Oaxaca de Juárez, 22 de agosto.
LA JORNADA
MÉXICO SA
CARLOS FERNÁNDEZ- VEGA
El tipo de cambio se desfonda (cerró la semana cambiaria en 17.28 por uno), y junto a él lo que queda deaceptación
del inquilino de Los Pinos. Ya sé que no aplauden
, reiterará Enrique Peña Nieto, tras conocerse el tétrico resultado económico del primer semestre del presente año (tan negro como los registrados en 2013 y 2014), el desplome de la moneda nacional, el recorte de la expectativa de crecimiento y, de cereza, la auto exculpación en el asunto de la Casa Blanca (la de aquí), más las de Malinalco e Ixtapan de la Sal.
No es que sea novedad, pues él mismo decretó su sentencia absolutoria
el mismo día (3 de febrero de 2015) en el que revivió a la Secretaría de la Función Pública, ordenó una investigación
y nombró a uno de sus fieles siervos al frente de ella, pero el colofón oficial de la ópera cómica crónica de una exoneración anunciada
lo aportó ayer el propio Virgilio Andrade: grávese en el muro de honor y con letras de oro que no existió ningún conflicto de interés
en el caso de las casas (valga la cacofónica conclusión). El decreto entró en vigor al término de la conferencia de prensa.
Al abordaje, pues, porque ninguno de los involucrados se la comió: la rediviva Secretaría de la Función Pública, siempre atenta a los casos de corrupción, determinó que no existe conflicto de interés ya que ni el licenciado Enrique Peña Nieto ni el doctor Luis Videgaray incurrieron en alguna acción parcial relacionada con las atribuciones legales que le corresponden, ni participaron de forma alguna en los contratos celebrados con el gobierno federal y diversas empresas involucradas en la investigación
, al tiempo que una señora con apodo de ave -que no es funcionario, pero goza de todas las prebendas del erario- también fueinvestigada
en su carácter de particular por estar casada con un servidor público
. ¿Y qué creen? También salió más blanca que la Casa Blanca, pues (Andrade dixit) no se hallaron condiciones favorables derivadas del carácter de esposa
del inquilino de Los Pinos.
Muchas son las óperas cómicas de este gobierno y de todos los anteriores, pero en la dedicada al sector inmobiliario se pulieron para hacerla tan simpática que nadie dejará de reír. Exonerados al 100 por ciento; libres del más mínimo signo de conflicto de interés; limpios, hasta en el pensamiento, de cualquier posibilidad de algo fuera del estado de derecho… pero aun así ofrecen públicas disculpas. ¿Sensibilidad política o tomadura de pelo?
Ello, porque minutos después de la apoteósica exculpación
del tal Virgilio, el propio Enrique Peña Nieto dijo estar “consciente y reconozco que estos acontecimientos dieron lugar a interpretaciones que lastimaron e incluso indignaron a muchos mexicanos… a todos ellos le ofrezco una sincera disculpa; la conclusión de esta exhaustiva investigación es que las conductas de las partes involucradas fueron legales y que no existieron dichos conflictos, la investigación demuestra que la conducta tanto de mi esposa y la mía estuvieron plenamente apegadas a la ley”. Acto seguido, a la señora de la casa le dio su reconocimiento y amor
. ¡Ole!
Entonces, los tres tristes exonerados ya pueden volver a guardar en el armario a la Secretaría de la Función Pública y junto a ella a Virgilio Andrade, pues por el momento ya no hay conflicto de interés qué investigar
, según dicen.
Mientras ello sucede, la realidad económica del país ni lejanamente puede exonerar
al inquilino de Los Pinos y a su amigo el ministro del (d) daño
. Así, y pese a cierto escozor que entre la gente genera
el desplome del peso mexicano, el tipo de cambio registra récord tras récord, y ayer se pagaron 17.28 (17 mil 280) bilimbiques por cada billete verde, lo que confirma la exitosa estrategia de arrojar reservas internacionales a los voraces especuladores.
En el mismo tenor, el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, subraya que sin duda la coyuntura internacional ha tenido un impacto en el desempeño económico nacional, pero la falta de una solución a los problemas estructurales del país también ha jugado un papel importante en el desempeño de la economía mexicana
.
Y si los resultados en el primer semestre fueron raquíticos, el CIEN advierte que el ritmo de crecimiento económico para la segunda mitad del año no será tan vigoroso como se había esperado
, de tal suerte queserá necesaria la implementación de una estrategia a nivel nacional y regional que permita la reactivación de la economía ya que apostar únicamente por la implementación de las reformas estructurales será insuficiente para generar el impulso que se requiere en el corto plazo. Adicionalmente, se deberá propiciar un mejor ambiente de negocios a través del combate efectivo a la corrupción y la reducción de los niveles de inseguridad de tal forma que regrese la confianza del sector empresarial, además de promover el fortalecimiento del mercado interno
.
Detalla que la desaceleración industrial registrada en el país durante los meses recientes anticipaba que los resultados del producto interno bruto para el segundo trimestre del año no resultarían del todo favorables. Tras conocer las cifras (oficiales), la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se vio en la necesidad de realizar modificaciones a la baja en su pronóstico de crecimiento para 2015 de un rango de 2.2 a 3.2 por ciento a otro de 2 a 2.8 por ciento. De esta forma, los primeros seis meses del presente año la economía mexicana acumuló un crecimiento de 2.4 por ciento con respecto al mismo período de 2014. Aunque dicha cifra resultó ligeramente superior a la observada durante la primera mitad del 2014 (1.8), no se vislumbran tasas de crecimiento vigorosas para la segunda parte del año
.
El CIEN detalla que las consecuencias de un menor ritmo de crecimiento se verán reflejadas en el mercado laboral
, en el que todavía no se perciben mejoras en las condiciones generales
. La mayoría de la población ocupada (casi 20 millones de mexicanos) cuando mucho obtiene dos salarios mínimos, en tanto que aquellos que ganan más de 5 salarios mínimos son los menos (3 millones 87 mil personas) y continúan disminuyendo. Adicionalmente, el número de trabajadores que no cuenta con acceso a la salud crece a un ritmo mayor (2.5 por ciento) que aquellos que sí lo tienen (1.4).
Las rebanadas del pastel
Tardó más en llegar que en ser corrido. Alexis Tsipras fue víctima de su propio platillo: sopa de lengua.
Twitter: @cafevega
D.R.: cfvmexico_sa@hotmail.com
EXCÉLSIOR
VENTANA
JOSÉ CÁRDENAS
¿Quiere que se lo cuente otra vez?
Mientras medio México debate el estilo presidencial de ponerse los calcetines dizque al revés —como si tal frivolidad fuera crucial— a todo el país se lo carga el payaso financiero.
El subsecretario de Hacienda, Fernando Aportela, se viste de cuervo para anunciar los malos augurios: creceremos entre 2.2 y 2.8% —de una vez váyale apostando al pronóstico más bajo—. Lejos quedó aquella expectativa de 3.2%; ni quién se acuerde de la meta de 4.2% cacareada por el secretarioVidegaray a principio de año.
Según el Inegi, la inversión extranjera creció 135% en los últimos 12 meses, sí, pero ni eso ayuda a compensar el déficit de ingresos debido al desplome de los precios petroleros y la menor producción aun con la costosa cobertura de este año y la anunciada para 2016.
Según Aportela, el problemón financiero viene de fuera. Se sale por la entrada. Dice que estamos mejor que Argentina, Brasil o cualquier otra economía en desarrollo. Es decir, que si vamos mal hay otros peor. Lo que no dice el funcionario hacendario es que por ser tan sexys con los mercados, nuestro peso rueda cada vez más cerca de la lumbre. Por eso, llaman a los bomberos del Banco de México.
Le digo que las malas noticias vienen como las arañas; de dos en dos o de tres en tres.
El precio del dólar sigue al alza imparable; la divisa verde pasó la raya de los 17 pesos; no bajará pronto. Especialistas estiman cotizaciones en torno a los 17.50 para mediados de septiembre y de 18 pesos para fin de año.
Por más que el Presidente de la República le vea el lado bueno a la devaluación disfrazada de depreciación, nada borra la amenaza de la burbuja inflacionaria ni el golpe al ánimo popular —mal acostumbrado a las crisis— que percibe al país en el tobogán de mayor pobreza.
Crecer de manera balanceada, como dicen los tecnócratas financieros, no es sino pésimo eufemismo ante un crecimiento raquítico.
Se necesitan medidas urgentes, aflojar la correa tributaria y potenciar el mercado interno. Aplicar terapia de electroshock a un paciente grave, en terapia intensiva, de lo contrario, al sector privado podría darle un infarto, a menos que se haga realidad la promesa de flexibilizar la Reforma Fiscal para incentivar la inversión con mayor deducibilidad y menor castigo al ahorro a largo plazo.
EL MONJE LOCO: quienes sí traen los calcetines al revés son algunostuitócratas carroñeros de moral distraída con el circo presidencial de las frivolidades; se entretienen con hacer bullying al mandamás, cuando las cosas no están para menos.
Twitter: @JoseCardenas1
LA RAZÓN
APUNTES DE ALDEA GLOBAL
RAFAEL ROJAS
En la historia latinoamericana del siglo XX la idea de golpe de Estado se asocia automáticamente con las derechas. Desde la asonada militar de Victoriano Huerta contra Francisco I. Madero en México, en 1913, hasta la de Augusto Pinochet contra Salvador Allende en Chile, en 1973, pasando por los derrocamientos de Jacobo Arbenz en Guatemala o de Juan Domingo Perón en Argentina, la noción de “derecha golpista” se arraigó tanto en la región como la de “izquierda revolucionaria”.
En las tres últimas décadas, con el tránsito a la democracia, las cosas han cambiado, en buena medida porque las revoluciones y los golpes pierden o alteran sus sentidos después del autoritarismo. Algunos intentos golpistas recientes, como los de Hugo Chávez contra Carlos Andrés Pérez en 1992 o de Ollanta Humala contra Alberto Fujimori en 2000, no provinieron precisamente de la derecha y el método del golpe cívico-militar, especialmente en Los Andes, atrajo a no pocos movimientos sociales inscritos en la izquierda.
Sin embargo, un sector de la izquierda latinoamericana, reacio desde siempre a aceptar las transiciones democráticas, sigue pensando el presente político de la región como el choque entre revoluciones sociales y golpes de Estado. No sólo equipara golpes distintos como el que intentó derrocar a Hugo Chávez en 2002 y el que depuso a Manuel Zelaya en Honduras sino que entiende que toda oposición popular a gobiernos de izquierda, como los de Dilma Rousseff en Brasil o Rafael Correa en Ecuador, es, por definición, golpista y cuenta con apoyo de la administración Obama.
¿Realmente es así? Algo que llama la atención de esas articulaciones de movimientos sociales y oposiciones políticas es el cauce institucional e, incluso, electoral, que escogen para confrontar a los gobiernos. En el caso de Rousseff, la gran movilización ha sido posterior a su reelección, pero su finalidad no sería el derrocamiento sino, en todo caso, el juicio político. En el caso de Correa, el movimiento indígena, que desde hace un año marcha y hace huelgas contra el gobierno, reacciona contra el alza de impuestos o contra políticas desarrollistas que amenazan su autonomía, pero se enfoca en las elecciones de 2017, en las que el presidente aspira a su tercera reelección consecutiva.
Hoy las oposiciones lo mismo que los gobiernos, en América Latina, son mayoritariamente favorables a los métodos pacíficos y electorales. Desde luego que entre las demandas opositoras aparece, a veces, la renuncia del presidente o de miembros de su gabinete. Pero, ¿es eso golpismo? Si salir a la calle y exigir la renuncia de un presidente es golpismo entonces buena parte de la oposición de izquierda a gobiernos de centro o de derecha en América Latina también es golpista.
La acusación de “golpismo” a los partidos políticos opositores y a los movimientos populares que se manifiestan pacíficamente contra los gobiernos de Rafael Correa en Ecuador y Dilma Rousseff en Brasil es una subsistencia del autoritarismo en la estrategia mediática de las izquierdas en el poder, especialmente las bolivarianas ¿No era eso lo mismo que hacía la derecha cuando acusaba a la izquierda de “subversiva” o de “terrorista” e imponía un estado de excepción por amenazas a la seguridad nacional?
Por la salud de la democracia latinoamericana, los ideólogos y estrategas bolivarianos, en La Habana, Caracas o Quito, deberían prescindir del adjetivo “golpista” cuando se refieren a oposiciones pacíficas e institucionales, sin apoyo de los ejércitos, que son leales a sus gobiernos. No deberían olvidar esas izquierdas que en cualquier momento pueden volver a ser oposición y que en cuanto salgan a las calles serán acusadas de lo mismo.
rafael.rojas@razon.com.mx
