Oaxaca de Juárez, 8 de enero. La mejor terapia que se le puede dar a un paciente quemado es un trasplante de su propia piel, el problema para quien tiene más del 50 por ciento de la superficie corporal quemada, es que prácticamente no hay de dónde poder tomar piel para hacerle autoinjertos; “a partir de esa necesidad surge la ingeniería de tejidos, que consiste en combinar células con materiales para generar algún tejido, en este caso es piel“, explica Roberto Sánchez Sánchez, investigador en ciencias médicas, y encargado de laboratorio, del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR).
En entrevista con Crónica, explica en qué consiste su trabajo: la creación de sustitutos de piel para pacientes quemados, para lo cual hay diferentes tratamientos en el laboratorio: una, es tomar las células del propio tejido del paciente al realizar una biopsia de un centímetro cuadrado de piel, para obtener los queratinocitos que están en la epidermis, y son el principal componente celular y la otra parte es la dermis donde el principal componente celular son los fibrolatos.
En el laboratorio se obtienen esos dos componentes de las células y se colocan sobre piel de cerdo radio esterilizada, ésta es una de las opciones más viables porque es económica y hay una gran disponibilidad de cerdos para poderles dar ese tratamiento, además de que este tipo de piel se ha utilizado hace mucho tiempo como una cobertura cutánea porque es muy parecida a la piel humana.
Esta cobertura impide que se infecten las heridas, que es uno de los principales aspectos que hay que cuidar en el paciente quemado, “porque cuando fallecen generalmente es por complicaciones de infecciones”, y además ayuda a prevenir la pérdida de líquidos y evitar que se deshidrate, que también puede ocasionar serias complicaciones.
En todo este proceso la piel de cerdo es lo que mejor favorece para poder hacer crecer las células del paciente, le llamamos que sirve de andamio, en el cual se hacen crecer estas células para que restablezca su propia piel.
Otro aspecto importante del proyecto que están desarrollando en laboratorio, es que se optó por utilizar nanopartículas de plata como una estrategia para evitar las infecciones bacterianas, porque, reitera, una de las principales razones por las que fallecen los pacientes quemados es porque se infectan las heridas y hoy en día, ante el uso indiscriminado de los antibióticos, se han generado muchas bacterias multidrogo resistentes, y como una alternativa desde hace mucho tiempo se ha utilizado la plata para tratar a pacientes quemados y evitarles complicaciones por infecciones.
Estas pequeñas nanopartículas de plata lo que hacen es desestabilizar las bacterias y matarlas, a través de la piel de cerdo que previamente fue impregnada con esas nanopartículas de plata “para que tengamos un sustituto que evite la pérdida de líquidos, prevenga las infecciones y además tenga células que restablezcan la piel de los pacientes”.
Inquieto en su relato, Roberto Sanchez no para de hablar y emocionarse al contar todo lo que él y su equipo hacen en laboratorio, como es el planteamiento que se están haciendo para tomar células troncales de tejido adiposo, que es por donde corren los vasos sanguíneos, explica, y nutren al tejido. “Y en esa fracción existe una población de células que se llaman células troncales mesenquimales, las cuales tienen la capacidad de autorrenovarse y también se pueden diferenciar a diversos linajes, entre ellos tejido vascular, que es muy importante para generar nuevo tejido o nutrir el tejido que se está formando. También se sabe que secretan factores de crecimiento, que son moléculas que ayudan a la reparación de muchos tejidos o a la migración de las células, que son procesos importantes para reparar una lesión”.
La finalidad de todos estos procesos, abunda, es contemplar la posibilidad de poder incorporar las células del paciente al andamio de la piel de cerdo y las nanopartículas de plata “y además que tenga células troncales que ayudan a la reparación del tejido”.
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