Oaxaca de Juárez, 3 de julio. Este fin de semana estuvo en Oaxaca, la presidente Claudia Sheinbaum. Durante su estancia, ni una sola mención sobre el asesinato del columnista oaxaqueño Alejandro Leyva, quien fue ultimado el pasado 22 de julio. Ni un pésame al medio periodístico, nada. ¿Complicidad? ¿valemadrismo? ¿Indiferencia? ¿Desinterés? ¿Falta de compromiso? 
El gobierno le apuesta al olvido, y van por buen camino. Fuimos testigos de un caso escandaloso, doloroso, terrible que sucedió en Veracruz donde Roxana Guzmán, una periodista fue materialmente secuestrada por policías. La sacaron de su casa con lujo de violencia y después aparece muerta. Rocío Nahle, la gobernadora ni se inmuta, tranquila, cobijada por el gran manto de la presidencia.
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El cachorro, Alejandro Murat fue abucheado, recibido a gritos e insultos por morenistas en un acto controlado en donde estuvo presente la señora Sheinbaum quien salió en su defensa aunque se le olvidó mencionar que su defendido fue un priista que llegó a la gubernatura por el tricolor y después para seguir gozando del poder regaló la gubernatura a Morena. Ahora, la familia viene por más, Ivette quiere un cargo aunque no sea oaxaqueña. Alejandro nunca gobernó, tenía otros queveres, y su esposa era la que mandaba, es decir ya fue gobernadora. Pero quieren más, están engolosinados, encaprichados y Oaxaca les despierta un gran deseo.
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¿Cuál fue el mensaje de la presidente para Salomón Jara? Algunos dicen que fue un “estate quieto” una reprimenda, una llamada de atención. Un no te metas con mi cachorro. Otros, que la defensa exhibió a los Murat. Algunos morenistas y no, aprovecharon para acercarse a la mandataria y tomarse fotos, unas que comprometen a Sheinbaum con grupos de malosos. ¿Era necesaria una defensa a ultranza frente a Jara?
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¿Dónde está el tercer señalado por Alejandro Leyva, uno que trabaja como Consejero de apellido Vásquez Sagrero.

