Oaxaca de Juárez, 20 de junio.
Con Meade en agonía ¡PRI va por el voto diferenciado!
Alfredo Brena
Que pierda Meade no importa, total ni priísta es, además, no armonizó con los intereses priístas. Videgaray, Nuño y Meade (de pura raza itamita), no representan realmente al priísmo nacional. Así que el PRI va por el voto diferenciado. Hay que rescatar el partido.
Todo empieza con la llegada de los tecnócratas al poder, con Carlos Salinas de Gortari (Presidente de México 1988-1994), Salinas le cambia la declaración de principios al PRI y entonces deja de ser un partido que sesionaba con la Internacional Socialista y pasa a sesionar con la Democracia Cristiana. Y así se mantienen hasta que pierden la presidencia en el 2000. Después de perder con Vicente Fox (Presidente de México 2000-2006), viran hacia la izquierda, en las elecciones federales intermedias de 2003 les va bastante bien y así se mantienen hasta recuperar la Presidencia en 2012.
Lamentablemente para ellos, después de que Enrique Peña Nieto toma posesión el 1º de diciembre 2012, a finales de ese mes, cambian nuevamente su declaración de principios y se cargan a la derecha, aunado a que someten al PRI a la voluntad del Presidente. Cuando se les inquirió sobre ese sometimiento antidemocrático a la voluntad del Presidente, simplemente contestaron: que así les funcionaba.
El sometimiento a los tecnócratas no ha sido lo mejor para el priísmo. Para llevar al poder en 1988 a Carlos Salinas tuvieron que cederle espacios en varios estados de la república al PAN, situación que desembocó con la derrota en el 2000, acompañada de la traición de Ernesto Zedillo (Presidente de México 1994-2000). Y objetivamente, en estos últimos tiempos, ese sometimiento a la voluntad de Peña Nieto tampoco les funcionó.
Hoy el PRI no está solamente en riesgo de perder la presidencia, sino que está en riesgo de ser una fuerza política de segunda. La mala elección del candidato, que no deja de ser capricho de la raza itamita, los pone en esa situación.
Indudablemente que el continuismo tecnócrata marcaba esa pauta, pero debieron escuchar a la experiencia. Hacer crecer a un candidato priísta hubiera sido relativamente fácil y hoy lo tendrían a cuatro o cinco puntos de AMLO, lo que podría traducirse en una victoria el 1º de julio. El error de traer “un externo” de candidato presidencial, hizo que todos los grupos políticos no se sintieran identificados, porque los intereses del candidato no contemplaban los intereses de la militancia.
Todo esto aunado a que resultó ser un mal candidato y con malos argumentos. Meade es un tipo sin carisma, que al principio de la campaña le pusieron a su esposa Juana Cuevas de acompañante, resultando que la señora es verdaderamente carismática y que le robaba los reflectores, así que, terminaron por separarla de la campaña antes de que acabara siendo otra Evita Perón. Además, tratando de hacerle una imagen de funcionario honesto lo presentaron como un tipo sin grandes propiedades, más sin embrago, exhibe su casa en Chimalistac, que es un sector de la ciudad de México de los más exclusivo y que con su sueldo de burócrata honesto no podría adquirir jamás.
Meade es un candidato que conoció el Metro y los mercados siendo ya candidato del PRI, indudablemente que un niño rico no tenía nada que hacer en el transporte público o en los mercados comiendo tacos, sino se lo demandara el interés de perseguir el voto de las clases populares. Esa es la realidad.
El priísmo supo desde la unción de José Antonio Meade, y sobre todo, en el primer mes de la campaña, que tenían perdida la Presidencia de la República, así que a partir de ese momento, se dedicaron con alma, corazón y vida a explotar sus cacicazgos regionales, a la antigüita pues.
Cuando los priístas se dieron cuenta que Aurelio Nuño, itamita por cierto, era el que iba a manejar la campaña, supieron que en la campaña presidencial no tenían nada que hacer. Por ejemplo: Miguel Ángel Osorio Chong va a ser Senador de la República, y viendo el desastre de Meade, lo que le interesa es ser un senador fuerte, poder encabezar una bancada numerosa, ser líder del Senado… Meade es cosa perdida, pero quedan las senadurías, las diputaciones federales, las presidencias municipales, las diputaciones locales y nueve gubernaturas.
No es tarea fácil, se trata de que el 1º de julio, el país entero vote diferenciado. Contra el Peje ya no hay nada que hacer, de lo que se trata es que la Ola del Peje arrastre la menor cantidad de senadores, diputados federales, presidentes municipales, diputados locales y gobernadores que sea posible.
Los cacicazgos regionales priístas están funcionando a marchas forzadas, les va la vida en ello. Cuentan con la ventaja de una estructura fuerte, y que tienen 20 de 32 entidades federativas con gobernadores priístas.
Si la Ola Peje funciona, Morena tendría 65 senadores, o sea, dominarían la Cámara alta, y prácticamente se apoderarían de 21 estados de los 32 que tenemos, vía diputados federales, diputados locales, presidentes municipales y gobernadores.
Así que, o logran los priístas despertar el furor regional y anular la Ola Peje, o su poder quedaría reducido a 20 senadores, 80 diputados federales, y un mermadísimo número de presidencias municipales y diputaciones locales en todo el territorio nacional. Les va la vida en ello.
Estamos a 10 días de la crucial cita con la elección presidencial.
¡Suerte! y hasta el próximo De Análisis Político.
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