Oaxaca de Juárez, 20 de enero
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNSobre lo sucedido a los 42 normalistas que todos anhelamos aparezcan vivos (aunque las evidencias indican que fueron asesinados igual que Alexánder, ya identificado por uno de los laboratorios forenses más prestigiados del mundo), Luis González de Alba (La Calle, aquí en MILENIO de ayer) se preguntó a propósito de la insidiosa versión, propalada por los vividores de tragedias, que inculpa al Ejército:
…¿qué hacía un centenar de estudiantes de Ayotzinapa en Iguala? Sus dirigentes estudiantiles los habían enviado a robar 45 autobuses para llegar a la marcha del 2 de octubre en el DF…
Pues lo que hacían era cosa común y corriente: para el 26 de septiembre, cuando la administración peñanietista llevaba solo 20 meses, estudiantes de la misma normal rural habían realizado… ¡173! movilizaciones para botear, secuestrar autobuses, vandalizar y saquear comercios.
En ninguna de esas ocasiones intervino el Ejército.
¿Por qué creer la patraña de que aquella desgraciada noche sí…?
cmarin@milenio.com
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESTreinta años, tres décadas, es lo que ha necesitado la justicia mexicana para cerrar el juicio contra Rafael Caro Quintero por el secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena, y del piloto mexicano Alfredo Zavala. Finalmente, la justicia ha logrado terminar de cerrar el caso: Caro Quintero es el culpable. El único problema es que otra instancia de ese mismo sistema de justicia hace poco más de un año, con una decisión confusa y no divulgada, lo dejó en libertad.
La coartada utilizada para dejar en libertad a Caro Quintero, fue la misma que se usó en el caso de Florence Cassez y que desde entonces se ha utilizado tanto para dejar en libertad a Caro, como para intentar hacer lo mismo con Nestora Salgado: faltas al debido proceso. En el caso de Caro Quintero, se dijo que se le había juzgado en el ámbito federal cuando el caso debería ser tratado en el fuero común; en el de Florenceporque se afectaron sus derechos al momento de ser detenida; en el deNestora porque se supone que teniendo doble nacionalidad se tendría que haber avisado de su detención al consulado estadunidense (algo absurdo, porque su nacionalidad es mexicana y está residiendo en territorio nacional).
El derecho al debido proceso no debería ser un instrumento para dejar en libertad a criminales probados. En todo caso, esos procesos se deben reponer, porque como siempre sucede, los derechos de los criminales parecen estar por encima de los derechos de las víctimas: no importa si la participación de Caro en la muerte de Camarena esté más que debidamente comprobada; no importa que las víctimas de Cassez se hayan cansado de denunciar su participación y que incluso viviera en la casa donde fueron rescatados los secuestrados; no importa que existan decenas de testimonios y pruebas contra Nestora o que incluso haya sido detenida infraganti. Siempre habrá algún juez, algún tribunal, dispuesto a olvidar los hechos y encontrar, en las faltas al debido proceso, un instrumento para dejar a los criminales en libertad.
El común denominador de todas estas historias es la participación de la política en la justicia. A Cassez se le liberó por una decisión política inocultable; a Nestora la quieren liberar grupos políticos como parte de acuerdos con organizaciones radicales y armadas para que los apoyen en las elecciones de junio en Guerrero. En la historia de Caro Quintero, la política está tan involucrada y a niveles tan altos que es imposible deslindarla del proceso judicial. La muerte de Enrique Camarena tuvo repercusiones nacionales e internacionales de todo tipo: modificó la política de Washington ante el narcotráfico; fue un elemento clave, aunque no reconocido, en toda la trama del Irán-Contras; deterioró a niveles inimaginables la relación bilateral; exhibió a personajes que dentro de la PGR de aquellos años y de la Dirección Federal de Seguridad trabajaban abiertamente con el narcotráfico (llevando incluso a la desaparición de esta última); modificó el curso de la sucesión presidencial en México.
Las lecturas del caso Camarena y la participación de Caro Quintero en toda esa historia repentinamente fue desestimada por un tribunal, que el 9 de agosto de 2013 decidió dejarlo en libertad. Pocas cosas han puesto en crisis la relación México-Estados Unidos desde la asunción de Peña Nieto como la salida del reconocido narcotraficante, más aún en la forma en la que se decidió e implementó.
Pero estas son las historias más conocidas y nada impide que se siga actuando igual: hace unos años un juez decidió liberar a todos los detenidos en el llamado michoacanazo, consideró que no había delito que perseguir ya que las pruebas entregadas, en su mayoría testimonios de otros detenidos y grabaciones telefónicas, no eran válidas. Hoy la justicia internacional busca al Chapito, el hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, pero aquí estuvo detenido muchos meses hasta que un juez decidió dejarlo en libertad, también dijo que no había pruebas suficientes para mantenerlo en prisión. La semana pasada otro juez decidió que 43 de los 44 detenidos en Apatzingán, muchos de los cuales participaron en la emboscada a fuerzas federales que dejaron once muertos, deberían ser dejados en libertad por falta de pruebas. Quienes toman casetas, secuestran camiones con todo y pasajeros y equipajes, quienes roban camiones de transportes llevándose la carga; quienes incendian y destruyen desde cuarteles militares hasta módulos del INE, son también, todos, dejados en libertad, incluso en acciones tan descabelladas como virtuales canjes de rehenes (un detenido a cambio de un policía secuestrado) por razones políticas.
En la justicia, o mejor dicho en su ausencia, está el corazón de la impunidad y de las fallas al Estado de derecho en nuestro país. Siempre se puede atender a los criminales. Jamás hay lugar para las víctimas.
LA JORNADA JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ ASTILLEROEl gran jefe de Bucareli, Miguel Ángel Osorio Chong, supera los ánimos de los alicaídos miembros del INE y, convertido en virtual secretario de elecciones, advierte que habrá comicios seguros
en todas partes del país. En Chilpancingo, el difuminado gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega, hace saber que ya tiene identificados a quienes bajo capuchas se han lanzado a cometer actos de vandalismo y advierte que habrá acciones penales contra ellos.
Los perredistas pactan candidatura de unidad al gobierno del estado, ya sea con Sofío Ramírez (totalmente leal a Ángel Aguirre), Sebastián de la Rosa (quien después de los hechos de Iguala era acerado defensor de José Luis Abarca), Víctor Aguirre (ex funcionario del gobierno de Aguirre) o Beatriz Mojica, quien fue secretaria de desarrollo social del mismo mandatario con licencia. Incluso el postulado podría ser Luis Walton, el presidente municipal de Acapulco que llegó al cargo a nombre del Movimiento Ciudadano (ex Convergencia) y que no aceptó ser postulado por Morena.
Ah, y para la presidencia municipal se apunta otro ejemplo de los nuevos y mejores tiempos, Ángel Aguirre Herrera, hijo de su papá que desde que era gobernador ya tenía negociado el apoyo de las corrientes del sol azteca en favor del júnior, lo que ahora le está siendo ratificado, como si nada hubiera pasado, aunque el peso del apellido que antes elevó al joven Ángel ahora podría desplomarlo. Del lado priísta acechan el reincidente Manuel Añorve, del equipo de Manlio Fabio Beltrones, al que el peñismo le ha concedido candidaturas predestinadas a la derrota, o la secretaria de turismo y sobrina de su tío, Claudia Ruiz Salinas.
En ese contexto, Leonel Godoy fue nombrado por el PRD delegado en Guerrero. Godoy negó la versión de que en días pasados las corrientes perredistas en Michoacán lo habían vetado para ser candidato a diputado, según eso porque pondría en riesgo las posibilidades generales de victoria en los próximos comicios.
A Michoacán, en cambio, fue significativamente enviada Hortensia Aragón como delegada del PRD nacional. Ella es integrante de la corriente Nuevo Sol, de la que es dirigente el senador Silvano Aureoles, virtual candidato del PRD y Los Pinos a la gubernatura. Nuevo Sol va muy bien en la Bolsa de Valores Perredistas. Tendrá la posibilidad de quedarse con la silla michoacana, con la delegación Miguel Hidalgo (que ocupó Víctor Hugo Romo y a la que ahora se apunta David Razú Aznar), con la candidatura en alianza de San Luis Potosí (con el yerno Eugenio Govea, del MC, para lo cual se desplazó y encarceló a un alcalde oscuro) y la jefa máxima, Amalia García, ya es vistosa secretaria de comunicación del PRD nacional y podrían ella o su hija, Claudia Corichi, recibir alguna candidatura legislativa.
No manda el Vaticano una buena señal a Los Pinos cuando el papa Francisco anuncia una visita a Washington, Nueva York y Filadelfia y en seguida aduce que ya no tuvotiempo
para asomarse a la tierra mexicana, siempre muy bien dispuesta a recibir al jefe máximo en turno del credo estadísticamente mayoritario del país (la información fue publicada por Joaquín López Dóriga en su portal, señalando como fuente a la experimentada reportera de Televisa en el Vaticano, Valentina Alazraki, a quien el propio Bergoglio habría hecho tales comentarios). Significativo también resulta que este mismo año se alisten Bolivia, Ecuador y Paraguay para sendas giras del pontífice de origen argentino y que siga en ascuas el México siempre fiel
(según el estribillo de campaña asignado por el difunto Juan Pablo II).
No han de ser esos desaires romanos por falta de adscripción formal de Enrique Peña Nieto al catolicismo, pues sabido es el conato de formación del mexiquense en escuelas de corte proclive al clero y su labrada relación obsequiosa con los jefes locales, históricamente adheridos al poder terreno y sus delicias, en décadas recientes con el cardenal Norberto Rivera, el arzobispo primado de México, como impúdico puente y garante.
Tampoco puede argumentarse alguna falla protocolaria, pues Peña Nieto invitó en julio del año pasado al obispo de Roma a visitar México, durante una comida que ofreció en Palacio Nacional al secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin. El mexiquense se atrevió incluso a proponer que esa gira papal fuera en un futuro relativamente cercano
. Como no hubo respuesta papal, en diciembre pasado el secretario de relaciones exteriores estuvo 55 minutos con el mismo Parolin, pero ya en la capital del imperio espiritual, para reiterar la invitación a Francisco.
Hay, de fondo, una exigencia vaticana para que México ponga en práctica reformas que mucho ayudarían a ese culto, que mantiene una espiral descendente en cuanto a sus practicantes. La iglesia de Roma quiere estar (abiertamente, protagonista) en las calles, en la política y en los medios de comunicación (mucho más que con las emisiones de Radio María o con algún canal de televisión por cable) y presiona para que EPN abra esos caminos. Ya el nuncio apostólico (jurídicamente, el embajador de otro país) estuvo antes de Navidad en Ayotzinapa para decir a los familiares de los desaparecidos que Francisco está con ellos. Luego fue asesinado un sacerdote en Guerrero, el padreGoyito. Y días después el Vaticano nombró cardenal no al obispo de Monterrey, como se supondría, sino al de Morelia, en el mero escenario de la violencia política y social de un México que esta vez ni al Papa podrá pronto encomendarse en persona. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
