Por: Jorge Castañeda
(Reportaje especial)
Bahías de Huatulco, Oaxaca, 29 de noviembre. Las miles de fugas y tomas clandestinas de hidrocarburos en los ductos de Petróleos Mexicanos (PEMEX) representan, desde hace décadas, uno de los más graves problemas para el medio ambiente por la contaminación que generan y por la enorme cantidad de fauna y flora a la que afectan.
Pero lo más grave es que ponen en riesgo constante la seguridad de la población, desencadenando en muchas ocasiones accidentes mortales, además de representar pérdidas multimillonarias para el país todos los años, basta mencionar que en 2015 superaron los 40 mil millones de pesos.
Grupos criminales, muchos de ellos ligados a trabajadores o ex trabajadores de PEMEX, e incluso a los mafiosos líderes sindicales como Carlos Romero Deschamps, realizan miles de tomas clandestinas anualmente, aprovechándose de la corrupción imperante, la falta de tecnología y el nulo seguimiento de las “autoridades” federales para detectar en dónde se venden los cientos de miles de litros de gasolina o diésel robados, situación que se ha agravado de manera alarmante en el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Ante este lamentable panorama, especialistas del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) crearon un sistema que detecta cualquier anormalidad en los ductos en tiempo real, algo que aunque se está desarrollando demasiado tarde, podría representar una esperanza para acotar este gravísimo problema ambiental, económico y de seguridad.
El proyecto se compone de seis sistemas que funcionan de manera autónoma, que al juntarlos logran minimizar las falsas alarmas y brindar exactitud en la ubicación de fugas o tomas clandestinas.
Así lo aseguró el doctor en ciencias Sergiy Sadovnychiy, responsable técnico del proyecto, quien explicó que se trata de un trabajo multidisciplinario que involucra fibra óptica, desarrollada por el Centro de Investigación Científica y de Educación de Ensenada (CICESE), un sistema llamado Vigilantes Virtuales creados en el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (II-UNAM) y cuatro sistemas del IMP: Lazo Cerrado, Acústico Fuga Detector, Comunicación y Procesamiento Integral de datos.
Por medio de información divulgada por el IMP, a la cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, se destaca que “el proyecto surgió hace cuatro años, cuando el Fondo Sectorial Conacyt-Sener-Hidrocarburos emitió la solicitud de un sistema no intrusivo, que sin dañar la tubería detectan fuga de hidrocarburos”.
Refiere que aunque el objetivo es la detección oportuna de fugas y tomas clandestinas, es posible localizar trabajos no autorizados en la zona de transporte de hidrocarburos, como el uso de excavadoras que podrían dañar la estructura física del ducto.
En el trabajo también participaron, por parte del IMP, los doctores en ciencias Juan Manuel López, encargado del área acústica, y Edgar Canul, responsable de los módulos de procedimiento integral y de comunicaciones, así como los maestros en Ciencias, Ricardo López Lena y Fernando Real Gómez.
Los módulos de procedimiento integral desarrollados por el IMP se basan en métodos de inteligencia artificial, como las redes neuronales y la lógica difusa, los cuales emiten un diagnóstico final que informa sobre el evento, su localización y tiempo de ocurrencia.
En particular el sistema “IMP Acústico Fuga Detector” se basa en la instalación de sensores en los extremos de un segmento de tubería, que miden la vibración e impactos, los cuales indican trabajos no autorizados o fugas, señaló el doctor Juan Manuel López.
Abundó que “el sistema de detección de fugas es incluyente. Por ejemplo, el Acústico Fuga Detector puede mostrar los golpes o vibraciones que ocurren cuando un camión pesado pasa encima del ducto, hay un deslave o alguna fuga, pero no cuantifica la cantidad; sin embargo, el sistema de Vigilantes Virtuales o el de Lazo Cerrado sí lo hacen y calculan, en conjunto ponderan la ubicación reportada”.
Después, un sistema de comunicación reúne la información y la envía a un servidor donde se verifica el estado de cada uno de los sensores y se emite un sólo diagnóstico global con la localización de la fuga.
Explicó que el sistema, de aplicarse en los miles de kilómetros de ductos de transportación de hidrocarburos, minimizaría la pérdida del material, salvaguardaría la integridad de las comunidades localizadas en las inmediaciones aledañas y ayudaría al medio ambiente”.
Dijo que la tecnología fue probada en instalaciones de la UNAM y el IMP, en las cuales se calibraron los sensores, programas, filtros y algoritmos de procesamiento. Además, los sistemas mencionados, se instalaron y probaron en un segmento de ductos con resultados satisfactorios.
Comentó que también se tramitaron 10 derechos de autor ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor y una solicitud de patente al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Finalmente, mencionó que con los resultados positivos del proyecto, actualmente se busca migrar el prototipo a un sistema industrial y que sea aplicado en PEMEX.
Tomas clandestinas causan pérdidas de más de 40 mil millones de pesos para PEMEX
Las tomas clandestinas a ductos de transporte de crudo, gasolina, diésel y gas licuado de petróleo (LP) en 2015, se elevaron hasta 5 mil 574, según las denuncias que interpuso PEMEX ante la Procuraduría General de la República (PGR).
En volumen, implican un robo de por lo menos 6.9 millones de barriles, y en valor, por lo menos de 10 mil 877 millones de pesos, la 6ª parte del recorte presupuestario que tuvo la empresa.
Dichas tomas aumentaron 51% en comparación con 2014, en que se reportaron 3 mil 674 ilícitos, y si se comparan con 2006, el número de denuncias se ha incrementado 26 veces.
Así, la pérdida total estimada mínima ascendió a 621 millones de dólares, aunque la estimación de la PGR asciende a más de 40 mil millones de pesos, al incluir reparaciones a las instalaciones y costos de oportunidad.
Pero si a esto añadimos el grave y muchas veces irreversible daño ambiental, así como las pérdidas humanas y los gastos en medicamentos a cientos de heridos, así como el impacto económico a la agricultura y la ganadería, la cifra podría rebasar fácilmente los 50 mil millones de pesos al año.
Por ello, llama la atención que se hasta ahora, en 2015, cuando apenas se estudia la posibilidad de implementar un sistema para detectar en tiempo real a las tomas clandestinas, algo que se tendría que haber hecho desde hace décadas, con lo que se hubieran evitado cientos de muertos y heridos, enormes daños a un sinnúmero de ecosistemas y pérdidas económicas por centenares de miles de millones de pesos.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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(Con parte de información del Instituto Mexicano del Petróleo)
Imágenes: Internet
