Oaxaca de Juárez, 2 de marzo.
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Carta de un padre dolido a AMLO
Francisco Garfias
La “meritocracia” no cuenta para el gobierno de AMLO. No importan esfuerzos, sacrificios, desvelos, capacidades, antigüedad, inteligencia, experiencia. Lo más importante es la lealtad, la incondicionalidad, la sumisión.
Ese inadmisible criterio en la Cuarta Transformación ha cortado ilusiones, expectativas, esperanza de un futuro mejor para un montón de jóvenes y adultos que por el sólo hecho de haber trabajado en organismos que desaparecen, como ProMéxico, están en el desempleo, sino que son descalificados por el mismísimo Presidente de la República.
Ayer lo volvimos a corroborar, tras colgar con Isidro Aguilera Ortiz, un michoacano que militó muchos años en el PRD y llegó a la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados en 1997, cuando México estuvo al borde de una crisis constitucional.
Isidro nos adelantó, en la llamada, que nos iba a enviar copia de la carta que, “como padre y ciudadano”, le va a enviar a López Obrador para reprocharle los calificativos que empleó para referirse a trabajadores de ProMexico, entre los que se encuentra su hijo.
Le dice:
“Me dolió que mencionaras que todos los trabajadores de ProMéxico eran fifís, juniors, ladrones, negociantes que saquearon la institución. Valdría la pena revisar los números de las inversiones conseguidas por esta institución contrastando con el gasto operativo”.
Isidro, quien acompañó a AMLO en su primera incursión como candidato a la gubernatura de Tabasco, en 1988, le aclara que no quiere polemizar, sino puntualizar:
“Entre la gente despedida hay trabajadores con créditos en el Infonavit, colegiaturas por pagar, mujeres embarazadas a quienes no les han dado sus cartas de finiquito de relación laboral, impidiendo la renegociación de sus créditos o la reconsideración de otros gastos familiares”.
Esta historia ilustra la situación de angustia que viven los empleados despedidos de ProMéxico, el Consejo de Promoción Turística, el SAT, IMSS, Presidencia de la República y otras dependencias por las que paso la segadora sin piedad alguna. Son decenas de miles, muchos de los cuales votaron por “el cambio”.
En 72 horas, el PRI será nonagenario. Llega al noveno piso viejo y debilitado. Vive la peor crisis desde su creación en 1929. Perdió la Presidencia de la República que ya había recuperado. Sus senadores caben en una selfie Tiene apenas 47 diputados. Los morenos les arrebataron la mayoría de los congresos locales. No queda casi nada del otrora “partidazo”.
Pero aún gobiernan 13 estados en los que viven 48 millones de habitantes. Alrededor del 41 por ciento de la población. Nada despreciable.
El calendario oficial dice que en agosto renuevan a la dirigencia nacional. Hay cuatro candidatos que ya alzaron la mano: Ivonne Ortega, Alejandro Moreno, José Narro y Ulises Ruiz. Hay un quinto que, literalmente, les mide el agua a los camotes: Miguel Osorio Chong.
El doctor Narro, por cierto, dio ayer la nota política. Se destapó como aspirante a la dirigencia del PRI. Lo animaron personas y grupos que se le acercaron para pedirle que valorara la posibilidad de participar en el proceso interno del PRI.
El exrector de la UNAM, respetado por el mismísimo AMLO, deja atrás cuatro maravillosas décadas de vida académica en esa casa de estudios. En un video explicó su decisión: “Creo que es a través de la política que se puede contribuir a mejorar a nuestro país”.
Narro está convencido que la democracia mexicana y el sistema de partidos deben fortalecerse. “A todos toca contribuir y fomentar la confianza en la política y sus instituciones a pesar de que se tengan que sacrificar querencias y comodidades, a pesar de correr el riesgo de enfrentar incomprensiones y reproches”, escribió en su artículo de La Jornada.
Hace tres días, Alejandro Moreno notificó al Comité Estatal del PRI Campeche, su intención de separarse de la gubernatura del estado para competir por la presidencia del CEN del PRI. Lleva como compañera de fórmula a Carolina Viggiano, esposa del gobernador de Coahuila.
Otro priista, Ulises Ruiz, compartió su enojo con la militancia del PRI. Está molesto con la dirigencia nacional. Se declara inconforme con el trato que la cúpula les ha dado a los priistas de base. “No se vale que les valgas madres en las elecciones internas. ¡Ah, pero eso sí!, ayúdame en las campañas”.
“Esto ya cambió. Ya lo movimos. Ganamos por KO en el primer round. Tu voto ya no va a valer madres. Tú vas a decidir el próximo Comité Ejecutivo Nacional con un partido unido, vamos a ganar por goliza”.
Ulises, por cierto, se fue contra el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, quien, también, aspira a ser presidente del PRI. Puso una denuncia en el INE. Lo acusa de utilizar recursos públicos para posesionarse como candidato a la dirigencia del tricolor.
Si así son los “rounds de calentamiento” ¿cómo será la contienda?
Ya viene la Reforma Educativa que reemplazará la de Enrique Peña. El calendario dice que se dictamina el 5 de marzo en comisiones. Hay dos “temas visibles” en los que no hay consenso entre los distintos grupos parlamentarios: ingreso y promoción y las características del órgano evaluador que suplirá al desahuciado INEE.
El gobierno federal y Morena quieren incorporar este organismo a la SEP. Evaluarse a sí mismos. La oposición alega que no pueden evaluarse a sí mismos. En lo que sí hay consenso es en mantener la rectoría del Estado en la Educación.
Le preguntamos al coordinador de los diputados panistas, Juan Carlos Romero Hicks, exrector de la Universidad de Guanajuato, sobre el tema de la nómina. Los sindicatos presionan para que se les devuelva el control de los recursos y las plazas. No han llegado a ese tema, pero nos dice que la iniciativa del Presidente mantiene los recursos bajo control de la Federación.
