Oaxaca de Juárez, 2 de junio. Cada 31 de mayo, el Día Mundial sin Tabaco nos recuerda que el cigarro sigue siendo una de las principales amenazas evitables contra la salud pública.
Sin embargo, año con año se sigue normalizando su uso, su presencia en la vida cotidiana y su persistencia en las poblaciones más vulnerables. Esto no es coincidencia, sino un problema de salud.
En México, más de 63 mil personas mueren anualmente por causas atribuibles al tabaquismo, según datos de la Secretaría de Salud (2023).
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima más de ocho millones de muertes cada año por consumo de tabaco o exposición al humo ajeno. 
Pero detrás de cada una de estas muertes hay algo más que una adicción: hay más de siete mil sustancias químicas -entre ellas alquitrán, arsénico y monóxido de carbono-, diseñadas para generar dependencia.
El tabaco no sólo afecta los pulmones, es una trampa que compromete múltiples sistemas.
A corto plazo altera la oxigenación y el ritmo cardíaco; a largo plazo causa enfermedades cardiovasculares, varios tipos de cáncer, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), así como deterioro neurológico.
La idea de que fumar “relaja” es parte del mito, lo que provoca la nicotina es una descarga breve de dopamina, seguida de ansiedad por repetir la dosis.
Y mientras tanto, el inicio del consumo ocurre cada vez más temprano. Las juventudes enfrentan una estrategia simbólica renovada: si el cigarro tradicional pierde atractivo, aparecen las versiones “light” o los vapeadores con sabores dulces.
Se cree erróneamente que los cigarrillos electrónicos o vapeadores resultan ser menos dañinos; en realidad son igual de adictivos y nocivos.
Frente a este escenario, no basta con promover acciones para dejar de fumar: hay que impedir que se inicie. Y eso implica actuar desde la raíz, en las condiciones sociales, culturales y normativas que lo permiten.
La prevención comienza en la escuela y debe continuar en el hogar, en la comunidad y en el entorno digital. Se requiere información crítica, programas permanentes y entornos saludables.
El sistema de salud debe seguir ampliando su cobertura y acompañamiento. Desde el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se ofrecen programas integrales que incluyen tratamientos farmacológicos, terapia psicológica y seguimiento personalizado.
En 2024 se brindaron consultas de orientación, asesoría y rehabilitación para personas fumadoras, demostrando que el abandono del tabaco es posible con el acompañamiento adecuado.
Dejar de fumar salva vidas, pero evitar su comienzo las transforma. Que el Día Mundial sin Tabaco sea un punto de inflexión y si estás listo para dar el primer paso, acude a tu Unidad de Medicina Familiar IMSS, donde recibirás orientación, tratamiento y apoyo especializado para dejar el tabaco.
El momento de actuar es ahora.
POR DR. HUGO SEACATL AGUILAR TALAMANTES
COORDINADOR DE PROGRAMAS MÉDICOS EN LA COORDINACIÓN DE SALUD MENTAL Y ADICCIONES DEL IMSS
El Heraldo de México
