Oaxaca de Juárez, 5 agosto. Ser vegano será cada vez más fácil. Ese nado contra la corriente en busca de productos libres de componentes de origen animal, en todas sus fases de su fabricación y sin testeos, será un tema del pasado ya que cada vez son más los que abrazan este estilo de vida y es cada vez mayor la oferta de productos que satisfacen la creciente demanda. El mercado los acompaña con mucho más que restaurantes y mercaditos. De a poco, comienzan a ganar terreno pequeñas marcas de belleza con grandes convicciones que desarrollan productos de cuidados para la piel, el pelo, junto con la cosmética. Lo que da por resultado el nacimiento de las primeras peluquerías veganas.
Según un informe reciente de CosmoBeauty Barcelona, evento de referencia en el mundo de la belleza de España, los grandes protagonistas de este cambio -que incluye la cosmética verde, sostenible y saludable- son los millennials (nacidos entre 1980 y 1995) y la generación Z (nacidos a partir del 2000). Son los consumidores conscientes, responsables, de una nueva era. Algo más que una moda o postura, como suelen tildar. Otra investigación, de Vegan Society junto con Vegan Life Magazine, da cuenta de que el veganismo es el movimiento de lifestyle que más rápido crece en el Reino Unido. En 10 años aumentó en un 360% y ya supera el medio millón de personas. Italia, uno de los países con mayor cantidad de vegetarianos, ahora vive su auge vegano, especialmente en Turín, donde la oferta incluye alimentación e indumentaria free cruelty. La alcaldesa de esa ciudad, Chiara Appendino, proyecta convertirla en la primera ciudad vegetariana de Italia. El país que está al frente del movimiento es Alemania. Y su capital, Berlín, ostenta el mayor número de veganos: unos 80.000.
El sitio Happy Cow registró unos 60 restaurantes basados exclusivamente en vegetales. Las cifras no dejan indiferente a nadie, teniendo en cuenta de que también existe una práctica del veganismo part-time: los flexitarianos. En España, el crecimiento es más lento, pero no deja de advertirse la apertura de nuevos locales destinados a este público y un interés en ascenso. Hace pocos días Barcelona fue por primera vez anfitriona de la VeggieWorld, la feria de estilo de vida vegano más grande y antigua de Europa.
“Alemania e Italia llevan una gran ventaja en productos de belleza bio, sin componentes de origen animal ni testeos realizados en ellos. Muchos productos vienen de allá”, dice Josep Laynez Díaz, el fundador de la peluquería vegana Èpoque Retro Salon (Aribau 140) del barrio de l’Eixample de Barcelona. “Usamos mucho una marca de Parma: Davines. Se trata de una empresa familiar que trabaja con energía renovable y agricultores de toda Italia. Cada producto lleva un código QR que muestra dónde se elabora. Impulsan el comercio justo, recuperan vegetales en peligro de extinción, productos naturales, sin conservantes, envasado y envuelto a mano en plástico biodegradable”, explica con más orgullo que cualquier embajador de marca de lujo internacional.
Èpoque Retro Salon. Le gusta lo que hace, y lo predica con ejemplo desde su peluquería de estilo vintage decorada con relojes antiguos e instrumentos de cuerda, que expresa la elección de vida que hizo junto a su mujer, la directora teatral María Rodríguez. Ambos son ex vegetarianos y desde hace dos años y medio, veganos estrictos. No es que no existan productos de belleza veganos en España. Pero el estilista apuesta al producto premium, ya consolidado.
Oriundo de Cataluña, Josep estudió barbería en Inglaterra y lo suyo es ofrecer una ceremonia sensorial, con aromas únicos y brocha de cerda sintética. Nos enseña sus frascos estrella de barbería para hombres: aceites italianos de preafeitado; Saponificio Varesino, compuesto de un mix de aceites vegetales; cremas de afeitado de lujo de rosas, de Cyril R. Salter; un after shave de aloe vera alemán, de la marca Mülhle que refresca, humecta y nutre. Para las mujeres, también utiliza la marca Davines. Entre ellos, los productos de coloración con carotenoides, pigmentos vegetales con acción antioxidante y con melaninas vegetales obtenidas de una palma datilera.
Para crear el entorno alcalino necesario para la penetración de los pigmentos en el pelo, la firma de Parma reemplazó el amoníaco por la monoetanolamina, una sustancia biológica, hidrosoluble, biodegradable, libre de olores, que actúa en sinergia con el metasilicato, un agente mineral derivado del cuarzo con gran capacidad de reflejar la luz. Y con un producto con ácido hialurónico extraído de cactus, de la línea Naturaltech, rellena el pelo fino. Para alisados, la propuesta es un tratamiento japonés. Y aclara: “No hay que confundir natural con vegano. No todo lo natural es vegano (un producto puede contener miel y ser natural, pero no vegano). Y nosotros, podemos usar proteínas sintéticas, que vuelven el pelo más suave, como estos alisados japoneses Paimore, que no contienen formol, a diferencia de la queratina, con la que no trabajamos”.
