Dario Nolasco
Oaxaca de Juárez, 4 de abril. Tras encabezar la Procesión del Silencio en calles del Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca, el Arzobispo de Antequera Pedro Vásquez Villalobos se trasladó a la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad para darle el “Pésame” por la muerte de Jesucristo montado en una motocicleta.
En un video captado por la Revista Tucán, se observa al jerarca de la Iglesia católica en Oaxaca, mientras una persona del staff le coloca un casco de para ser trasladado en motocicleta debido al intenso tráfico en las calles de la ciudad.
Previo a su partida en el “caballo de acero” marcado con el número económico 432 de un elemento de la Policía Vial Municipal, el Monseñor agradeció a la ciudadanía su participación en la Procesión del Silencio con profunda fe, “queremos ahora trasladarnos a la basílica de Nuestra Señora de la Soledad para vivir un momento que conocemos como, el pésame a la Virgen”.
En la entrevista, Vásquez Villalobos, dijo que hoy sábado se realizará la vigilia de resurrección a las 9:00 de la noche en la iglesia Catedral y el domingo, las misas ordinarias para celebrar el triunfo de Cristo sobre la muerte y sobre el pecado.
En un informe de la municipal de Vialidad municipal se dio a conocer que se llevaron a cabo 23 procesiones nada más en Valles Centrales, “esto es un signo más claro de la piedad y de la religiosidad que viven nuestros hermanos oaxaqueños o que vivimos los que vivimos en Oaxaca, dijo el Prelado.
“Yo estoy muy agradecido y muy evangelizado esta noche por el silencio no sólo de los que vienen en procesión cargando las imágenes sino de los que están en las banquetas, un gran silencio, muy comprometidos”, subrayó.
Después del Domingo de Resurrección, llamó a los feligreses a vivir los 50 días de Pascua, “a la alegría de la resurrección de nuestro señor Jesucristo y espero que todo esto nos lleve a vivir de una forma nueva, transformados como verdaderos hijos de Dios”.
Al subirse a la unidad policial, dice que aún no ha aprendido a subirse bien a la motocicleta, alguien del público grita ¡Que valiente! a lo que él contesta, No, ellos son son muy seguros, le piden una foto, responde con la sencillez y humildad que lo caracteriza, ¡claro tomen todas las que quieran, toménle a él no dada más a mí, señalando al agente de vialidad que lo trasladará a la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad.
Otra persona más le dice, ¡Dios lo bendiga!, y el Arzobispo responde, “a ustedes también Dios lo bendiga, a la Basílica de la Soledad, allá vamos, dice e inician su trayecto entre la multitud e intenso tráfico luego de la asistencia de miles de personas a la Procesión del Silencio.

