Dario Nolasco
Juchitán, Oaxaca 15 de septiembre. En Juchitán, hay muchos comercios que están destruidos por el terremoto del 7 de septiembre. En la calle principal se aprecia la destrucción del movimiento telúrico.
El lugar que ocupaba la tienda Milano se vino abajo tras el sismo y adentro hay ropa que aún pende de los anaqueles cubiertos de cemento, varillas, y polvo.
Las pocas casas e inmuebles que quedaron en pie, presentan daños estructurales, algunas están inclinadas y muchas llenas de cuarteaduras, hoyos y pintura escarchada.
Caminar en medio de las calles causa temor, escalofríos, en cualquier momento las construcciones dañadas podrían venirse abajo. Ya trabajan en la demolición de algunos edificios, las máquinas sacan el escombro y el polvo se expande causando molestias en la nariz y tos.
Hay vidrios rotos, y muchos bloques de cemento y las personas tienen que sortear esos obstáculos. Los taxis y mototaxis siguen dando servicio a través de a zona de desastre.
Mientras el ejército, los topos, rescatistas y pueblo en general tratan de limpiar el tiradero.
