Oaxaca de Juárez, 20 de octubre
MILENIO EL ASALTO A LA RAZÓN CARLOS MARÍNNada nuevo: en el oriente de la Ciudad de México actúa con impunidad el crimen organizado.
Para intentar disminuir su peligrosidad, las autoridades locales y federales le llaman “narcomenudeo”, como si no se dieran también extorsiones, secuestros y demás variantes propias de zetas, golfos, templarios, rojos o cualquier otro cártel de la droga.
Guerreros Unidos es la banda de la que al menos la dirigencia nacional perredista supo a tiempo que podía estar detrás del alcalde (prófugo hoy) de Iguala.
Y del PRD, su Comité Ejecutivo en el DF sabe desde hace diez días que gente armada que viaja en Hummers, de la facción perredianaEquidad Social (de la diputada Dione Anguiano y del procurador social del GDF, Alfredo Hernández), predominante en Iztapalapa, exige pagos “de protección” a tianguistas de las colonias Agua Prieta y José Revueltas (Ángel Bolaños, en La Jornada de ayer).
Fue ¡el vocero! David Mendoza quien denunció ese probable crimen. Y renunció ya porque se le amenazó con destituirlo y expulsarlo del partido.
¿Qué autoridad investigará esto? O ninguna se dará por enterada…
cmarin@milenio.com
LA HISTORIA EN BREVE CIRO GÓMEZ LEYVAEl 1 de agosto publiqué aquí un texto convencido de que las explicaciones del procurador de Justicia de Puebla, Víctor Carrancá, eran creíbles, sólidas, difíciles de rebatir. Lo titulé: “Duele decirlo, pero los manifestantes mataron al niño”.
Habían pasado tres semanas de los hechos de Chalchihuapan; del choque entre la policía estatal y manifestantes que bloqueaban un tramo de la carretera Puebla-Atlixco. Como se recordará, hechos donde perdió la vida un niño de 13 años. ¿Ellos mataron al niño con sus bazucas caseras de tubo PVC?, le pregunté tres veces al procurador Carrancá. Así es, me respondió tres veces.
Es cierto que anoté en los párrafos finales: “Hasta ahí ha avanzado la información. Quizá hoy, mañana, surjan nuevos datos (…) Hasta ahí va el discernimiento entre mentira y verdad. Entre realidad y ficción”. Pero le creí a la autoridad.
Pues resulta que las cosas no fueron así. El viernes, la propia autoridad poblana detuvo por violaciones graves a los derechos humanos en aquel trágico enfrentamiento a seis policías estatales, destituyó a la subsecretaria de Coordinación y Operación Policial de la Secretaría de Seguridad Pública, y amonestó y multó al secretario, Facundo Rosas.
Es un escándalo. O engañaron al procurador Carrancá con aquel peritaje. O el procurador Carrancá fabricó una versión favorable. No hay más. La información de que se disponía aquellos días no es muy distinta a la de hoy. ¿Quién falló, qué falló; quién mintió, por qué?
No me queda, por lo pronto, más que cambiar el título: Entonces sí fue la policía del gobernador Moreno Valle.
Ante la duda, fue la policía. Qué desgracia.
EXCÉLSIOR RAZONES FRENTES POLÍTICOSEl tema Aguirre puede ser el peor error que haya cometido la corriente Nueva Izquierda, hegemónica en el PRD, en muchos años. Luego de haber tenido un comportamiento notable desde la firma del Pacto por México, midiendo sus pasos, jugando sus cartas, logrando acuerdos importantes, logrando sortear, incluso, el capítulo de la Reforma Energética sin costos excesivos, Nueva Izquierda coronó ese proceso con el triunfo abrumador en las elecciones internas del partido de Carlos Navarrete.
Y el mismo día de la elección de Navarrete (con Aguirre en el acto partidario en lugar de estar atendiendo lo que sucedía en Iguala) la muerte y desaparición de los jóvenes, inició una defensa a ultranza del gobernador que cada día le genera costos a la nueva dirigencia del partido. Guerrero es un estado en el que la izquierda siempre ha tenido un espacio muy importante y lleva dos mandatos sucesivos aunque, paradójicamente, ninguno de los dos gobernadores hayan sido ni un día de su vida, de izquierda. Zeferino Torreblancaera un empresario mucho más cercano al foxismo que al PRD, Ángel Aguirre es absolutamente priista en su formación y concepción política, tanto que primero fue candidato del PRD, PT y Convergencia, y un día después renunció al PRI. Hay que recordar que el proceso de selección de candidato del PRI en 2010, se dio en medio de la lucha interna de ese partido por la candidatura presidencial y el abanderado del PRI, Manuel Añorve, era, sigue siendo, un político cercano a Manlio Fabio Beltrones, entonces coordinador de los senadores y precandidato presidencial. En los sectores cercanos al precandidato Peña Nieto, no vieron entonces con malos ojos la candidatura de Aguirre. Hay que recordar también que el secretario general del PRI en esa época era Jesús Murillo Karam, quien había llegado a un acuerdo con Añorve y Aguirre, que éste rompió para hacerse candidato del PRD.
Todo eso es historia, lo cierto es que en unos meses, en junio, hay elecciones y el PRD podría conservar el gobierno estatal con un buen candidato como Armando Ríos Pitter, mientras que en el priismo, en ese estado pletórico de cacicazgos, está dividido respecto a las candidaturas, una división que ya le costó la elección de enero de 2011.
Por eso, en estos días en los cuales la crisis de Guerrero continúa y se profundiza, las decisiones que está tomando Nueva Izquierda para defender a Aguirre son cada día más costosas. El sábado un grupo de senadores del PRD, encabezados por Miguel Barbosa y Alejandro Encinaspidieron la renuncia de Aguirre y hasta parecieron estar dispuestos a apoyar la desaparición de Poderes en la entidad. Navarrete rechazó esas propuestas, insistió en que la renuncia de Aguirre no solucionaría las cosas y que en todo caso esa es una decisión personal del gobernador.
El martes se discutirá la desaparición de poderes en Guerrero, y al PAN, incluso con buena parte de los senadores del PRD que pueden apoyar la propuesta, no le alcanzará para imponer ese objetivo, porque el PRI ya se ha pronunciado en contra, pero los costos de mantener aAguirre las paga el presidente Peña (que también ha dicho que la renuncia la deben decidir los guerrerenses), pero también la paga la dirigencia del PRD.
Porque, además, la crisis no hace más que profundizarse: las fosas comunes encontradas ya son 19 y no tenemos información más que de las cuatro primeras. En Iguala, se hizo renunciar al ahora exsecretario de salud del estado y precandidato de Morena a la gubernatura, Lázaro Mazón, por su inocultable relación con el alcalde prófugo, José Luis Abarca, el que apenas el viernes, tres semanas después de los hechos, fue desaforado por el Congreso. Lo increíble del caso es que el nuevo presidente municipal de Iguala, seráLuis Mazón, el hermano de Lázaro, lo que quiere decir que el gobierno municipal queda en manos de exactamente el mismo grupo del alcalde Abarca.
El gobierno federal logró la detención de Sidronio Casarrubias, líder del grupo Guerreros Unidos, que participó en el secuestro y desaparición de los jóvenes. Según la PGR, este personaje habría reconocido la participación de su grupo, pero habría dicho que él no había dado esa orden. Por lo pronto, la propia procuraduría acepta que con esa detención se pueden abrir nuevas líneas de investigación sobre el caso. Pero esa no deja de ser una mera posibilidad porque grupos como Guerreros Unidos son en realidad una suerte de amalgama de pandillas locales con mandos muy autónomos entre sí.
La defensa a ultranza de Aguirre, elevar el debate hasta la desaparición de Poderes, en un contexto de un gobierno rebasado y sin control, no le conviene al PRD, no le conviene al estado y tampoco al país. En la situación actual, la izquierda podría tener personajes que se hicieran cargo del gobierno hasta las elecciones de junio sin tener que depender de Aguirre, como ha sucedido en Michoacán. Hoy están haciendo una apuesta de perder-perder.
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZNo se está frente al ocultamiento de una sola persona (lo que haría más difícil encontrarla o saber lo que le sucedió), sino de decenas. No fueron secuestrados en un lugar y momento indefinidos sino, por el contrario, en condiciones absolutamente públicas y conocidas, en una zona urbana, en un punto geográfico definido y acotado. No fueron tomados por entes volátiles no identificados, sino por policías municipales en patrullas oficiales. No se carece de indicios, evidencias e información precisa, pues se ha detenido a un centenar de policías y narcotraficantes que participaron en diversos momentos de esos hechos, específicamente en los correspondientes a la ejecución y sepultura, incineración o lo que hubiera sucedido con los cuerpos. No se carece de confesiones de primer nivel, pues se ha detenido al presunto jefe máximo de los Guerreros Unidos(luego de que otro al que también se adjudicaba ese nivel acabó, según el parte oficial, suicidándose al verse rodeado de policías que ya no lo estaban cuidando, sino que lo iban a aprehender). Y no hacen falta incentivos extraordinarios, imperativos, una auténtica razón de Estado, para encontrar a esos estudiantes y devolverlos a sus actividades cotidianas, si estuvieran vivos, o reconocer oficialmente suejecución y las condiciones en que fueron asesinados. Bastaría con valorar la sostenida irritación social que se vive en el país, y las consecuencias internacionales desastrosas para el peñismo ‘‘reformista’’, para que ese gobierno federal se decidiera a esclarecer con enorme velocidad el asunto.
Y sin embargo… ‘‘no los encuentran’’. Una presunta ineficacia indagatoria que resulta inaceptable si se toma en cuenta que en México las formas de ‘‘interrogar’’ a detenidos en asuntos relevantes pueden ser bestiales, en aras de entregar ‘‘resultados’’ a los jefes cuando éstos de verdad desean resolver algún enigma. Más de mil agentes federales, peritos forenses, agentes del Ministerio Público, buzos, policía montada, personal especializado en inteligencia y espionaje, funcionarios de primer nivel y… ‘‘nada’’ en cuanto a los jóvenes buscados, aunque en ese revolver macabro se han encontrado decenas de fosas con cuerpos relacionados con ‘‘otros’’ momentos de la barbarie nacional.
Ya el respetado sacerdote católico Alejandro Solalinde ha dicho que, conforme a revelaciones que le han hecho personas de toda su confianza, todos los normalistas rurales secuestrados fueron asesinados, algunos de ellos incinerados cuando aún estaban vivos, aunque las autoridades están alargando cuanto les es posible el momento de anunciar la estremecedora verdad. La probabilidad de que Los Pinos esté dosificando la tragedia es alta. Lo evidenció el gozoso montaje escénico de Miguel Ángel Osorio Chong, convertido en un históricamente antitético secretario de Gobernación dialogante, amable, sonriente, ñero, desesperadamente urgido de decir que sí a todos los puntos del pliego petitorio de estudiantes politécnicos, encarrerado en la obsesión de declarar en 30 minutos al gobierno peñista como gran amigo de los jóvenes y en especial de los estudiantes. Lo ha evidenciado y confirmado la absolutamente increíble confesión gubernamental de torpeza e ineficacia extremas en la resolución del gravísimo misterio de los normalistas desaparecidos. Terrible sería confirmar que esa administración federal tan cargada de malas cuentas hubiera jugado con los tiempos, aparentando no saber nada cuando desde un principio debió conocer el destino y las circunstancias del sublevante episodio de Iguala.
En ese escalofriante manejo de crisis también se han dosificado las resoluciones políticas. Los Pinos ha logrado anotar en su pizarra de logros partidistas una especie de conmoción a sus opositores. El PRD no ha podido presentar una postura firme y decorosa, unas horas comprometido al máximo con Ángel Aguirre Rivero, otras decidido a moverse en la línea de Los Pinos contraria a ese gobernador (línea que luego han cambiado los mismos estrategas pinoleros) y finalmente un partido rehén de sus propios intereses oscuros y sus grupos clientelares. El más reciente episodio de este zigzagueo perredista se vivió en el reciente consejo nacional en el que Carlos Navarrete anunció un pretendido ‘‘golpe de timón’’ que quedó en la nada, con una resolución que no pide la renuncia de Aguirre y los senadores de negro y amarillo en condición de negociar que este martes se apruebe un dictamen para botar a quien todavía ocupa la Casa Guerrero.
El PAN se ha mantenido quieto, con la esperanza de que la tragedia mayor haga que pocos se detengan en el vergonzoso escándalo de militantes panistas de élite que (según la Procuraduría de Justicia de Guerrero) habrían organizado el asesinato, sucedido en Acapulco en días pasados, del secretario general del comité estatal en represalia por el incumplimiento de pactos mafiosos de reparto de cargos y candidaturas. Morena, mientras tanto, pedía la renuncia de Aguirre, pero en un tono condescendiente, tenga o no tenga responsabilidades, sin acusarlo o responsabilizarlo más que de estar desgastado e ir perdiendo la confianza de la gente. Intocado seguía aún el tema del precandidato único a la gubernatura, Lázaro Mazón, y las relaciones caciquiles de imposición y entendimientos con José Luis Abarca en Iguala.
Y, mientras sigue el regateo entre bandos que buscan conservar o hacerse de la presidencia del inútil despilfarro conocido por las siglas de CNDH, ¡hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
