Rebeca Romero/Dario Nolasco
Juchitán, Oaxaca, 17 de septiembre. Rosita, es una mujer de 70 años que vive en la Octava Sección (se divide en nueve) del municipio de Juchitán. Su esposo murió hace algún tiempo y ella estaba sola cuando sucedió el terremoto del 7 de septiembre de 2017. Muy triste, pero sin derramar lágrimas, nos platica que dormía en el primer piso en una hamaca, su casa era de dos plantas- cuando empezó a temblar. Como pudo, -todo se movía- salió de su recámara y llegó hasta la puerta de donde se agarró de los barrotes de la ventana contigua, mientras todo caía a su alrededor, cerró los ojos y se encomendó a la Virgen María. 

A Rosita, no le dio tiempo salir, el movimiento era terrible, solo se quedó ahí, paralizada por el miedo, el temor y el pánico. Unos minutos más tarde, la mujer que se había salvado, abrió los ojos, y todo se había caído, los muros, las ventanas, los cuadros, todo. Hasta el piso tiene fracturas.
Como pudo, logró salir de los que quedó de su casa, muchos vecinos estaban afuera en las mismas condiciones, -en esta sección la mayoría de las casas en la calle principal se derrumbaron en segundos-. Sus hijos viven fuera, y rara vez la visitan. Los muchachos de otras familias la ayudaron y ahora, ella duerme afuera, a la intemperie, como todas las víctimas del terremoto.
Nos invita a pasar, “Aguiuu” -nos dice- para que seamos testigos de su desgracia. Allí estaba el cuadro de la Virgen de Guadalupe, -a la que se encomendó- rodeado de rosas rojas, testigo fiel de la desdicha de esta mujer zapoteca, que hoy enfrenta en soledad su terrible situación. 
“Todo se cayó, fue horrible, nos comenta en español, -la mayoría de las personas, en especial las de la tercera edad se comunican en zapoteco-mis vecinos me han ayudado a sacar algunas cosas, pero todo está mal.
Entrar a lo que quedó de la vivienda de Rosita da escalosfríos, se pone la carne de gallina. La primera planta sostiene los bloques de cemento que amenazan con caer en cualquier momento. La estructura está endeble, y con cada movimiento, se “mueven más cosas”.
Rosita, perdió todo. Es una persona de la tercera edad que no ve el futuro promisorio. “NAna Shi zeda” (nadie sabe lo que vendrá) presiente que nadie los vendrá a ayudar, aunque nos dice ya pasaron a censar su casa -nos muestra un pedazo de papel- y dicen que eso prueba que es mi propiedad.
Aquí estamos, todos nos ayudamos y tenemos miedo por si tiembla otra vez. Lo único que me queda es esperar, yo ya estoy vieja y no voy a poder construir mi casa otra vez. Aquí están mis recuerdos y no los quiero dejar. Además ¿A dónde voy?
Hasta las 17:30 PM se han registrado 2800 réplicas (la mayor de M 6.1) del sismo del 7 de septiembre en el golfo de Tehuantepec (M 8.2).
Juchitán se localiza en el Istmo de Tehuantepec a 4 horas 40 minutos de la capital oaxaqueña, (276.6 km).
