Por: Jorge Castañeda
Bahías de Huatulco, Oaxaca, 16 de diciembre. El Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR) Unidad Oaxaca, desarrolló un sistema híbrido de construcción para lograr viviendas ecológicas que combinen el ahorro energético, confort y la resistencia mecánica.
De acuerdo al lugar y a las condiciones climáticas se pueden determinar las propiedades térmicas y mecánicas del sistema híbrido de construcción para lozas y muros, el cual además de ser amigable con el medio ambiente, también sería de bajo costo.
En información divulgada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), a la cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, el investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Rafael Alavez Ramírez, explicó que “el ahorro de energía es el eje central de la investigación, la cual busca construir viviendas sostenibles que puedan prescindir del uso de medios de climatización como el aire acondicionado y el calefactor”.
Asimismo, dijo que en este proyecto se utilizarán “materiales que no posean un alto consumo de energía en su fabricación y desecho”.
Mencionó que los materiales tradicionales como el ladrillo necesitan mayor consumo energético para su obtención, en comparación con otros materiales utilizados para esta investigación.
Refirió que el sistema híbrido de edificación utiliza como tecnología principal el mortero armado (también nombrado ferrocemento), el cual consiste en una estructura de malla electrosoldada y mortero (cemento y arena) con espesores que van de los dos a los cinco centímetros.
Aseguró que el uso de este material representa un ahorro de 30 por ciento sobre el costo de materiales comunes; además de otros beneficios en donde figura su fácil aplicación.
Sin embargo, aceptó que la desventaja del mortero armado reside en la parte térmica, pues cuenta con una mayor transferencia de calor. No obstante, puntualizó que para contrarrestar este problema, se realizaron pruebas con diferentes materiales que permitieran un amplio retardo térmico.
La primera prueba consistió en determinar la conductividad térmica con el uso de una caja aislada calentada por una resistencia térmica a 100 watts, donde se colocaron los materiales como dispositivos de medición; cinco sensores en la superficie y cinco sensores en la parte de abajo.
El tiempo de duración de esta prueba fue hasta lograr el estado permanente térmico, es decir, cuando ya no existieran variaciones de temperatura en el tiempo.
Otra de las pruebas que se llevaron a cabo fue la de resistencia para los elementos prefabricados del sistema híbrido de muros, donde se utilizó un marco de carga para ejercer presión y así determinar la resistencia de los materiales.
Para consolidar el resultado de las pruebas en elementos prefabricados, se montaron prototipos de ensayo en el Laboratorio de Materiales y en la Cámara de Ambiente Controlado del CIIDIR, para mostrar los beneficios del sistema híbrido en muros y losas.
El equipo de especialistas consiguió, a partir del sistema híbrido, que el material de construcción almacene la energía calórica necesaria durante el día y compense la disminución de ella durante las noches, como sucede en las regiones de clima templado.
Alavez Ramírez resaltó que para realizar un diseño o construcción en otra región es importante conocer las condiciones ambientales y así tomar decisiones en cuanto al material adecuado.
Y abundó: “Si se tratase de una zona cálida, los materiales aislantes resaltan como la mejor opción, mientras que en zonas templadas los materiales con inercia térmica son los adecuados para lograr el almacenamiento de calor”.
Finalmente, el investigador del IPN adelantó que en dos meses comenzarán con la construcción de la primera vivienda que utilizará este sistema híbrido de materiales, por lo que ésta podría estar concluida totalmente para marzo de 2016.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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(Con parte de información del CONACYT)
Imagen: Internet
