Oaxaca de Juárez, 15 de julio. Ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que su gobierno no le comprará nada a la industria farmaceútica del país por el grado de corrupción en los que se vio involucrada en los gobiernos “neoliberales” y que bajo el auspicio de la ONU hará las adquisiciones de medicamentos en el extranjero.
El mandatario debería empezar por buscar a Gabino Cué, a su asesor Jorge Castillo y a su pandilla que lucraron y se robaron miles de millones de dólares en la venta y tráfico de medicamentos
Solo por citar un hecho de saqueo a uno de los estados con mayores niveles de miseria en el país se dejó caducar un cargamento de miles de medicamentos que debieron destinarse a los 2.7 millones de derechohabientes del Seguro Popular en una bodega.
Si recuerda lector, uno de los funcionarios corruptos de ese sexenio Salvador Monroy Rodríguez que dirigió el Seguro Popular en Oaxaca fue el encargado de gastar 779 millones de pesos en medicamentos y desviarlos a una bodega para luego revenderlos y el dinero fuera a parar a los bolsillos de Castillo.
Este personaje fue nombrado por Cué, a través del secretario de Salud estatal, Germán Tenorio hoy en la cárcel y según enfermo de covid.
Germán Tenorio está preso por abuso de autoridad, peculado, enriquecimiento inexplicable y fraude. Con el dinero que se robó construyó el hospital San Lucas que se ubica en la colonia Reforma. Se trata de el sanatorio más equipado tecnológicamente en la entidad.
Salvador Monroy Rodríguez es primo de Gerardo Gutiérrez Candiani, quien fue el presidente nacional del Consejo Coordinador Empresarial en el sexenio anterior.
Gerardo Gutiérrez Candiani es primo hermano de Juan José Álvarez Candiani, un empresario distribuidor de mercancías al mayoreo en Oaxaca, entre ellas, de medicamentos genéricos.
De la nada Álvarez Candiani se volvió millonario traficando medicamentos y los traía de Puebla donde tenía su centro de distribución de medicamentos desviados por Monroy y se los vendía al gobierno de Oaxaca a precios superiores.
Cabe recordar que en junio de 2015 el ex Subdirector de Administración y Finanzas de la Secretaría y de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Rafael Pérez Gavilán Escalante fue asesinado porque se asustó por el cuantioso monto del saqueo y ya no quiso participar en éste.
Ante las presiones que fue objeto para seguir participando en el saqueo en Salud, Rafael decidió denunciar el mismo, con documentos en mano, ante Gabino Cué y hacer la denuncia directa y personal a éste, pero un día después fue asesinado por un grupo de hombres que entró a su domicilio y lo ejecutaron.
Durante su gestión, fue cuestionado por integrantes de la sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores de Salud (SNTSS) debido a la entrega de aguinaldos y sus pagos quincenales. Además, dijeron que condicionaba la entrega de recursos para equipamiento y compra de medicamentos en clínicas y hospitales.
En su momento, la ex secretaria de Salud, Gabriela Velásquez Rosas, denunció que el saqueo ascendía a 10 mil millones de pesos, sin embargo, ha trascendido que suma en total 22 mil millones o más.
El gobierno de Cué, más bien la pandilla de Cué ha sido la que más le ha robado a Oaxaca, y lo peor es que se trató de la salud de los más pobres de México.
Y hay que recordar que AMLO apoyó a Cué para llegar a la gubernatura. Recorrió la entidad con el equipo más saqueador de Oaxaca y llevó al triunfo al primer gobierno coalicionista PAN-PRD-PT-PC.
Así que el mesías debería empezar por su casa y sus amigos en materia de corrupción en el sector salud.

