Por: Jorge Castañeda
Por medio del proyecto de ecoturismo Kowabunga, ecologistas españoles trabajan en la protección de las tortugas marinas que desovan en la Costa de Oaxaca, en el Pacífico Mexicano, “aprovechando la naturaleza sin devastarla”, e insta a que las comunidades locales participen en la preservación de estos quelonios que se encuentran en peligro de extinción.
La presidenta de la asociación Kowabunga, Clara Cordón, es la impulsora de este proyecto y advierte del peligro que supone que los habitantes de Oaxaca perjudiquen a la naturaleza.
A través de un reporte de esta instancia medioambientalista, al cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, se destaca que la falta de recursos es uno de los motivos de que los habitantes “esquilmen” la naturaleza al cazar tortugas para comer o para comercializar sus huevos y la carne de estos quelonios.
Según Clara Cordón esta práctica es común en el estado de Oaxaca, aunque reconoció que existe una parte de la comunidad que está consciente de la importancia del ecoturismo y el respeto hacia la vida animal.
Comentó que “lo primero que tiene que oler una tortuga al nacer es la tierra, porque será solo ahí donde volverá cuando sea adulta para reproducirse. Al entrar en contacto con la piel humana no va a saber identificar su origen y, en consecuencia, no se va a reproducir nunca”.
Dijo que por ello es fundamental que los nidos de estos quelonios se mantengan en la arena en donde los depositó su madre, aunque por desgracia siguen abundando los saqueadores de huevos de tortuga en toda la Costa de Oaxaca, uno de los estados en México y en el mundo con mayor anidación de tortugas marinas de la especie Golfina.
La activista recordó que la tortuga marina ha sobrevivido a “multitud de catástrofes” y que su catalogación de especie en peligro de extinción se debe a la acción humana, al saqueo de los huevos, pero también, entre otras causas, a la construcción de hoteles en playas de anidación.
Presencia de Kowabunga en Oaxaca
La propuesta de Kowabunga consiste en un viaje durante 15 días en la época en la que las tortugas marinas regresan a desovar en la Costa de Oaxaca.
A través de un campamento tortuguero, durante la primera semana de desove, se realiza la observación de las hembras y liberación de crías, para evitar interferir en el funcionamiento habitual de esta especie.
La siguiente semana se desarrolla un recorrido por el estado de Oaxaca para conocer e interactuar con comunidades locales, con la visita de varias localidades de interés “turístico, ecológico y arqueológico”.
Kowabunga organiza desde España viajes con el fin de evitar la presencia de personas que roban los huevos de las tortugas, así como de estos ejemplares, para venderlos en el mercado negro.
La asociación está asentada en la comunidad indígena zapoteca de La Ventanilla y en la localidad protegida de La Escobilla, ambas en la costa oaxaqueña, donde se producen grandes arribazones de tortugas marinas.
La asociación ecologista insiste en la necesidad de una buena formación para no interferir en el entorno de los quelonios, distinguiendo que para desarrollar eficazmente el ecoturismo se debe reducir el trato directo con las tortugas marinas, así como la construcción de infraestructuras mediante materiales acordes con el entorno.
“Es necesario hacerles ver que la gente aprecia todo eso y ellos deben saber que la naturaleza puede seguir dándoles de comer sin la necesidad de devastarla”, destacó Clara Cordón.
Finalmente, refirió que otro objetivo de este proyecto es desarrollar talleres de educación medioambiental, con especial incidencia en los niños, debido a que disponen de mayor tiempo libre y, así, hacerles partícipes de su entorno para que asuman “su responsabilidad con la naturaleza”.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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(Con parte de información de Kowabunga y EFE)
Imagen: Internet

