Rebeca Romero
Oaxaca de Juárez, enero. Drew y Ursula, son dos jóvenes que hace unos meses decidieron tomar un año (sabático) para conocer los Estados Unidos y México. Esta pareja partió desde Yukon, una zona que se ubica en el extremo noroeste de Canadá en un territorio casi tan extenso como España o Suecia, pero con poca densidad, ya que se calcula que habitan alrededor de 31 mil 530 habitantes, donde se habla inglés y francés. 

Para llevar a cabo su aventura, se hicieron de una especie de casa rodante que durante seis meses Drew adaptó para trasladarse sin problemas por las carreteras. Fue un proyecto que entre ambos hicieron realidad y que ahora los lleva a lugares donde puedan acampar junto con su perro Monty, -una cruza de Cocker-Spaniel con pastor ovejero australiano y la recién adoptada Maizey -una perrita de la calle, la cual encontraron en México debajo de un auto, desamparada con extrema delgadez y huellas de maltrato. 
Él, con un título universitario realiza un sinnúmero de actividades, lo mismo se desempeña como instructor de manejo sobre hielo, apoya con su trabajo comunitario o enseña sobre derechos humanos.
Úrsula, una inspectora (Marshall) del cuerpo de Bomberos, también realiza otras labores aunado al apoyo a su comunidad.
Los dos vegetarianos, buscan la quietud de las montañas o los lagos. En su tierra natal, junto con otro grupo de amigos, son los encargados del espectáculo de luces que engalanan las fiestas navideñas en Whitehorse, la capital de Yukon o El Yukon como se le conoce al área.
Ahora que están en México han tomado algunas clases de español, aunque lo entienden, se las han ingeniado para comunicarse con los mexicanos.
Drew y Úrsula cuentan que el clima predominante en El Yukon es el subártico, caracterizado por inviernos profundos y breves veranos templados. El frío puede alcanzar hasta 30 grados bajo cero.
El mayor atractivo del Yukón es su naturaleza casi virgen y el turismo del lugar depende en gran medida de esto, hay muchos proveedores de equipo organizado y guías a disposición de los cazadores y pescadores y amantes de la naturaleza de todo tipo. Los amantes del deporte pueden remar en los lagos y ríos con canoas y kayaks, tomar rutas de viaje o de paseo, esquiar o hacer snowboarding en un entorno organizado o acceder en moto de nieve, escalar las cumbres más altas de Canadá o tener una pequeña caminata por las montañas, o tratar de escalada en hielo y trineos tirados por perros.
Nos explican que en Yukon se pueden contemplar, las auroras boreales, es decir las luces de colores que danzan en el cielo nocturno durante el otoño e invierno.
También hay un fenómeno conocido como El Sol de Medianoche, es decir durante las fechas cercanas al solsticio de verano, el astro es visible las 24 horas en las regiones más al norte del círculo polar ártico, es decir no anochece, pero les encanta esta época porque le sacan más provecho al día.
A Drew le fascina cocinar y para ello adaptó una estufa de gas que le permite deleitar a su esposa como un gran chef. Lo mismo hace fajitas que algo muy elaborado y tiene gran destreza para los postres. Úrsula, de descendencia alemana, es una amante del chocolate y de los dulces, así como las palomitas de maíz.
Ambos nos dicen que los alimentos son caros en Yukon, en especial la carne, pero que cuando cazan un alce una familia puede comer casi un año. Aunque no están de acuerdo con el sufrimiento de los animales y por ello optaron por volverse vegetarianos.
Nos comentan que se conocieron esquiando en la montaña y que hace poco se casaron en una ceremonia sencilla a la que acudieron muchos de sus amigos con quienes comparten muchas experiencias.
En Oaxaca han viajado en taxis colectivos y en mototaxis o caminan mucho ya que no pueden adentrarse en las calles de la capital con la casa rodante y prefieren conocer a pie junto con sus perros.
“No nos gustan las ciudades tan pobladas, pasamos por Puebla, nos gustó pero el tráfico es muy pesado, aunque nos quedamos en Cholula, fue difícil adaptarnos al ritmo acelerado de esa ciudad”.
¿Cómo lo han tratado aquí en Oaxaca?- Estamos muy contentos, tanto que extendimos nuestra estancia, en primero por el clima templado, aunque a veces para nosotros hace mucho calor y por la generosidad y hospitalidad de las personas”.
A la fecha llevan recorridos 16 mil kilómetros desde que salieron de Canadá y más o menos será lo mismo de regreso aunque aún no han decido la ruta ya que reciben comentarios de todo tipo respecto a la inseguridad en las carreteras de México.
Drew y Úrsula aún tienen un largo camino que recorrer, pero nos dicen que no es un adios, sino un hasta luego. Optaron por quedarse en San Pablo Etla, en Casa Raab ya que se trata de un lugar que opera también como refugio de animales.

