Oaxaca de Juárez, 28 de marzo. La mayor parte de la población tiene acceso a Internet a través de su teléfono inteligente. Todos los estratos del censo demográfico están ya involucrados en la nueva era tecnológica, pero, en especial los jóvenes son los que exprimen todas las posibilidad que un smartphone en su palma de la mano les brinda.
Estas nuevas generaciones han vivido siempre en la era de la innovación, con lo que entienden y tienen una mayor facilidad para acceder a todo tipo de opciones de entretenimiento. Una de ellas, las apuestas y los juegos de azar interactivos puede causar problemas a largo plazo en todos estos usuarios.
Partiendo de la base, de que sobre el papel, todos los menores de edad tienen prohibido el acceso a estas plataformas, los que ya tienen la mayoría de edad pueden ser más propensos a alteraciones en su estado de ánimo o en su forma de actuar al utilizar estas aplicaciones, ya que son los individuos más influenciados por las nuevas tecnologías y a todo el merchandising que éstas traen consigo.
A estas edades tan tempranas, es muy importante la educación en torno a todos los aspectos de riesgo a los que se pueden enfrentar la juventud en un futuro cercano. El tema del juego debe ser un pilar fundamental de esta formación, para limitar las personas que sufran enfermedades como la ludopatía, como consecuencia de esta forma de entretenimiento. En este sentido, un reciente informe sobre la influencia de la ludopatía entre los jóvenes basado en una muestra de 5000 personas entre 15 y 19 años, determinó que el 2% de la totalidad de participantes tienen riesgo en un futuro de tener prácticas patológicas con respecto al juego, y pese que este sector debe limitar el acceso a menores de 18 años, más de la mitad los encuestados argumentaron haber usado su dinero en estos fines, lo que indica que los controles de restricción de acceso están fallando.
A tenor de esto, el médico psiquiatra y jefe de unidad de Salud Mental y Psiquiatría Hospitalaria en Vithas Hospital Nisa Valencia al Mar, Augusto Zafra argumenta que “los menores son más vulnerables y someterlos a estímulos repetitivos y muy intensos hace que salte más rápidamente el descontrol. Cuanto más precozmente se despierta la ludopatía, mayor es la carga de enfermedad y el riesgo de cronicación aumenta considerablemente”, añade.
Para una gran parte de la población, los sistemas de control para que los menores accedan a actividades prohibidas por su rango de edad, están fallando. Muchas voces críticas ponen el foco en las plataformas de juego online, ya que, para ellos, únicamente con un número de DNI de un mayor de edad y una tarjeta de crédito, el menor, puede hacer uso de esos servicios. La clave sería un análisis exhaustivo de la identidad de la persona que quiere acceder a la plataforma, y compararla con el DNI ofrecido para el registro del individuo en la misma. Con esta simple acción, se limitaría casi en la totalidad las malas prácticas llevadas a cabo por menores de edad hasta el momento, en estas nuevas formas de entretenimiento.
No se debe poner una cruz en el sector del juego, lo que deben hacer los organismos encargados de control del mismo, es poner las herramientas necesarias para eliminar las malas prácticas en consonancia con lo que piensen todos los agentes involucrados en el mismo.
