Oaxaca de Juárez, 27 de febrero. “Libertad por libertad…” Con esas tres palabras, unos abogados que se presentaron como “cercanos” al consejero Jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, resumieron la “oferta” que acababan de hacerle, según consta en la denuncia que presentó Juan Collado, quien permanece en prisión desde 2019, acusado de lavado de dinero y delincuencia organizada.
Entregar todas las acciones de su empresa, Caja Libertad, a cambio de conseguir su propia libertad, dice que le propusieron. De lo contrario, le advirtieron, se quedaría en la cárcel el resto del sexenio.
“Nuestro amigo (Scherer) controla todo el aparato de justicia, incluyendo al Poder Judicial de la Federación”, fue lo que presuntamente le dijeron. ¿La prueba? Supuestamente le enseñaron una copia del proyecto de un tribunal federal el que rechazaban darle un amparo… cuando este ni siquiera se había hecho público ni se había votado.
Juan Collado presentó esta denuncia formalmente ante la FGR, en la cual añadió que entregar la empresa no era la primera exigencia que le hacían. Antes de eso supuestamente ya les había dado diez millones de pesos en efectivo a cambio de que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) frenara una investigación, y les había pagado 1 millón 386 mil dólares con la promesa de que las influencias del consejero jurídico lo ayudarían a dejar el Reclusorio Norte. El supuesto pago final, en forma de un aparente acuerdo reparatorio, sería de dos mil millones de pesos.
La presunta extorsión fue narrada en una declaración que el empresario y jurista Juan Ramón Collado Mocelo (encarcelado de manera preventiva desde 2019) presentó en octubre pasado ante la Fiscalía General de la República (FGR). El documento de 19 páginas, del que Animal Político tiene copia, narra las presuntas extorsiones e intimidaciones que Collado dice haber sufrido de Julio Scherer a través de abogados como Juan Araujo Rivapalacio, entre otros.
Desde julio de 2019 Juan Collado se encuentra en prisión preventiva en el Reclusorio Norte, luego de que fuera acusado por la Fiscalía de los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada. Esto en relación con la supuesta venta fraudulenta de un terreno por el cual obtuvo una ganancia ilícita de 24 millones de pesos.
En 2020, los fiscales imputaron a Collado dos cargos más por posible fraude y defraudación fiscal, delitos por los cuales también se le iniciaron los procesos correspondientes. Hasta ahora, no ha sido sentenciado por ningún caso.
Este medio buscó un posicionamiento de Scherer sobre estos señalamientos, pero hasta ahora no se ha recibido respuesta. El que sí contestó fue Araujo Rivapalacio; dijo que la denuncia de Collado contiene diversas falsedades, y que fue él y su hermano quien buscó a su despacho para pedirles ayuda. “Nuestra intervención legal fue tanto a nivel procesal con abogados de nuestro equipo como de justicia restaurativa como Collado señala”, indicó.
Fue Juan Collado, agrega Araujo, el que en diciembre de 2020 le mandó una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador, en la que le pidió su aval para trabajar con Julio Scherer una salida alterna a su caso.
Tras recibir la denuncia de Juan Collado, la FGR integró una carpeta de investigación y reunió pruebas que -según la fiscalía- acreditan, al menos de manera inicial, que las presuntas extorsiones y pagos sí se habrían llevado a cabo.
Cuatro de los implicados, los abogados Juan Araujo Rivapalacio, Cesar Omar González Hernández e Isaac Pérez Rodríguez (que han colitigado con Scherer en el pasado) y David Gómez Arnau (excolaborador del exconsejero jurídico ) serán acusados ante un juez de los delitos de lavado de dinero, asociación delictuosa, tráfico de influencias y extorsión. Julio Scherer, en tanto, sigue bajo investigación de la FGR por éste y otros casos similares.
En su denuncia (con la que solicitó un criterio de oportunidad para ser absuelto de los delitos que se le imputan) Collado dice tener información eficaz para desenmascarar lo que denominó como un presunto “grupo delictivo organizado que, bajo el amparo de las instituciones del Estado Mexicano, crearon una red de complicados con el ubico beneficio de obtener beneficios económicos”.
Los abogados implicados, que según Collado presumían ser emisarios de Scherer, tenían acceso a información anticipada y privilegiada no solo de la UIF y del Gobierno federal, sino incluso del Poder Judicial de la Federación. Usaron esos datos para, presuntamente, extorsionarlo pidiéndole no solo pagos millonarios sino ceder su empresa.
“Desde mi detención hasta abril de 2021, los licenciados Juan Antonio Araujo Rivapalacio y Cesar González Hernández me impusieron como requisito necesario para obtener mi libertad y dejar de ser perseguido en los asuntos en mi contra, vender mis acciones de la empresa Caja Libertad a la persona que ellos me indicaron, es decir, al señor David Gómez Arnau, este último siendo amigo y persona de toda la confianza de Julio Scherer Ibarra. Siendo el caso que Gómez Arnau fue la persona dentro del aparato organizado de poder que se encargó de hacerme una oferta irracional para que le vendiera la citada empresa”, se consigna en la declaración de Collado.
Collado Mocelo (quien en el pasado fue abogado de expresidente Enrique Peña Nieto) acompañó su denuncia inicial con diversos documentos, comprobantes de transferencias, y 79 fotografías con capturas de las charlas en whatsapp que sostuvo con los abogados ligados a Scherer. También proporcionó los teléfonos celulares de todos los implicados, incluyendo el número de Gómez Arnau y de la asistente de Julio Scherer.
Este medio verificó que, en efecto, hay registros públicos que ligan a Scherer Ibarra con Gómez Arnau en diversas empresas. Incluso en 2001 ambos fueron blanco de una investigación penal por irregularidades en torno al denominado Consorcio Azucarero Escorpión en el que ambos laboraban.
A continuación, se detallan los puntos claves de la narración hecha por Collado siguiendo la misma línea cronológica planteada por él. En la mayor parte de los eventos el jurista proporciona sitios y fechas exactas en que habrían ocurrido los hechos que narra.
Los primeros encuentros: te conviene ser aliado
El supuesto primer contacto con los abogados Juan Antonio Araujo Rivapalacio y Cesar Omar González Hernández ocurrió a finales de noviembre de 2018, poco antes de que arrancara el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y, con ello, el cargo de Julio Scherer como Consejero Jurídico de la Presidencia. Se trató de un desayuno en las oficinas de dichos litigantes, ubicadas en calles de Coyoacán.
Debido a que también se dedicaba a la abogacía, Collado explica que ya conocía Araujo y González desde varios años atrás, y sabía de su estrecha cercanía con Scherer Ibarra. Por ello accedió a visitarlos.
“Me buscaron a través de mi hermano Antonio Collado. Me comentaron en ese desayuno que tenían relaciones al más alto nivel, y que podían ayudarme a obtener resultados favorables a mis clientes con la ayuda personal de Julio Scherer y otros servidores públicos con cargos importantes en el nuevo gobierno”, relata Collado.
El segundo encuentro con los abogados ocurrió en las oficinas del despacho ubicadas en Sierra Nevada número 330 en la colonia Lomas de Chapultepec. Collado Mocelo recuerda: “Me insistieron que debíamos hacer una alianza ya que Julio Scherer tendría todo el control del aparato de justicia y podría utilizarlo en favor de mis clientes”.
Encuentros similares ocurrieron a lo largo de 2019, según el relato. A veces eran en oficinas de Araujo y González, otras veces en las oficinas del propio Collado, y también en el Hotel Hyatt y el restaurante japonés Suntory de las Lomas. “Nos insistían en pasarles la cartera de clientes del despacho y que era importante estar bien con su amigo, ya que tenía peno control del aparato de justicia”.
El 1er pago: 10 millones por perdón de la UIF
Todo empezó con una columna publicada el 28 de mayo de 2019 en El Financiero firmada por el periodista Darío Celis. En ella se reportaba que el SAT estaba haciendo una revisión a las finanzas de Collado Mocelo de la cual ni el propio jurista estaba enterado. Tras la publicación Araujo y González pidieron verlo en el Hotel Hyatt de Polanco.
“Me dijeron que ellos, a través de Julio Scherer, eran el único conducto para arreglar mi problema ya que era un tema político, y que tenían grandes relaciones tanto en el SAT, como con la Procuraduría Fiscal de la Federación y en la UIF, por lo que sino quería que el problema pasara a mayores tenía que recurrir a ellos, a lo que accedí (…) tenía temor de que si no lo hacía impulsaran el asunto en mi perjuicio y de mi familia”, explica Collado en la denuncia.
El 7 de junio de 2019 los abogados le indicaron que el problema era con una cuenta bancaria y que gestionarían una reunión con la UIF para solventar el asunto. Y fue en ese contacto donde notó que González y Araujo sí tenían acceso a información del gobierno, pues le preguntaron por movimientos sobre varias cuentas en específico, información que era privada y a la que no podrían haber tenido acceso salvo que se las hubieran filtrado desde el gobierno.
A mediados del mismo mes, señala Collado, los abogados le dijeron que el asunto quedaría cerrado pero que por las gestiones tenía que pagar 20 millones de pesos. Collado dijo no estar de acuerdo en un inicio, pero los abogados le dijeron que si no pagaba podría haber consecuencias con “su amigo”. Se acordó entonces el pago de diez millones de pesos que, por instrucción de González, tendría que ser en efectivo.
“El 18 de ese mes (junio) se entregaron los diez millones de pesos en la terraza del hotel Four Seasons (…). A mi hijo Juan Ramón Collado Dot le consta que se hizo esa entrega pues él estaba sentado en otra mesa. En el momento en que di el dinero Cesar González me entregó un documento consistente en un acuerdo de la Unidad de Inteligencia Financiera”, declaró Collado.
El cheque del millón de dólares
A principios de julio de 2019, durante un viaje en España, Collado declara que recibió varias llamadas y mensajes del abogado Cesar González donde le pedía volver de manera urgente a México pues tenía algo importante que decirle. El 9 de julio se reunieron en el restaurante Brasserie Lipp del Hotel Marriot en Polanco.
“Me dijo que había una investigación federal por operaciones con recursos de procedencia ilícita en mi contra, a lo que yo le pregunté cómo sabía esa información y Cesar González me refirió que lo sabía por la relación de Juan Araujo con Julio Scherer. Me dijo que no me preocupara y que mientras (…) estuviera bien con ellos nada podía salirse de control”, explica Collado.
Sin embargo, esa misma tarde, luego de una comida en el restaurante Mortons en Lomas de Chapultepec, fue detenido por agentes de la FGR y trasladado al Reclusorio Norte para ser imputado de los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada. Tres días después, ya estando encarcelado, fue visitado por Araujo y González quienes le indicaron que tenía que acceder a lo que le pidieran, ya que “mi libertad estaba en sus manos y Julio Scherer controlaba también al Poder Judicial de la Federación”.
En una nueva visita en el penal, unos días mas tarde, los mismos abogados lo visitaron para fijarle un supuesto primer pago de un millón y medio de dólares de inicio, y un segundo pago por la misma cantidad al final del caso. Collado dijo que por la forma en cómo le plantearon la situación, más que honorarios por una defensa la petición parecía una extorsión.
“Les comenté que no tenía esa cantidad, a lo que me refirieron que dicho pago era el único camino hacia la libertad y así como me ayudaron en la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), podrían cerrarme las puertas, por lo que accedí ante el temor de que su equipo presionara a las altas esferas del gobierno”, relata Collado.
En las siguientes semanas se llevó la logística para realizar dicho pago, entregado bajo la figura de un contrato de prestación de servicios. Según lo narrado en la denuncia fueron los hijos de Collado quienes, siguiendo las instrucciones de los abogados, les entregaron un cheque por 1 millón 381 mil 851 dólares en el Hotel Wellington, ubicado en el número 8 de la calle Velázquez en Madrid, España. La entrega se realizó el 20 de febrero del 2020 y el cheque lo recibió Isaac Pérez Rodríguez, otro abogado del despacho.
“Quiero hacer énfasis en que ese pago se realizó porque Juan Araujo me comentó que ellos podrían – a través del Consejero Julio Scherer – obtener resultados favorables de la apelación y del amparo en contra de mi auto de vinculación, pues el Consejero tenía el poder y las relaciones suficientes en el Poder Judicial, específicamente en el Consejo de la Judicatura Federal y en la Suprema Corte de Justicia…”, reitera Collado.
Libertad por libertad… la carta a Scherer
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