Oaxaca de Juárez, 27 de octubre. Muchas son las hipótesis que has escuchado alrededor de la razón por la cual los mosquitos te pican a ti más que a otras personas. Que si tu sangre es muy dulce, el olor de tu cuerpo, los alimentos en tu dieta, tu tipo de sangre o hasta el perfume que usas, pueden ser unas de las creencias más coloquiales o tal vez, habrás leído explicaciones más científicas como el hecho de que estos pequeñísimos insectos escogen a sus víctimas en función de la cantidad de dióxido de carbono que emiten al respirar (lo cual no está fuera de lugar). Lo que sea, la verdad es que por las noches son de lo más molesto cuando están dispuestos a atragantarse.
The Royal Society Publishing tiene un artículo al respecto de Julien Martinez y su grupo de investigación, el cual señala en su introducción que las enfermedades transmitidas por los mosquitos son de las principales causas de morbilidad y muerte en las poblaciones que habitan en las regiones tropicales y sub-tropicales. Un ejemplo claro de ello es la malaria, que se transmite por el mosquito Anopheles y que causa más de 400 mil muertes cada año. Este mismos artículo explica que para que se dé la transmisión, se requiere del contacto directo entre el vector (que es el mosquito) y el huésped (en este caso la persona o el animal) y sucede cuando el primero se da el festín de la sangre.
¿Cómo es que los mosquitos escogen a sus víctimas?
La tasa en que los mosquitos encuentran y pican (o muerden) a los humanos es una clave importante para determinar su capacidad de transmitir una enfermedad. Ahora, a grandes rasgos esta revisión dice que el radar del mosquito para la búsqueda se puede activar en un rango de hasta 55 a 70 metros de distancia y cuando hay presencia de dióxido de carbono (CO2) u otros compuestos volátiles liberados por la boca o a través de la piel del huésped. Ya en su camino, son capaces de reconocer señales visuales, humedad o hasta la temperatura corporal. Todo esto le informa al mosquito que existe una posible fuente de alimento a manera de sangre. Ya una vez que posan sobre la persona, comenzarán a sondear la piel para extraer la sangre; uno de los factores más importantes que determinan la viabilidad de alimentación es por el reconocimiento olfativo. Y bueno, no todos los mosquitos prefieren a los humanos, cada especie tiene sus presas predilectas: aves, mamíferos, etcétera. Pero eso sí, a falta disponibilidad de su especie preferida, se cree que se adaptan y pueden llegar a hacer ajustes en sus elecciones de comida con tal de maximizar su éxito reproductivo.
¿De qué depende que te elija a ti un mosquito sobre todos los demás?
Más de 350 son los compuestos volátiles orgánicos que produce el cuerpo humano de los cuales muy pocos son específicos en ellos. Existen varios factores potenciales que hacen atractiva a una persona para los mosquitos tales como el microbioma en la piel, el olor, la presencia de alguna infección, la genética o hasta la fisiología de cada organismo. Durante mucho tiempo también se dijo que aparte de la producción de CO2, la secreción de ácido láctico era lo que los atraía y por esta razón preferían a los deportistas.
Una reciente publicación de María Elena de Obaldía y colaboradores de la Rockefeller University en Nueva York, demostró que sustancialmente el olor corporal, es el factor determinante para que un mosquito o zancudo aborde al huésped y decidir atacar. Algo que ya había evidenciado la ciencia es que estos insectos podían reconocer y guiarse por el CO2 que producen las personas pero lo que aún no se había dilucidado eran los mecanismos detrás de esta hipótesis, por lo que durante un poco más de 3 años de estudio realizaron más de 2330 ensayos conductuales en 174 días experimentales de los mosquitos con la finalidad de detectar las características comunes en los individuos que los hacían más atractivos a las picaduras.
Entonces la razón de esto, es que los humanos que producen la mayor cantidad de sustancias conocidas como “ácidos carboxílicos” serán los primeros elegidos a ser devorados por los mosquitos. Comúnmente estos ácidos abundan en la piel y los tres de ellos de mayor concentración que dice este estudio que son los más atractivos para estos insectos son: ácido pentadecanoico, el heptadecanoico y el nonadecanoico; así como la presencia de otros 10 compuestos no identificados de la misma clase química. Ya la mezcla de cada uno de estos compuestos varía de persona a persona. Así que prácticamente es cuestión del olor corporal y bueno, está de más decir que el 85% de este viene determinado genéticamente.
Ahora por el contrario, existe gente que para nada atrae a los mosquitos o a sus picaduras y una posible explicación a esto, es que también el cuerpo de algunos sujetos es capaz de producir repelentes naturales contra ellos, aún cuando emanen ácidos carboxílicos en altas concentraciones.

