Oaxaca de Juárez, 14 de mayo. En lo que va del año, por todos los medios, pero principalmente en las redes sociales, los mexicanos hemos difundido información, memes y videos que apuntan a desacreditar al candidato que no queremos que llegue a cierto cargo, pero esto es muy peligroso, porque probablemente nosotros mismos estamos contribuyendo justamente a la fama y triunfo de ese candidato. Los psicológos de Stanford han llamado a este fenómeno “El efecto Trump” pues algo similar ocurrió en Estados Unidos, cuando todos los opositores publicaban constantemente sobre él ayudándolo a mejorar su posicionamiento por el simple hecho de que era de quién más se hablaba. Esto en marketing se llama estar en el Top of Mind (hasta arriba en la mente) y realmente no importa si lo que se dice es bueno o malo, como dicen los publicistas: “la mala propaganda es la mejor propaganda”. Pero entonces, ¿Qué podemos hacer? Dejar de compartir y opinar en las publicaciones de los candidatos que no apoyas, y por último compartir y promover información sobre los candidatos que sí apoyas, especialmente si son propuestas.
¿Qué es el top of the mind?
De acuerdo a Soy Marketing, Ser lo primero que viene a la mente es algo que todos quisiéramos ser en nuestra vida profesional. Y ¿por qué no? También en lo personal; sobre todo si significa que alguien piensa primero en nosotros al relacionarnos con un tema, situación o momento positivo; eso es parte de ser “ Top of Mind ”. De igual manera las marcas van construyendo la conciencia de marca (awareness) entre sus consumidores, usuarios y clientes. De tal forma que en algún momento ese trabajo mercadológico puede hacer que las personas simplemente asocien una marca con una categoría o segmento específico de manera espontánea y en primer lugar; convirtiéndose en el “ Top of Mind ” de la categoría/mercado. No quiero meterme en demasiados detalles pero en quién/qué piensas cuando alguien te habla de; refrescos, galletas, hamburguesas, laptops, celulares, personaje asociado a la paz, por ejemplo.
¿También se puede ser “ Top of Mind ” de algo que es negativo? Es posible, y no quisiéramos que eso ocurre; sin embargo, estoy segura que algún nombre te llega a la mente cuando te pregunto acerca de un presidente patán (versión internacional y/o nacional) y es que es inevitable no pensar en ello. Las personas tenemos nuestras acciones que generan un prestigio; y las empresas tienen marcas y productos que también lo construyen y/o accionan. Podemos ser reconocidos favorablemente o “quemarnos” si no tenemos cuidado con lo que hacemos, así de simple.
Entonces, ¿qué más deberíamos saber acerca de este concepto de Top of Mind?
- “Top of Mind” es el resultado de un buen trabajo de construcción de imagen de marca a través del tiempo, con continuidad, mensajes claros y congruentes así como experiencia de la marca que crean asociaciones positivas.
- “Top of Mind” no es lo mismo que posicionamiento; sin embargo, puede darnos mucha información acerca de éste último.
- El posicionamiento es la definición estratégica de la esencia de nuestra marca pero no es nada si nuestro consumidor no lo percibe de la misma forma; en ese caso son “puras buenas intenciones”.
- La imagen es de vital importancia para cualquier marca, y debemos cuidarla si es positiva y ajustarla si no lo es.
- Algunas preguntas que pueden ayudarnos a entender las asociaciones de marcason: ¿Qué te viene a la mente cuando piensa en la marca X?, ¿Qué es lo bueno de la marca? ¿Qué te gusta de la marca? ¿Qué te desagrada de la marca? ¿Qué hace única a la marca?
- Una marca que es “Top of Mind” en la mente de los consumidores generalmente es una marca líder en su mercado pero esto no es una regla, ni siempre es algo absoluto.
A veces un buen trabajo de marketing puede llevarnos al primer lugar en la mente del consumidor y sin embargo no ser la marca más vendida del mercado.
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La Conferencia Episcopal Mexicana difunde a través de su página web, lo siguiente: “Todos los candidatos a la presidencia de la República se llenan la boca prometiendo terminar la vergonzosa corrupción que nos invade por todas partes. ¿Esto es posible? Desde luego que lo es, pero lo importante es comprobar los medios con que realmente cuentan para lograrlo. No es fácil ni sencillo cumplir esta promesa de campaña. Otros han prometido lo mismo, y no lo han conseguido, aunque a niel personal no se les puedan comprobar actos de corrupción. El problema es, lamentablemente, bastante institucional y generalizado. A todos nos atrae el dinero y no cualquiera vence la tentación de robar lo que no es suyo”.
Jesucristo es enemigo frontal de la corrupción; sin embargo, entre sus doce elegidos por él como sus más cercanos colaboradores, no faltó un Judas, que se robaba lo que buenas personas le daban a Jesús para su ministerio. En el banco del Vaticano, a pesar de la santidad y de la rectitud de los romanos pontífices, ha habido gente corrupta. En nuestras diócesis y parroquias, así como en las instancias protestantes, no han faltado casos de corrupción, no alentada por los obispos, párrocos y pastores, sino por la ambición del dinero, que tentadoramente se mete en las conciencias.
Ante todo, hay que analizar el testimonio personal de los candidatos: qué tan honestos son, qué tan transparentes en sus negocios, qué tan buenos administradores de los bienes públicos, qué tan libres y generosos para poner sus propios bienes al servicio de los demás. También hay que analizar el historial del círculo inmediato de sus colaboradores, porque algunos corruptos se han sumado a determinada opción partidista sólo por la esperanza de ganar un puesto, no por convicciones ideológicas, ni porque sean muy ejemplares en su vida. Hay que conocer las medidas legales y morales que ofrecen para cumplir lo que prometen en este punto, pues no es fácil acabar con esta epidemia de la corrupción. ¡Cuidado! ¡Puede haber corruptos entre quienes prometen acabar con la corrupción!
Los obispos latinoamericanos opinan que:
“Es alarmante el nivel de la corrupción en las economías, que involucra tanto al sector público como al sector privado, a lo que se suma una notable falta de transparencia y rendición de cuentas a la ciudadanía. En muchas ocasiones, la corrupción está vinculada al flagelo del narcotráfico o del narconegocio y, por otra parte, viene destruyendo el tejido social y económico en regiones enteras” (70).
“Cabe señalar, como un gran factor negativo en buena parte de la región, el recrudecimiento de la corrupción en la sociedad y en el Estado, que involucra a los poderes legislativos y ejecutivos en todos sus niveles, y alcanza también al sistema judicial que, a menudo, inclina su juicio a favor de los poderosos y genera impunidad, lo que pone en serio riesgo la credibilidad de las instituciones públicas y aumenta la desconfianza del pueblo, fenómeno que se une a un profundo desprecio de la legalidad. En amplios sectores de la población, y especialmente entre los jóvenes, crece el desencanto por la política y particularmente por la democracia, pues las promesas de una vida mejor y más justa no se cumplieron o se cumplieron sólo a medias” (77).
“Es responsabilidad del Estado combatir, con firmeza y con base legal, la comercialización indiscriminada de la droga y el consumo ilegal de la misma. Lamentablemente, la corrupción también se hace presente en este ámbito, y quienes deberían estar a la defensa de una vida más digna, a veces, hacen un uso ilegítimo de sus funciones para beneficiarse económicamente” (425).
“Pensemos cuán necesaria es la integridad moral en los políticos. Muchos de los países latinoamericanos y caribeños, pero también en otros Continentes, viven en la miseria por problemas endémicos de corrupción. Cuánta disciplina de integridad moral necesitamos, entendiendo por ella, en el sentido cristiano, el autodominio para hacer el bien, para ser servidor de la verdad y del desarrollo de nuestras tareas sin dejarnos corromper por favores, intereses y ventajas. Se necesita mucha fuerza y mucha perseverancia para conservar la honestidad que debe surgir de una nueva educación que rompa el círculo vicioso de la corrupción imperante. Realmente necesitamos mucho esfuerzo para avanzar en la creación de una verdadera riqueza moral que nos permita prever nuestro propio futuro” (507).
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de SCLC

