Sarai Jiménez
Oaxaca de Juarez, 28 de julio. Una vez más, oaxaqueños y turistas disfrutaron de la bella y trágica historia de amor de Donají, llena de danza, música y colores que evocaron aquellos pretéritos tiempos cuando reinaban en el Valle de Oaxaca los mixtecos y zapotecos. 

La rotonda de la azucena lució a su máxima capacidad, ya que esta vez no llovió, lo que permitió que cientos de visitantes conocieran la leyenda oaxaqueña.
El presidente municipal de la ciudad, Oswaldo García Jarquín, encabezó este espectáculo de danza acompañado por su esposa y presidenta del DIF Municipal, Patricia Benfield, además de invitados especiales.
En el primer acto de este espectáculo, arribaron las huestes aztecas enviadas por el gran tlatoani Ahuízotl a los valles de Oaxaca, encontrándose con guerreros que dieron cruenta batalla a los mexicas, pactando la paz con una gran boda entre Cosijoeza y Coyolicatzín, hija del rey azteca (Pelaxilla).De esta unión nació la bella y dulce Donají, nombre sonoro y dulce que significa “Alma Grande”.

Pero en los templos de Liooba-Mitla, el sacerdote Tiboot leyó un terrible presagio el dia del nacimiento de la niña, al decir que ella se sacrificaría por amor a su pueblo. 

En una de tantas batallas entre zapotecos y mixtecos, llegó herido el príncipe Nucano, quien al conocer a la dulce princesa se enamoró de ella.
En las negociaciones para alcanzar la paz entre ambos pueblos, los mixtecos, recelosos, pidieron a Donají como prenda de paz, por lo que tuvo que dejar Mitla para irse a vivir a Monte Albán.
El príncipe Nucano recibió a Donají y palideció al verla, comprobando el inmenso amor que ya le tenía.

Pero en un sueño premonitorio, Donají ve a su abuelo, Ahuízotl, quien le advierte que el tiempo de salvar a su pueblo ha llegado.
Así, a la primera oportunidad que tuvo Donají avisó a los suyos que los mixtecos dormían, por lo que los guerreros de Cosijoeza los sorprendieron en medio de la noche en una batalla.

Al ser descubierta, los mixtecos se vengaron del rey capturando y decapitando a la dulce doncella en un lugar desconocido.
El cadáver de su amada fue levantado por Nucano para darle sepultura.
Muchos años después, narra la historia, un pastorcillo encontró un lirio fragante al pasar por el río Atoyac.

Excavaciones en el lugar dieron con el cuerpo de Donají en cuya cabeza creció un lirio del valle, dando origen al escudo de la ciudad de Oaxaca.
El bello espectáculo de danza y música de caracoles terminó con una lluvia de juegos pirotécnicos que iluminaron la estrellada noche de la Verde Antequera.

