Oaxaca de Juárez, 19 de febrero. Ante las amenazas del gobierno de Estados Unidos para reforzar la vigilancia en la frontera con México, los traficantes de personas, conocidos comúnmente como coyotes o polleros, han elevado sus tarifas de traslado hasta en 100%. En algunos casos, los precios se han vuelto
“inalcanzables” al incrementarse hasta los 30 mil dólares.
No hay forma de pagar. El coyotaje se fue a las nubes. El otro día le dijeron a mi hijo que si daba la casa a cambio de que se lo llevaran. Pero yo le dije que no, que está loco”, narró Guadalupe Nava, vecina del municipio de Purísima del Rincón, al oeste del estado de Guanajuato.
De acuerdo con información publicada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el reporte Tendencias sobre la migración internacional, revisión 2015, 12 millones 339 mil 062 mexicanos radican fuera del país.
La población originaria del Estado de México tiene el mayor número de migrantes que cruzan la frontera sin documentos, seguido por Guanajuato y Puebla, reporta el Instituto Nacional de Migración.
Este fenómeno ha provocado que en México se genere una especie de industria de la migración en torno a todos los traslados que mexicanos y sudamericanos buscan hacer para ingresar al territorio estadunidense.
Actualmente los precios establecidos por los coyotes en Guanajuato llegan hasta los 30 mil dólares, cuando el máximo era de hasta 20 mil dólares.
Nava indicó que hace más de 10 años sus tres hijos mayores se fueron a Estados Unidos a buscar mejores condiciones de vida. Ahora su hijo menor, de 24 años, se quiere ir, “pero como veo que están las cosas, mejor que me ayude acá. No tenemos ese dinero para mandarlo”.
El ama de casa recordó que sus hijos pagaron 4 mil dólares cada uno para que el coyote los pasara por la zona de Tecate.
Uno de ellos ya logró quedarse con papeles. Pero los otros dos todavía no. No sé de qué dependa. Pero cada 15 días mandan algo de dinero. No fallan, son buenos muchachos”, comentó orgullosa doña Guadalupe.
-Con información de Alma Gudiño, Arturo Salinas, Aracely Garza, Miguel García Tinoco, Andrés Guardiola, Jesús Bustamante, Patricia Briseño, Lourdes López, Daniel Sánchez, Héctor González y Karla Méndez
“LO MEJOR ES PAGARLE A LA MIGRA”
Cruzar a una persona de forma ilegal de México a Estados Unidos ya no es como antes. En una década las medidas de seguridad de la Patrulla Fronteriza han aumentado, así como el precio de la gasolina y de los transportes para llegar hasta esas latitudes. Hay que enfrentar incluso al crimen organizado, y para colmo, los rancheros se han vuelto “paranoicos”, por lo que los costos del coyote se han disparado hasta en 100%.
El Conejo trabaja desde hace 20 años como traficante de personas en Guanajuato. Sin embargo se ha visto obligado a cobrar cada vez más caro por sus servicios, porque cuando comenzó con el oficio, hace aproximadamente 10 años, pedía un promedio de 2 mil dólares por persona. Hoy sus tarifas pueden llegar hasta los 20 mil dólares.
“Ahora hay cámaras o esos aparatos que vuelan, los mentados drones. Habrá que ver cómo le hacemos para bajarlos. El brete comenzó ese 11 de septiembre, ahí valió madre todo, pero ya se puso más cabrón hace unos 10 años. Y ya ni le digo cómo se va a poner”.
El Conejo argumentó que ahora hay más gente cuidando la frontera, por lo que su capacidad de reacción al ver cruzar ilegales es mayor, así como su cobertura.
“Yo comencé pasando por algunas zonas montañosas, aprendí luego a cruzar por el desierto, y me di cuenta de que lo mejor que podía hacer es pagarle a la migra, porque al final todos quieren dinero, quieren una tajada, así es Estados Unidos: dinero y dinero”.
Pero ahora, dijo, los policías y guardias fronterizos piden más dinero. “Y va a pasar que no haya dinero que alcance, por eso es que cobramos caro, para que sea un paso seguro”, recalcó el hombre de 60 años.
Miguel “N”, veracruzano residente en Texas, reconoció que los polleros son protegidos por las mafias que comercializan la droga en la zona fronteriza. El mercado es peleado porque diariamente son decenas de personas las que intentan ingresar a Estados Unidos.
“Tan sólo aquí en Austin y San Antonio, en tres o cuatro días el ICE detuvo a más de 50 personas que no pudieron demostrar su estancia legal en este país”, narró.
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