La disidencia magisterial dejó de tener hace tiempo la iniciativa, cuando en vísperas de las elecciones intermedias, quiso humillar aún más al gobierno y sabotear las elecciones. No vieron las ominosas señales. La tarde del 5 de junio, camino a una reunión con el subsecretario de Gobernación, Luis Miranda, las escoltas del secretario Miguel Ángel Osorio Chong, los detuvo para llevarlos a hablar con él, quien les advirtió que si generaban violencia, las Fuerzas Armas responderían para garantizar la paz. Aviones militares y convoyes salieron esa misma noche al sur del país.La siguiente fue cuando el subsecretario Miranda, con quien habían llevado la relación durante el sexenio, dejó de recibirlos. El subsecretario, engañado por la disidencia magisterial, fue relevado completamente de esa tarea. El tercero fue la denuncia penal contra Núñez. En este espacio se publicó el 10 de julio que una persona cercana a Los Pinos describió el ánimo en la casa presidencial sobre el proceder: “Ahora sí”, dijo lacónicamente. Faltaba ver si habría instrucción y ejecución, se planteó. Este martes, en plena necesidad de mostrar tras la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, que sí hay gobierno, que sí hay decisión, que sí toma decisiones el presidente, ya no hubo más señales, sino realidades. La larga noche de la relación con los maestros rebeldes, llegó a su fin.

