Jorge Castañeda
Oaxaca de Juárez, 16 de abril.-La Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) informó que en lo que va de 2016 se han registrado tres mil 974 incendios forestales en México, cifra que supera los tres mil 809 que se habían registrado en este mismo período el año pasado.
Sin embargo, la dependencia aseguró que a pesar del incremento en el número de estos siniestros, la superficie forestal afectada es menor, ya que a la fecha se cuantifican 46 mil 871 hectáreas siniestradas, mientras que en el 2015 se reportaron afectaciones en 88 mil 536 hectáreas en este mismo período.
En información proporcionada en conferencia de prensa, a la cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, el coordinador de Educación y Desarrollo Tecnológico de la CONAFOR, José Medina Mora de León, dijo que “esto es gracias a que hemos hecho muchas labores de prevención y se atiende de manera inmediata para el combate de los incendios”.
Comentó que entre las labores preventivas se encuentran sesiones específicas con los involucrados en el rubro forestal sobre la Norma 015 SEMARNAT-SAGARPA 2007, que establece especificaciones técnicas de los métodos de uso de fuego en terrenos forestales y de uso agropecuario.
Afirmó que en las 32 entidades del país se han realizado mil 637 brechas corta fuego este año y 601 kilómetros de líneas negras. “Son acciones de prevención que nos permiten el poder contener y manejar el fuego de manera eficiente”.
Refirió que además, se trabaja constantemente para disminuir la superficie afectada a través del trabajo de 18 mil 865 brigadistas que operan las acciones de prevención, control y combate de los incendios forestales en México.
No obstante, el funcionario no mencionó ningún trabajo para erradicar la devastadora práctica de roza, tumba y quema, que es la principal responsable de la mayoría de los incendios forestales que se registran en todo el país año con año.
Roza, tumba y quema causa 95 por ciento de incendios forestales en México
Como ya lo hemos destacado en foroambiental.com.mx en diversas publicaciones, el arcaico sistema de roza, tumba y quema es una práctica ancestral de muchos campesinos, que se ha constituido en la principal causa de incendios forestales en México, sobre todo en los estados más atrasados del país como Oaxaca, Chiapas y Guerrero, aunque las demás entidades no escapan a este grave problema, incluyendo a la Ciudad de México.
A pesar de sus efectos negativos en el suelo, la erosión que le provoca y el grave riesgo que representa para la generación de incendios forestales, cada año se provocan miles de siniestros y se pierden decenas de miles de hectáreas de vegetación, ante la pasividad de autoridades de los tres niveles de gobierno que siguen sin impedir esta práctica devastadora.
Este tipo de agricultura, en el que árboles y matorrales son derribados, se dejan secar y se queman, se efectúa desde tiempos inmemoriales. Después se acuñó el término de “milpa que camina”, pues constantemente se le rotaba, dejando descansar las parcelas, porque los cultivos de la primera cosecha eran abundantes, pero el suelo se agotaba.
Se conoce también como agricultura nómada o itinerante y es altamente nociva para el medio ambiente.
Utilizar esta técnica no sólo daña irreversiblemente el suelo, genera incendios forestales y destruye miles de hectáreas de vegetación, sino que, además, expide a la atmósfera miles de toneladas de bióxido de carbono que contamina el planeta y contribuye al Calentamiento Global.
La fertilidad de los suelos selváticos y laderas es reducida, lo cual hace imposible lograr cosechas abundantes, y en las últimas décadas la superficie destinada a esta forma de explotación ha crecido, mientras los ciclos de descanso se han acortado o no se dan, erosionando cada vez más el suelo.
Cabe destacar que una capa de un centímetro de suelo fértil tarda 300 años en formarse. El bosque o la selva produce y protege el suelo. Deforestación e incendios forestales lo destruyen y al destruirse la vegetación, el suelo queda expuesto a la erosión por el viento y la lluvia. Al no haber vegetación, el agua de lluvia no es retenida, lo que evita su filtración al subsuelo y la formación de mantos freáticos.
Roza, tumba y pica
En lugar de quemar, lo que deben hacer los hombres y mujeres del campo es adoptar el sistema de roza, tumba y pica, que consiste en eliminar la utilización de fuego, que ha sido responsable en la mayoría de las causas de la erosión de los suelos y la pérdida de fertilidad, lo que provoca que los campesinos año tras año busquen otras áreas más fértiles para la producción de los cultivos básicos, dañando gravemente el entorno ecológico por nuevas aperturas de bosques y selvas.
La esencia del sistema de roza, tumba y pica es que se deja el rastrojo en el suelo, el cual empieza a degradarse gracias a la acción de hongos, bacterias y otros microorganismos, convirtiéndose en excelente materia orgánica.
Es decir, los residuos de cosechas anteriores deben dejarse sobre el terreno, lo que además de servir de abono al siguiente cultivo, evita la erosión del suelo y mantiene la humedad, como también se asegura que no haya incendios forestales en estos lugares al eliminar el uso del fuego.
Esta práctica también se conoce como Labranza de Conservación y consiste en el raleo a los árboles para permitir la presencia de luz. Parte de las ramas y hojas se dejan en la parcela para su descomposición natural, así como para la extracción de leña. Las herramientas que se utilizan son el machete, el hacha, moto sierra y barretón.
La preparación del terreno con la técnica roza, tumba y pica ahorra dinero por no requerir maquinaria o yunta para remover la tierra, ya que es un principio fundamental la de no remover la tierra.
Este sistema tiene grandes beneficios entre los que destacan:
Reduce la erosión del suelo causada por viento y agua
Manejo de suelos con pendiente
Aumenta la infiltración del agua
Incrementa el número de microorganismos descomponedores de materia orgánica
Se reduce el uso de mano de obra
Mejora el drenaje interno del suelo
Conserva la humedad y la materia orgánica en el suelo
Elimina daños al cultivo por labranza
Reduce costos y aumenta beneficios
Mantiene el suelo en una buena condición física, biológica y química
Evita las emisiones de CO2 contribuyendo a disminuir el Calentamiento Global
Evita la generación de incendios forestales
Se utiliza con éxito en muchos lugares del país
La Labranza de Conservación o roza-tumba y pica se ha aplicado al menos desde finales del siglo pasado con gran éxito en muchas comunidades campesinas de México, que han visto sus beneficios en la mayor fertilidad del suelo, en mejores producciones, en los menores costos y en evitar los incendios forestales.
Sin embargo, es absurdo que esta técnica siga sin aplicarse en muchas entidades en donde cada año la roza, tumba y quema sigue siendo la principal causa de degradación del suelo, de menos cosechas y de la propagación de incendios forestales, que año con año arrasan miles de hectáreas de bosques y selvas, originando pérdidas multimillonarias.
Por ello, no se entiende por qué autoridades federales, estatales, municipales y de Bienes Comunales no hagan un esfuerzo mucho mayor por evitar la roza-tumba y quema, incluso con fuertes multas o hasta con penas corporales a quienes insisten en su aplicación, ya que no es posible seguir perdiendo más superficie vegetal por ignorancia o terquedad.
México requiere con urgencia sistemas sostenibles de producción de cultivos, que a su vez necesitan que el suelo se mantenga en una buena condición física, biológica y química.
Seguir permitiendo el arcaico, absurdo y altamente nocivo sistema de roza, tumba y quema, sólo nos lleva a seguir padeciendo un alto número de incendios forestales en México y continuar perdiendo nuestra cada vez más afectada biodiversidad.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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