Oaxaca de Juárez, 11 de enero. Actualmente una de las preocupaciones de gran parte de la población y gobiernos es el cuidado del medio ambiente, el planeta está convulsionando con desastres naturales como inundaciones, incendios o terremotos, lamentablemente, también el actuar del ser humano ha afectado a nuestro mundo y hemos contribuido a la generación de gases de efecto invernadero y el consecuente calentamiento global.
Sin embargo, el avance tecnológico y de infraestructura no puede detenerse, lo que debe hacerse es que cada obra que se realice se apegue al cumplimiento de las más estrictas normas para el cuidado del medio ambiente y eso es justamente lo que está sucediendo en la construcción del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía “General Felipe Ángeles”.
Hay que recordar que gran parte de la crítica hacia el cancelado NAIM de Texcoco era precisamente que afectaría al ambiente de la zona con la destrucción del Lago Nabor Carillo, hábitat de variedad de especies de flora y fauna y punto de descanso de aves migratorias de especial relevancia.
En el AIFA se lleva a cabo un estricto control de los Programas de Mitigación de los impactos negativos y de Control Ambiental, tales como: El programa de rescate y reubicación de flora y fauna silvestre, de conservación y restauración de suelos y de manejo de residuos.
Para llevar un efectivo control de estos programas, todo se registrará por medio de bitácoras debidamente legalizadas con las firmas del Comandante del Agrupamiento de Ingenieros de Santa Lucía y el Subdirector del Instituto de Ingeniería de la UNAM, los informes se entregarán de forma mensual, trimestral, semestral y final, en el periodo comprendido del inicio de la obra y hasta el 30 de junio de 2021.
La construcción del AISL no caerá en ninguna improvisación, es por eso que se han elaborado los respectivos estudios de Factibilidad Ambiental y la Manifestación de Impacto Ambiental, igualmente realizados con el apoyo del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Por ejemplo, en la Base Aérea de Santa Lucía existe una población de aproximadamente 20,000 árboles, de los cuales se afectará a 5200, sin embargo, se estima que el 40% de estos serán trasplantados en una ubicación diferente dentro del mismo aeropuerto, el 10% restante será utilizado para producir composta para abonar las áreas verdes.
La fauna de la zona también tiene especial atención de parte de las autoridades, pues se busca identificar la avifauna propia del Sistema Ambiental Regional pues la ruta de migración de estas comprende, además del Nabor Carillo, la Laguna de Zumpango, que se encuentra cerca de los terrenos del AISL, se establecerá de esta manera la diversidad, riqueza y abundancia avifaunística, además del estado de conservación, puntos de concentración y patrones de uso de hábitat.
Estos estudios se realizan para identificar principalmente las especies de aves silvestres de la zona, en especial las de interés para su conservación, como lo son las aves migratorias, endémicas y de alguna categoría de protección según la NOM-059-SEMARNAT-2010.
De esta manera se refrenda el compromiso del Gobierno de México por seguir realizando obras que ayuden al bienestar nacional, pero apegándose a los principios de ecología tan necesarios en nuestra actualidad.
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