Oaxaca de Juárez, 22 de septiembre. A quince días del terremoto que azotó a Oaxaca, ayer dieron el banderazo para iniciar los trabajos de reconstrucción en Juchitán, fueron días terribles de zozobra y miedo, pero como se pudo, con la ayuda federal y estatal, de algunos estados de la República y de la sociedad en general la vida en el Istmo de Tehuantepec se acomoda. Doce días más tarde otro terremoto parte el corazón del país. Y ahora son varias desgracias juntas. !Qué espanto! 
Y para acabarla de amolar, el teórico David Meade (no tiene nada que ver con el Secretario de Hacienda) pronosticó el fin del mundo para mañana sábado 23 de septiembre.
Se trata de una teoría muy cuestionada, en esta ocasión, la fecha del fin del mundo no viene de la Biblia, el texto sagrado del cristianismo, que supuestamente esconde las claves para interpretar cuándo llegará el apocalipsis profetizado. Y el caso es que está a la vuelta de la esquina, solamente un día después del inicio del equinoccio.
Su cálculo se basa sobre todo en versos y códigos numéricos de la Biblia, en donde tiene una gran importancia el número 33.
«Jesús vivió 33 años. El nombre Elohim, que es el nombre del dios de los judíos, es mencionado 33 veces en la Biblia», le contó Meade al Washington Post. «Es un número, desde el punto de vista bíblico, significativo. Y yo hablo de astronomía y de la Biblia al mismo tiempo», explicó.
Meade ha considerado que el eclipse total del pasado 21 de agosto es un signo de que se acerca el apocalipsis profetizado. «Cuando el eclipse empiece el 21 de agosto, el amanecer será oscuro, como predijo Isaías, y a esa luna se le llama “luna negra”». Es entonces cuando llega la cuestión del número 33: «La “luna negra” ocurre una vez cada 33 meses […] y, no por casualidad, el eclipse ha empezado [en su paso por Estados Unidos] en Oregón -el estado número 33- y ha acabado en el paralelo 33, en Carolina del Sur».
No se acaba ahí la cosa. «Un eclipse de estas características no ha ocurrido desde 1918, que fue hace 99 años, es decir, 33 veces tres».
Y algo más: El 23 de septiembre, fecha del supuesto fin del mundo y solo un día después del inicio del equinoccio, es, precisamente, 33 días después del eclipse solar.
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Ni el PAN, ni MORENA, ni el PRD han aceptado renunciar a las prerrogativas que lnstituto Nacional Electoral (INE) para sus campañas políticas. Ayer, el dirigente nacional Enrique Ochoa Reza del Partido Revolucionario Institucional (PRI) anunció que el tricolor renunciaba a más de 258 millones de pesos otorgados por el INE, que equivalen al 25% de los recursos anuales, en apoyo a la reconstrucción y a los damnificados por los terremotos, y exige que su entrega sea inmediata, legal, transparente y apartidista.
Ningún partido se compadeció de los oaxaqueños durante el terremoto del 7 de septiembre, hoy y no porque nos hagan un favor, los recursos deberán canalizarse en apoyo a las personas afectadas por los sismos en los estados de Chiapas, Oaxaca, Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Morelos, Puebla y Tlaxcala.
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¿Saben quienes son los peores políticos? Los senadores que ganan una millonada, gastan hasta 10 millones de pesos en café y bocadillos y ninguno ha ayudado en las labores de ayuda a las víctimas de los dos terremotos. Un verdadero asco. De todos los partidos, ninguno se salva.
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El Ejército Mexicano se encuentra en la región del Istmo desde el terremoto del 7 de septiembre, pues ahora resulta que la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación exige que se vaya de la zona porque el Estado pretende militarizar la zona. Qué??? Los soldados han prestado ayuda a las personas que perdieron todo, han ayudado en todo y mantienen la seguridad de una área devastada. ¡Qué comodinos los maestros! Están listos para bloquear, y arruinar las vidas de miles de oaxaqueños pero no participaron en los momentos más delicados. Dan náuseas cuando se leen sus comunicados absurdos.