Oaxaca de Juárez, 5 de diciembre. Es una situación a la que probablemente muy pocos conductores tengan que hacer frente. Pero los problemas provocados por las recientes inundaciones, o la posibilidad de caer al mar o a un río a bordo de nuestro vehículo, son riesgos para los que conviene estar preparados.
En un coche bajo el agua abrir las puertas es poco menos que misión imposible, debido a la presión que ejerce el agua contra ellas. Las ventanas, luneta trasera o parabrisas son las primeras opciones a valorar para intentar escapar. Pero tenemos que saber a qué tipo de cristal nos enfrentamos y, más aún, cómo actuar, porque no siempre va a ser posible romperlo.
Esta solución, que muchos automóviles vienen adoptando también para las ventanillas, está ideada para, en caso de accidente, evitar que los trozos de cristal caigan sobre el pasaje y cortándole con consecuencias fatales. Y eso que, al mismo tiempo, supone un serio contratiempo para salir del vehículo, pues es casi imposible abrir un agujero a golpes contra esa superficie. Ni siquiera para aquellos que planean robar el coche.
Por lo general, ventanillas y luneta trasera son de cristal templado, y ahí sí podemos encontrar la vía de evacuación. Más resistente a los golpes, sobre todo, y como demuestra el vídeo sobre estas líneas en la parte central de la pieza, si impactamos en el lugar preciso, normalmente una esquina, romperá en miles de pequeños trozos fáciles de retirar.
Es fundamental actuar con rapidez. Una vez fuera del vehículo, se recomienda nadar apartándose del mismo.
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