Oaxaca de Juárez, 29 de septiembre. La población damnificada por los terremotos del 7 y 19 de septiembre pasados, así como por el huracán Katia, el 9 del mismo mes, dispondrá de montos de 5 mil, 30 mil y 80 mil pesos, provenientes del Fonden (Fondo de Desastres Naturales) y suministrados a través de tarjetas de débito. Estos montos estarán destinados a atender los daños menores, medianos y graves que hayan sufrido viviendas en los desastres naturales.
La Secretaría de la Función Pública (SFP) informó que ha dado seguimiento a este esquema y señaló que estos recursos, por constituirse de origen público, serán estrictamente vigilados por la dependencia y en general por el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), pero aclaró que no puede realizar ninguna tarea de esa naturaleza a los fideicomisos privados que se están integrando para la atención de los afectados.
Respecto a los recursos de carácter privado, dijo que la vigilancia será sin duda ciudadana, y se buscan los mecanismos para que su operación sea clara, transparente y auditable, pero insistió en que el gobierno de la República seguramente tendrá un lugar en ese espacio para opinar sobre los lugares, a su juicio, donde tenga identificadas las prioridades de auxilio.
Las tarjetas serán entregadas a la población afectada en Chiapas y Oaxaca, en una primera etapa y debido a que ahí el censo va más adelantado, pero el programa incluirá a Morelos, Puebla y desde luego la Ciudad de México, éstas últimas entidades donde no ha concluido la verificación y registro de daños.
Dejó en claro que ésta no será la única ayuda que recibirán los afectados, sino que es apenas una primera fase, para la atención inmediata de viviendas cuyas reparaciones puedan hacerse en forma inmediata.
Los recursos del Fonden, explicó la dependencia, serán operados por Bansefi (Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros), y las tarjetas cargadas con aquellos montos comenzarán a repartirse en cuanto concluyan las tareas de evaluación de daños a las viviendas dañadas, que aún están en marcha.
Hay viviendas, señaló la SFP, que encabeza la maestra Arely Gómez, que, por ejemplo, sufrieron cuarteaduras menores que pueden ser resanadas, que una barda perimetral de regular tamaño colapsó y hay que levantarla, que se rompió una tubería, en fin, afectaciones que pueden repararse con los recursos que tendrán en aquellas tarjetas y de los que podrán disponer libremente.
Más adelante, agregaron las “fuentes” de la dependencia, habrá una nueva partida para la adquisición exclusiva de materiales y enseres domésticos para quienes perdieron estufas, refrigeradores, lavabos, excusados, pisos, en fin, enseres de esa naturaleza, que sólo podrán ser gastados en las tiendas especializadas, es decir, estos no tendrán la opción de retirarse en ningún cajero automático.
El Fonden –fideicomiso público creado en 1996, operado por la Secretaría de Gobernación-, cuenta al momento con recursos por alrededor de 9 mil millones de pesos, pero en su proyecto de Presupuesto de Egresos para 2018, el gobierno federal pide un incremento de 6 mil 644 millones adicionales, lo que, de aprobarse, haría una bolsa superior a los 15 mil 500 millones de pesos para el año próximo.
Sin embargo, existe dentro de dicho fideicomiso un mecanismo denominado “Bono Catastrófico” que permite potenciar los recursos hasta en 360 millones de dólares, de los cuales casi el 42 por ciento, 150 millones, corresponden precisamente al rubro de sismos y terremotos, y el resto a huracanes, divididos entre los océanos Atlántico (para efectos del país Caribe y Golfo de México, y el Pacífico).
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