Oaxaca de Juárez, 17 de diciembre
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNEsta noche será la última de Tercer Grado, el debate de “los periodistas que día a día le dan la noticia”, como suele decir quien lo concibió y ha encabezado, el doctor Leopoldo Gómez.
Comíamos a mediados de 2005 cuando me platicó su proyecto y azuzó: “A güevo tienes que estar, Marín…”.
Me convenció.
Con varios de sus colaboradores en la Vicepresidencia de Noticias de Televisa, y conmigo como pendejillo de Indias, hizo el programa piloto del debate que desde principios de 2006, con excepciones vacacionales, se venía dando cada miércoles.
Sobra quien me pregunta si de verdad nos “peleamos” Víctor Trujillo (en los primeros años), Denise, Adela, Ciro, mi tocayo Loret, Joaquín y yo.
Pues sí: después de todo, “esto es como en los partidos de fut: nos damos con todo, pero después nos vamos juntos a echar unos tacos…” (Ciro dixit).
Extrañaré los neurónicos almuerzos que precedían nuestros encuentros (y también los fregadazos).
“Adendum”: el doctor Gómez ya cocina otro sugerente proyecto para principios del nuevo año…
CIRO GÓMEZ LEYVA LA HISTORIA EN BREVEEn abril de 2008, José Antonio Fernández, director de la revistaTelemundo, me preguntó en entrevista cómo me sentía en Tercer Grado, programa que cumplía dos años al aire. “Muy contento”, contesté. “Y muy bien porque, sin duda, Tercer Grado fue el programa esencial de debate político en 2006 y en el arranque de 2007. Ahí están los números de las audiencias y, sobre todo, las respuestas de los personajes públicos. Haber estado en Tercer Grado en esa etapa histórica es un privilegio profesional único”.
Nunca lo dejó de ser. Cuando Leopoldo y Bernardo Gómez me invitaron a participar como panelista, pensaban en una serie de seis a ocho meses. Esta noche, casi nueve años después, se transmitirá la última emisión de Tercer Grado.
Aprovecho, pues, para recuperar otra respuesta de aquella entrevista: “Ha sido un lujo trabajar con Leopoldo Gómez, Joaquín López Dóriga, Carlos Loret de Mola y Adela Micha, y también un lujo reencontrarme con Denise Maerker y Víctor Trujillo, queridos compañeros de CNI Canal 40, así como disfrutar a Carlos Marín más allá de la tinta y el papel”.
Voy a extrañar los miércoles. Las divertidísimas reuniones previas al programa; la inteligencia, humor y liderazgo del doctor Gómez; a mis compañeros, todos ellos maestros de la televisión y el periodismo. Todos, generosos en las horas duras, extraordinarias personas.
Lo dije en aquella entrevista, lo sigo pensando hoy: Tercer Grado es el programa de opinión periodística más importante en la historia de la televisión mexicana. El más visto, atendido, controvertido, odiado, adorado. Un clásico que se marcha.
Inolvidables nueve años. Gracias, Televisa. Gracias, Tercer Grado.
EXCÉLSIOR RAZONES JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZEl periodo ordinario en el Congreso de la Unión concluyó sin pena ni gloria. Ni la fiscalía electoral ni la anticorrupción, tampoco el sistema nacional anticorrupción, mucho menos los temas de seguridad planteados por el Presidente en su decálogo o la Reforma Política del Distrito Federal, pudieron salir adelante, en un Congreso que a veces recuerda, la frase es de Fernando Belaunzarán, la orquesta del Titanic, que sigue impasible, tocando un vals, mientras el transatlántico se hunde.
La analogía no es del todo correcta porque el país no es unTitanic que se hunde irremediablemente, aunque en ocasiones lo golpeen fuertemente las olas de la tormenta perfecta creada, y el Congreso está lejos de ser una orquesta profesional: en todo caso pareciera una suma de solistas que siguen, cada uno por su lado, su propia partitura. Pero, además, porque desde que se cerró el ciclo de las grandes reformas, el propio Congreso pareció haber renunciado a avanzar en temas clave para el futuro del país. Y en ese sentido, la relativa parálisis en esos temas se debe más a una decisión política de corto plazo, probablemente marcada por la cercanía de las elecciones y por aprovechar políticamente el mal trimestre que ha vivido el gobierno, que a la incomprensión respecto a la necesidad de esos cambios.
En el Congreso no sacaron adelante las leyes, pero concluido el periodo ordinario, tanto en diputados como en senadores dieron a conocer comunicados donde muestran que los acuerdos están ya planteados, pero que fue una decisión política llevarlos hasta el próximo periodo ordinario de febrero. En la Cámara de Diputados, los grupos parlamentarios del PRI y del PAN aceptan haber acercado sus posiciones en el tema anticorrupción “con un elevado grado de consenso”. Descartaron la integración del Consejo Nacional para la Ética Pública, que había sido el motivo de mayor diferendo. Hay acuerdo también en que los brazos ejecutores del sistema nacional de integridad pública serán varios, entre ellos la Auditoría Superior de la Federación, la Secretaría de la Función Pública y la nueva fiscalía especializada. Incluso existe un acuerdo para que la figura de la extinción de dominio se extienda de los delitos de delincuencia organizada a los de enriquecimiento ilícito.
En el comunicado, que divulgó el coordinador priista, Manlio Fabio Beltrones, se especifica que con esos acuerdos se superaron las principales diferencias entre PRI y PAN y que se buscará un acercamiento con el PRD para sacar esta reforma constitucional con el más amplio consenso… en febrero.
En el Senado también se terminó construyendo acuerdos que se dejaron para el próximo periodo ordinario. Dicen que ya tienen consensos para el nuevo modelo policial, la ley reglamentaria de la fiscalía general, para el sistema de competencias penales, para la intervención federal en casos de crisis de seguridad e infiltración del crimen organizado, y en el sistema nacional anticorrupción, entre otros. Pero una vez más, para avanzar, se volverá a convocar grupos de trabajo con legisladores y funcionarios, audiencias públicas, se darán a conocer conclusiones con ejes temáticos y las mismas serán procesadas para convertirlas en dictámenes a presentar en el inicio del periodo ordinario en febrero.
Hay temas que indudablemente necesitan tiempo para su análisis y está muy bien que el Congreso se lo tome, pero resulta difícil comprender por qué tardarse tanto en los temas que son urgentes e, incluso, que están en medio del debate público, como el sistema nacional anticorrupción o la Reforma Política del DF, o incluso el nuevo modelo policial, analizado desde hace años, o en el tema de la intervención municipal por parte del gobierno federal en casos de penetración de la delincuencia. Son temas en los que existen propuestas concretas y en donde los partidos deben tener mucha mayor claridad con sus objetivos y sus políticas.
El ejemplo es el nuevo modelo policial con mando único ¿alguien puede pensar que el tema debe ser discutido todavía en el PAN luego de que fue una de sus principales demandas en seguridad durante el gobierno de Felipe Calderón?, ¿en realidad no se podían poner de acuerdo en el sistema anticorrupción cuando, nuevamente, la propuesta central era la del propio PAN?, ¿o en la reforma del DF discutida y analizada desde hace dos años con todo detalle?
Creo que lo que sucede es que en estos tiempos nadie le quiere dar nada a nadie: ni al presidente Peña ni al jefe de Gobierno Miguel Mancera y todos, o la mayoría, están especulando con los tiempos electorales y atizando la tormenta perfecta. Esperemos que, por lo menos, los partidos cumplan su promesa de sacar estos temas en el próximo periodo ordinario porque las exigencias del país, sin duda, son mucho más urgentes que los tiempos parlamentarios.
LA JORNADA ASTILLERO JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZComo en Guerrero, la administración federal empujó a los gobernadores en funciones hacia la puerta de salida, pero no para colocar opciones fuertes, con base social y experiencia de gobierno. En Chilpancingo fue instalado Rogelio Ortega, quien era funcionario de la Universidad Autónoma de Guerrero, una pieza menor, bajo la tutela de la secretaria federal de Desarrollo Social, Rosario Robles. Y en Morelia se escogió a otro personaje manejable, Salvador Jara, quien era rector de la principal universidad pública, para ponerlo bajo la tutela del comisionado Castillo. Así que lo que está sucediendo en ambos estados es responsabilidad plena del intervencionismo federal. Es decir, de Los Pinos.
En Michoacán se ha jugado literalmente con fuego. Primero se impulsó el surgimiento de grupos de autodefensas, apoyados y vigilados por policías federales y soldados. Luego se buscó someter a los líderes de esos grupos, encarcelando al más conocido de ellos, pleno de claroscuros, Juan Manuel Mireles (quien ya negoció su libertad y apaciguamiento, según denuncia de su peculiar abogada que por ello ya abandonó el caso), y enrolando en las filas de la Fuerza Rural (FR) a otros, como Hipólito Mora y el llamadoPapá Pitufo, Estanislao Beltrán, recientemente nombrado primer comandante de la citada FR en Apatzingán.
Ayer, la falsa paz michoacana estalló. Un enfrentamiento a tiros entre el grupo dirigido por Hipólito Mora y el de Luis Antonio Torres, apodado El americano, dejó muerto a uno de los hijos del primero, entre versiones de más fallecimientos (se hablaba de seis, cuando menos) y heridos que a la hora de cerrar esta columna no se habían confirmado. Esa explosión violenta es resultado de las fallas profundas del proyecto de solución a Michoacán que ha desarrollado el comisionado Castillo (él había hecho a Mora y Torres estrecharse de mala gana las manos, para fotografía propagandística de todo arreglado
). Nada ha cambiado de verdad en esa entidad. El negocio del narcotráfico sigue adelante (aunque ahora se busca que haya otros gerentes, los de la nueva circunstancia política nacional), el jefe local, La Tuta, no ha sido detenido y ya ni siquiera se le busca cuando menos para efectos escenográficos, y las elecciones de gobernador penden de un delgado hilo como las de Guerrero. ¡A buscar la paz michoacana en el resquicio de algún colchón federal, comisionado fallido!
En otro episodio del desfondamiento nacional, el ingeniero Raúl Salinas de Gortari emergió ayer como una especie de modelo cívico a seguir (mártir injustamente maltratado durante años por una persecución desde el poder), pues el último de los procesos judiciales que libraba le fue también obsequiado favorablemente, así que en términos estrictamente técnicos es un ciudadano sin mancha delictiva alguna, en goce y disfrute pleno de las propiedades y riquezas acumuladas a lo largo de una vida de intenso trabajo porcentual, digno de ser recibido y elogiado (como ya lo es) en saraos de alta sociedad donde sus métodos de enriquecimiento son vistos con envidia ansiosa de compartir el paraíso de los moches.
La exculpación rotunda de quien ahora es el hermano cómodo se produce en momentos de fuerte oposición al enriquecimiento de funcionarios públicos, sus familias y pandillas a partir de negocios, concesiones, contratos y operaciones inmobiliarias y empresariales como las que estelarizó de manera apabullante el mencionado Raúl durante la administración federal que encabezó su consanguíneo Carlos. Con ese golpe de cinismo judicial, las instituciones proponen a los mexicanos el tipo de ciudadano que desean y premian, y exterminan las pocas esperanzas que hubiera de que el aparato judicial mexicano pudiese impartir justicia. Nuevamente poderoso, a pesar de ciertos desencuentros tácticos con el actual ocupante de Los Pinos, Carlos Salinas de Gortari demuestra que las camarillas dominantes pueden manejar a su antojo y conveniencia a los poderes formales, y que más valenCasa Blanca y de Malinalco en mano (que no dejan de ser sino ínfimos botones de muestra de la corrupción de altísimo nivel) que doblegables acusaciones judiciales volando.
Es natural que en Estados Unidos haya preocupación por los signos de ingobernabilidad en México. A fin de cuentas, las reformas peñistas convirtieron en asunto de seguridad nacional gringa lo que suceda en su traspatio petrolero. Los poderes reales de aquel país se sienten legitimados para actuar en defensa de sus intereses, sobre todo en materias de migración que se pudiera desbordar, de protestas públicas y violencia callejera que pudiera devenir en cambios políticos lesivos a Washington y en inestabilidad o plena insurrección que pusieran en riesgo los terminos contractuales por firmar para que la riqueza energética mexicana pase al inventario imperial.
Ayer, en una visita cuyos términos declarativos oficiales son lo de menos, pues nunca se dice a la prensa lo que realmente importa e interesa en esos encuentros, el secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, Jeh Johnson, fue recibido
por Enrique Peña Nieto en Los Pinos. Oficialmente se habló de migración y seguridad fronteriza, pero el contexto mayor y definitorio está en la visita
que el próximo 6 de enero hará el mexiquense a la Casa Blanca (la de Washington, no la de Las Lomas), donde Barack Obama, a pesar de su debilidad política actual, tratará de fijar ruta a la maltrecha nave de tres colores. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
