Oaxaca de Juárez, 2 de noviembre. No importa la manera en que muera una persona porque finalmente se van a requerir los servicios de una funeraria. Por ello sea en la fosa común o en una funeraria de lujo, morir resulta muy caro. Y es que, además, hay de entierros a entierros.

Incluso cuando se requiera de un servicio a cargo del gobierno –como el de la fosa común– los trámites y protocolos cuestan varios miles de pesos.
Sexenio Puebla realizó un recorrido por diferentes funerarias de Puebla, y nos pudimos percatar que unas están totalmente establecidas y con todos los permisos correspondientes y algunas están establecidas en edificios, principalmente las aledañas a hospitales.

El doloroso momento de despedirse de un ser querido puede nublar la mente de sus familiares a la hora de decidir qué hacer o solicitar en una funeraria. Aunque la idea es seguir la última voluntad de la persona, existen distintas opciones para honrar la memoria del fallecido.
Al morir un familiar se deben dejar los restos en un panteón o se pueden cremar y para ello es que existe una amplia gama de servicios y de precios.
Servicios que ofrecen las funerarias
Los servicios que ofrecen las funerarias normalmente contemplan un espacio de velación, la gestoría de los trámites ante Registro Civil y el traslado en una carroza.
Los primeros trámites tras el óbito son los burocráticos. Los pueden realizar los propios familiares o bien encomendarlos a la empresa funeraria, aunque esta opción tiene un sobrecosto. Consisten en la obtención del certificado médico de defunción y la inscripción del fallecimiento en el Registro Civil (gestión que hay que realizar en las 24 horas posteriores al fallecimiento).

Los costos de los servicios funerarios van desde 7 mil hasta más de 500 mil pesos.
Un servicio funerario modesto, adquirido en una zona popular, cuesta entre 7 mil y 12 mil pesos. Pero también, se debe sumar el costo del cementerio, que varia, pues en algunos pueblos es público y gratuito y los privados oscilan entre los 20 a 80 mil pesos.
Esto tomando en cuenta que el pago por una cripta sólo es por siete años, pues de acuerdo con la ley es el lapso en que los restos humanos se vuelve áridos, y los familiares del difunto tendrán que exhumar los huesos e incinerarlos en un crematorio autorizado o deberán pagar un refrendo de la fosa, la cual puede llegar a costar lo mismo que si fuera una inhumación.

Pero, en el precio no se incluye el gasto de cementerio o crematorio, porque cada lugar tiene un costo distinto.
Existen algunas funerarias que sí ofrecen los servicios y el cementerio, además de los servicios de cremación y esto eleva mucho el precio.
El costo del féretro varía, hay desde 8 mil pesos hasta los 80 mil pesos, pues es dependiendo el material y el lugar dónde se obtenga.
“Los gastos funerarios que contemplan el alquiler de cofre fúnebre, dos arreglos florales, sala de velación (promedio 30 horas), carroza al cementerio y un transporte para treinta pasajeros con regreso al punto de partida, todo por un valor que puede iniciar desde 12 mil hasta los 50 mil pesos”, esto en una tunearía sencilla.

Comprar un servicio funerario por anticipado brinda un importante beneficio económico
Es importante mencionar que casi todas las funerarias tiene planes de previsión o a futuro, el cual se va pagando aportaciones mensuales, pero siempre hay que tener cuidado con las letras chiquitas porque no siempre incluyen todo.
Comprar un servicio funerario por anticipado brinda un importante beneficio económico porque evita que los familiares realicen un desembolso fuerte e inesperado.
No obstante se han detectado casos de personas que compraron su terreno y pagaron su servicio y a la hora que requieren de los servicios, resulta que le vendieron el mismo lugar a dos personas.

El agente funerario José Martínez, quien trabaja en una de las funerarias más reconocidas de Puebla informó que en el mercado existen empresas que no están legalmente constituidas y que rematan sus servicios desde 5 mil pesos.
“Se corre el riesgo que no se realice gestión de documentos oficiales, o que el cuerpo no sea embalsamado o peor aún, que los restos no sean incinerados y se entreguen a los familiares cenizas de otras personas o de objetos”.Con información de:http://m.sexenio.com.mx

