Oaxaca de Juárez, 6 de diciembre. Claudia Uruchurtu Cruz sigue desaparecida. El 11 de mayo de 2021, la revista Proceso difundió que el presidente Andrés Manuel López Obrador reveló que la luchadora social fue asesinada y afirmó que la orden provino presuntamente de la presidenta municipal de Asunción Nochixtlán, la morenista Lizbeth Victoria Huerta.
“Fue muy doloroso lo que acaba de pasar en Nochixtlán donde desaparece una luchadora social, se abre la investigación y un participante, como testigo protegido, da a conocer que la habían asesinado y que la orden había salido presuntamente, supuestamente de la presidenta municipal del partido Morena”.
El 26 de marzo de 2021 por la noche fue el último día la vieron. Aquel viernes, Claudia acudió a una protesta en contra de las agresiones y corrupción por parte del gobierno de la alcaldesa Lizbeth Victoria Huerta. Sin embargo, no volvió a casa después del mitin. Y testimonios señalan que elementos de seguridad de la presidente municipal morenista tuvieron que ver con su desaparición.
Un trabajo realizado por los jóvenes de Corriente Alterna señalan que meses antes de su desaparición forzada la activista oaxaqueña pidió ayuda a las autoridades de los tres niveles de gobierno para que cesaran los actos de corrupción en el municipio de Asunción Nochixtlán, Oaxaca. Nadie quiso escucharla.
Pese a que envió cartas al presidente Andrés Manuel López Obrador; a la entonces secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; al gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, así como a distintos funcionarios de los gobiernos estatal y municipal, nunca le respondieron.
De acuerdo a la recopilación de Corriente Alterna de la UNAM, entre abril de 2019 y marzo de 2021, ella documentó presuntos desvíos a través de empresas fantasma, nepotismo, falsificación de firmas y documentos oficiales. También simulación de procesos de contraloría ciudadana para ocultar desfalcos al erario; todo por cuenta de la presidenta municipal de Asunción Nochixtlán, Lizbeth Victoria Huerta, quien ganó las elecciones municipalesel 1 de julio de 2018 con la coalición Juntos Haremos Historia, integrada por Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Encuentro Social.
El 3 de octubre de 2019, la activista dirigió una misiva a López Obrador en la cual expuso que la alcaldesa morenista incluía en la nómina del ayuntamiento a su hermana Nathalie Victoria Huerta, a quien puso al frente del DIF municipal; Nathalie cobraba en otros dos organismos públicos.
La Plataforma Nacional de Transparencia reporta que, de manera paralela, Nathalie cobró como “analista administrativo” en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca al menos hasta junio de 2021; como “auxiliar de la dirección de Recursos Humanos” de la Secretaría de Administración de Oaxaca hasta septiembre pasado; además, recibe un aporte para su “retiro” por parte de la SEP federal
En noviembre de 2020, Uruchurtu escribió de nuevo al presidente para recordarle sus palabras: “Que no se iba a tolerar la corrupción”. Ninguna de las cartas al Ejecutivo obtuvo respuesta.
Antes del envío de la primera carta al presidente de la República, Claudia Uruchurtu escribió a Guillermo Menchú Velásquez, titular del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca (OSFEO). Lo hizo en agosto de 2019, para denunciar un esquema de desvío de recursos públicos en el ayuntamiento de Asunción Nochixtlán.
Todo se hacía, según documentó la activista, por medio del pago de facturas a una empresa inexistente, denominada Mayorista Torrens, SA de CV. El presunto domicilio fiscal de la empresa era un inmueble en el que se ubicaba “una pequeña tienda de ropa usada”.
Menchú Velásquez respondió con un oficio: “Se tiene por recibida su denuncia”. Uruchurtu pidió constancias del inicio de ese proceso, pero el OSFEO le negó la información. Eso la obligó a impugnar la negativa ante el Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del estado de Oaxaca.
Un mes después, en septiembre de 2019, Uruchurtu escribió al gobernador Alejandro Murat. De nuevo su intención era informar de esas irregularidades, pero reportó una más: la falsificación de firmas para simular actos del cabildo municipal.
La activista pedía al gobernador “ayuda” para “que las personas que nos gobiernan no sean corruptas y descaradas, como las que tenemos actualmente”. Murat tampoco respondió.
Nadie la hizo caso. Terrible caso.