Oaxaca de Juárez, 5 de marzo. El rencor es junto con la venganza uno de los motores que más animan las elecciones de hoy. Curiosamente muchos de los actores políticos de hoy, vienen de ese clima enrarecido que significó la elección del sucesor de Diódoro Carrasco Altamirano (Gobernador de Oaxaca 1992-1998).
Para mediados de febrero de 1998, cuando faltaban dos semanas para que se diera a conocer el nombre del candidato del PRI a la gubernatura, sólo quedaban en la lista de aspirantes con posibilidades reales de ganar la nominación Alfonso Gómez Sandoval Hernández, Irma Piñeiro Arias, Jorge Fernando Iturribarría Bolaños, José Antonio Estefan Garfias, José Antonio Hernández Fraguas, José Murat, Raúl Bolaños Cacho y Sadot Sánchez Carreño. En su mayoría, los aspirantes que se mantenían en la lista estaban muy ligados al gobierno estatal y, con excepción de Piñero Arias y Murat, tenían buenas y hasta excelentes relaciones con el gobernador Diódoro Carrasco Altamirano.
En cuanto a la oposición teníamos por el PAN: Alfredo Ahuja Pérez, Eugenio Ortiz Walls y Pablo Arnaud Carreño. Por el PRD Héctor Sánchez López y Leopoldo de Gyves de la Cruz.
Hubo cinco que conforme se acercaron las elecciones, se les puso en la plataforma de lanzamiento: David Palacios García; José Antonio Estefan Garfias; Alfonso Gómez Sandoval Hernández; Jorge Fernando Iturribarría, y José Antonio Hernández Fraguas.
A David Palacios lo colocó Diódoro, como el hombre fuerte del Palacio de Gobierno. Presidente del Comité Directivo Estatal del PRI y como candidato a la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez.
A Estefan le confió Diódoro, la coordinación de su campaña electoral; al inicio de su administración (1992) lo nombró secretario de Finanzas, un año después lo promovió a la Secretaría General de Gobierno; de ahí lo sacó cuando era severamente criticado, lo ubicó como presidente del Comité Directivo Estatal del PRI; le creó las condiciones para que pudiera ser diputado federal, indujo a los diputados electos para que lo nombraran su coordinador y, una vez colocado en esa posición, quiso dale el impulso final, convertirlo en el candidato natural a la gubernatura. Claro que Diódoro no tomó en cuenta que otro priísta desde agosto de 1997 se posicionó como candidato natural…. ese era José Murat.
A David Palacios no lo podía candidatear Diódoro para Gobernador, porque la Constitución le prohibía dejar como sucesor a un familiar cercano. Pero sí quiso dejarlo bien colocado. Más no le salió bien la jugada y perdió la elección a presidente municipal de Oaxaca de Juárez de 1995 con Pablo Arnaud del PAN.
Los resultados de las encuestas que se dieron a conocer pocas semanas antes de la nominación, demostraban que la candidatura de Estefan Garfias hubiera sido un riesgo de incalculables consecuencias para el PRI.
A finales de enero de 1998 los resultados de la empresa Tecnomanagement, Reingeniería y Administración definieron a José Murat como el candidato con el perfil más adecuado; Murat recibía el 38% de las intenciones del voto, en tanto que José Antonio Hernández Fraguas el 27%, el precandidato del PRD Héctor Sánchez el 11%, Raúl Bolaños Cacho el 8%, Héctor Anuar Mafud el 4% y otros candidatos, entre ellos el del PAN, Pablo Arnaud, sumaban el 12%. Esta empresa entrevistó entre el 15 y el 17 de enero de 1998, a seis mil votantes de seis ciudades importantes del estado: Loma Bonita, Juchitán, Salina Cruz, Matías Romero, Tuxtepec y Oaxaca de Juárez, la capital.
La posible repercusión en Oaxaca de la “rebelión” de Ricardo Monreal Ávila en Zacatecas, fue uno de los factores preponderantes. Monreal aspiraba a ser el candidato del PRI y al no ser electo por el veto del gobernador Arturo Romo Gutiérrez se sublevó y convocó a sus miles de seguidores a oponerse a la imposición del candidato priísta a la gubernatura.
Desde su primer llamado a rechazar la imposición, Monreal recibió un amplio respaldo de las bases de apoyo del PRI zacatecano, lo que fue interpretado acertadamente como un síntoma de que la disidencia de Monreal lo iba a llevar al triunfo, sólo que por el PRD, cosa que efectivamente ocurrió meses más tarde. El carácter masivo de la protesta monrealista contribuyó a que el PRD y otros partidos secundaran la protesta y apuntalaran la candidatura de Monreal.
La rebelión de Zacatecas dividió las opiniones del priismo en Oaxaca. Varios mandos del PRI, locales y nacionales, así como la mayor parte de los aspirantes que seguían en la pelea por la nominación, se apresuraron a conjurar sus posibles consecuencias. Humberto Lugo Gil, enviado del CEN y presidente de la Comisión Nacional para la Vigilancia del Proceso Interno, dijo que en Oaxaca no iba a ocurrir lo que sucedió en Zacatecas. Pero, el riesgo de que el PRI oaxaqueño se colapsara, si el gobernador Diódoro Carrasco insistía en seguir apoyando a su candidato a la gubernatura, era enorme.
El jueves 26 de febrero de 1998 terminó el misterio de la nominación. Ese día por la mañana, se reunieron Diódoro Carrasco y José Murat en el restaurante del hotel Paraíso Radisson de la ciudad de México, para desayunar y ultimar detalles de lo que venía. José Murat era candidato del PRI a la gubernatura de Oaxaca 1998-2004.
Ahora bien… con estos rencores encima, ¿quién le aconsejó a Estefan Garfias, quién lo alentó a que buscara la nominación para la candidatura del Distrito 05 de Tehuantepec? ¿Quién le dijo, quién le aseguró que podía ser candidato del PRI, por sobre los rencores de Murat? ¿Quién lo encandiló y le vendió la idea de que ese era el camino a la gubernatura 2016?… finalmente renunció al PRI, y ahora le pide al PRD que cometa suicidio y que lo postule para la elección. Efectivamente, el PRD vende las candidaturas, Abarca el presidente municipal de Iguala se la compró a Jesús Ortega. Pero después de Ayotzinapa, si el PRD va a la elección con un trásfuga del PRI: va a cometer suicidio.
Estamos a 93 días de la jornada electoral

