Cancún entra en pánico
Rubén Cortés
Oaxaca de Juárez, 18 de enero. Estamos en temporada de extinciones: se acabó la gallina de los huevos de oro de Cantarell, que daba en su mejor época dos millones 136 mil barriles de petróleo por día; y la lucha entre cárteles por hacerse de la plaza marca el inicio del declive de Cancún, que recibe a 6.2 millones de turistas extranjeros.
La joya marina de México entró esta semana en una espiral de violencia sanguinaria que ocupa las portadas de los periódicos más importantes del mundo y que, de saque, ha espantado a miles de visitantes y provocará las temidas alertas de gobiernos foráneos para que sus ciudadanos no vengan.
Ayer por la tarde Cancún se convirtió en zona de guerra: un grupo de sicarios asaltó la fiscalía estatal para rescatar a su jefa, en una acción que dejó cuatro muertos, además de horas de pánico y caos ante la falta de información oficial: el gobernador apareció hacia las nueve de la noche.
¿Qué dijo el gobernador después de cuatro horas? Lo más fácil: el narcotráfico atacó la fiscalía porque esa fiscalía antes era corrupta y ya no lo es. Y tan tan. Pues los hechos lo que arrojan es que Cancún fue un paraíso con paz antes de su toma de posesión.
La ley del menor esfuerzo fue igualmente su salida el lunes, al informar, también después de varias horas, que la balacera que dejó cinco muertos en la discoteca Blue Parrot, Playa del Carmen, se trató de una simple bronca entre dos sujetos.
Ayer por la mañana el cártel de los Zetas se atribuyó el hecho con una manta: “Esto es una muestra de que ya estamos aquí”. Es decir, no estaban. Por la tarde, Cancún estalló: fue asaltada la fiscalía y siguieron reportes de disparos en el centro comercial Las Américas y la plaza Las Palmas.
El tráfico fue desviado, en Internet aparecieron como hongos videos con personas tiradas cubriéndose en calles y autobuses. ¿Todo esto únicamente porque la fiscalía antes era mala y ahora es buena? Eso será el mundo en el que vive el gobernador.
Porque en el mundo real siempre habrá drogas y traficantes, sólo que los gobiernos deben practicar contra eso algo llamado “contención”. En Ocean Drive, Miami; Saint Tropez, Francia; Ibiza, España, corre la droga, sin embargo, no ocurre esto porque hay “contención”, “gobernabilidad”.
Según el gobernador, la violencia se debe a que antes de su administración el narcotráfico campeaba por sus respetos y la suya lo frenó. Pero ¿puede señalar entonces algún golpe, alguna detención que hayan provocado estas respuestas del narco? No.
Anoche fue incapaz de responder la pregunta en el noticiario de Denise Maerker, de Televisa.
Mientras, Cancún y Playa del Carmen viven en pánico.
Twitter: @ruben_cortes
