta 2.40 metros, lo que la distingue de las otras águilas grandes, y se caracteriza por su color café oscuro con tonalidades doradas en la cabeza y hombros.
Su dimorfismo sexual se expresa en la diferencia de peso y talla, de manera que las hembras son más grandes y pesadas hasta en 30 por ciento (3.8 a 6.6 kilos), en comparación con los machos que pesan entre 3.5 a 6.1 kilos.
Esta diferencia de tamaño en la hembra es porque ellas deben cuidar el nido y cubrir los huevos y crías durante la temporada de frío, ya que el macho se convierte en el proveedor de alimento.
Durante la época de cortejo y apareamiento, que tiene lugar entre noviembre y enero, es posible ver a estas majestuosas aves volando en círculos e intercalando picadas rápidas y ascensos vertiginosos, aunque este espectáculo de la naturaleza sólo ocurre en 10 entidades del país y únicamente en lugares recónditos, pues nuestra Águila Real está desapareciendo en México.
Esto sería imperdonable, ya que desde tiempos prehispánicos hasta nuestros días, la representación del Águila Real es un elemento que ha formado parte de nuestras insignias, exaltando los valores de las distintas ideologías que han caracterizado las etapas de nuestra historia.
Para los pueblos indígenas era el símbolo solar que aludía a la valentía de los guerreros; mientras que los misioneros y conquistadores la percibían como la encarnación del bien en la lucha contra el mal.
Durante la Guerra de Independencia el Águila Real, estampada en distintas banderas o estandartes, significó el anhelo de libertad; se le mostró de frente, de perfil derecho e izquierdo, con la corona del imperio sobre la cabeza, hasta que, con el triunfo de la Revolución, se rescató el origen indígena de su representación, que vemos hoy plasmado en nuestro escudo nacional.
Así, por su importancia cultural e histórica, así como por su relevancia en los ecosistemas, urge que los gobierno federal y estatales implementen un ambicioso programa conjunto para su rescate y conservación, lo que inexplicablemente no ha ocurrido, a pesar de que cada vez existen menos de estos magníficos ejemplares en la vida silvestre en México.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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